eólica

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El parque eólico global alcanzó los 50.000 megavatios de potencia en el año (remoto) 2004. En 2020, todos ellos (miles y miles de aerogeneradores repartidos por todo el mundo) habrán superado los 15 años de operación (15.000 megavatios de ese formidable parque global habrán superado incluso los 20). Lo que hayan hecho sus propietarios con esas máquinas a lo largo de toda su vida útil (en materia de operación y mantenimiento) habrá determinado cómo se encuentren en ese año emblemático. A partir de entonces (o a partir de ya, porque el año 2020 ya está aquí), los propietarios de ese inmenso parque eólico global veinteañero deberán plantearse (ya lo están haciendo) qué hacer: ¿prolongamos la vida útil del aerogenerador (por norma, 20 años) o repotenciamos? [Foto].
50.000 oportunidades

El día D llegará en primer lugar –ha llegado ya– a Dinamarca, Alemania y España, porque esas tres naciones de la Vieja Europa fueron pioneras en la instalación de tecnología eólica. El sector es consciente de ello y por eso ya en 2016 la Asociación Empresarial Eólica (AEE) convocó su primera Jornada Internacional sobre Extensión de Vida de Parques; en el 16 convocó
la primera y, hace apenas unas semanas ha celebrado la tercera: “para analizar los retos pendientes, las oportunidades e intercambiar experiencias’’ –ha dicho la presidenta de la Asociación, Rocío Sicre, durante su discurso inaugural–, y también porque en 2020, la mitad de los aerogeneradores que beben los vientos de España habrá superado los quince años de operación.

La III Jornada de AEE ha atraído a más de 200 profesionales, ante los que han desfilado hasta 25 ponentes. Entre los conferenciantes ha habido voces muy diversas, desde el presidente de la asociación eólica francesa, Oliver Perot (France Energie Eolienne), al secretario general de la patronal de las renovables portuguesas, José Medeiros (Associação Portuguesa de Energias Renováveis). También han participado en el evento Jakob Juul, de la Danish Energy Agency, y Joan Herrera, el recién nombrado director general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Herrera ha dado algunas de las claves de lo que podría ser el futuro marco regulatorio de la “renovación de los parques eólicos” en España.

Para empezar, el exdiputado de Iniciativa per Catalunya Verds ha dejado muy claro que la primera función del IDAE es “dar apoyo técnico al Ministerio en materia de desarrollo normativo”, y, acto seguido, ha perfilado (aviso para navegantes) dos ideas fuerza.

Primera: la extensión de vida de un parque tiene muchas ventajas frente a un proyecto nuevo. Herrera ha destacado dos: (1) costes de explotación y disponibilidad técnica controlados y (2) una “mayor facilidad en la ampliación de los permisos vigentes (autorización administrativa, licencia municipal)” y mayores facilidades también a la hora de abordar el a veces laborioso asunto de “los contratos de arrendamiento de terrenos”. En fin, camino recorrido –camino ya hecho–, frente al periplo de principio a fin que le espera a cualquier proyecto nuevo. Herrera ha sugerido además –ojo al dato también– que “una entidad independiente podría aprobar la extensión de la vida operativa de un parque en condiciones de seguridad más allá de su vida de diseño”.

Segunda idea: la repotenciación (“renovación de los parques eólicos” es la expresión que Herrera ha usado más) también está “en mejores condiciones de partida para competir con los parques nuevos”. ¿Y por qué? Pues (1) porque se enfrenta –ha dicho– a “menores trámites administrativos (ya disponen de capacidad de evacuación, de terrenos en uso, de permisos y de estudios previos); (2) porque los parques en general ocupan mejores emplazamientos; y (3) porque la inversión es menor, pues las infraestructuras eléctricas ya existen”.

Dicho todo lo cual, y aquí llega la clave, Herrera ha apostado (declaración de intenciones) por la “simplificación de los procedimientos administrativos”. El director general del IDAE ha hablado por ejemplo de la exención del trámite de utilidad pública y de declaración de bienes y derechos afectados; y de la reducción de plazos en los trámites de información y de evaluación de impacto ambiental. [El gráfico que aparece a continuación ha sido extraído de la presentación que hizo Herrera en la Jornada].

Además, ha dado otro golpe en la mesa: ha venido a decir que la “renovación tecnológica eólica” debe contribuir a maximizar la penetración renovable: “que la energía eólica trascienda más allá de su realidad actual (como sustituto de energía convencional) y demuestre que puede convertirse en sustituto de potencia de respaldo para el sistema”.

Herrera ha introducido la idea de “un calendario de Subastas Renovables con Garantía de Potencia, fruto de la hibridación de la eólica (y de otras renovables) con la tecnología de almacenamiento eléctrico, de modo que los ingresos de mercado y el apoyo adicional resultado de las subastas permitan asumir el incremento de inversión”.

De los apoyos ha hablado en la Jornada de AEE José María Guillot de la Puente, gerente de ventas de Servicios para la Optimización de Flotas de Vestas, que ha recordado que, “en países como Italia o Estados Unidos, existen ayudas a la extensión de vida”.

También ha apelado a ellas Fernando Castellano Hernández, del Instituto Tecnológico de Canarias. Castellano ha apostado por “aplicar retribución específica a los proyectos de repotenciación para que sean viables y económicamente atractivos para los propietarios”, ayudas que, entre otras cosas, deberían reconocer que “la repotenciación no supone deterioro de nuevo territorio”, tan valioso él en espacios como los insulares. Castellano ha repasado el caso canario: 31 parques del archipiélago –ha dicho– tienen ya más de 15 años.

La repotenciación y la extensión de la vida útil (ambas explicadas con precisión por el director general de la AEE, Juan Virgilio Márquez, en esta tribuna) parecen pues el futuro inmediato de la eólica española. De momento, ambas están apenas dando sus primeros pasos. La Xunta de Galicia autorizó en septiembre de 2017 la repotenciación del parque de Malpica, y hoy, donde ayer hubo hasta 69 aerogeneradores Ecotècnia (67 de 225 kilovatios de potencia y 2 de 750), solo giran 7 (de 2,350 megavatios). Eso sí: hoy producen el doble con la misma potencia que entonces.

En la otra orilla, hace unos días, la certificadora SGS hizo público que había entregado el pasado mes de agosto a Innogy Spain “el primer Certificado de Extensión de Vida de un parque eólico español” (el parque tiene 16 megavatios y está en Muel, Zaragoza). SGS ha desarrollado un procedimiento propio de certificación “con el objetivo de reducir la incertidumbre
y poder dar tranquilidad al sector”. Porque esa es una de las quejas clave de los eólicos: “actualmente en España no hay una norma homogénea que defina los requisitos a cumplir por un parque con más de 20 años, y sería deseable disponer de esa norma de referencia”. Lo ha dicho otro de los ponentes en la Jornada de AEE, Juan Tesón, el director de Operación y Mantenimiento de la división Eólica de Enel Green Power España (EGPE).

EGPE no obstante no espera, y ya ha establecido una “Instrucción Operativa para definir el análisis a realizar en parques eólicos con más de 20 años”, una instrucción que podría ser “una posible norma de referencia”. La división renovable de la multinacional italiana lo tiene claro: “consideramos que se pueden operar los parques eólicos de forma segura y rentable más allá de los 20 años, siendo 30 años un horizonte razonable”.

Markus Tacke, el presidente ejecutivo de la gigantesca Siemens Gamesa, lo dijo hace unos días en Pamplona, adonde viajó para participar en un encuentro del máximo nivel convocado por el poderoso Clúster Eólico de Navarra: “necesitamos un marco regulatorio específico para el repowering que aclare el escenario en el que se pueden mover las empresas. Será una oportunidad para España”.

Sí, la oportunidad está ahí: 50.000 oportunidades –enorme mercado– que seguramente se disputarán las marcas más tecnológicamente vanguardistas de las tres naciones más veteranas, las más experimentadas: Dinamarca, Alemania y España. En la Jornada convocada por la Asociación Empresarial Eólica, Herrera (IDAE) ha abierto su intervención recordando que el primer objetivo del Instituto que dirige es “prestar apoyo técnico al Ministerio en materia de desarrollo normativo”; ha glosado las virtudes de la “renovación de los parques eólicos”; ha defendido una simplificación administrativa que facilite esa renovación; ha mirado con buenos ojos que “entidades independientes” del sector puedan aprobar las extensiones de vida de los parques eólicos; ha introducido el concepto Subastas Renovables con Garantía de Potencia; y ha hablado incluso de apoyos adicionales que permitan asumir el incremento de inversión. Las cartas están sobre la mesa.

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