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Joan Herrera, director general del IDAE

 "El IDAE debe jugar un papel importante para que la conciencia energética que va emergiendo se generalice"



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Abogado, especialista en Derecho Urbanístico y del Medio Ambiente, pionero del ecosocialismo, destacado diputado del grupo Izquierda Plural durante el mandato de José Luis R. Zapatero, coordinador de Iniciativa per Catalunya Verds (junto a Dolors Camats) de 2013 a 2016, profesor asociado en la Universidad de Girona… Y, desde julio pasado, director general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, organismo dependiente del Ministerio para la Transición Energética. Me recibe a principios de agosto en el IDAE, en un despacho que todavía mantiene el estilo aséptico de su predecesor en el cargo (Arturo Fernández ) y durante una hora y media  mantenemos una agradable y productiva charla, en la que no me queda duda de que Joan Herrera está decidido a cumplir a conciencia con la petición que le ha hecho la ministra Teresa Ribera: devolver a este organismo el papel que le corresponde como impulsor de la eficiencia energética, el ahorro y las fuentes renovables.
 "El IDAE debe jugar un papel importante para que la conciencia energética que va emergiendo se generalice"

El IDAE no ha destacado precisamente en los últimos años por su activismo a favor de las renovables ¿Va a devolverle Vd ese papel?
De momento estoy aterrizando, viendo cómo está el IDAE, las minas que han dejado, pero entendiendo que el IDAE puede jugar un papel fundamental en favor de la sostenibilidad energética. No solo para volver a estar donde estaba, sino para que haga cosas que nunca ha hecho. El escenario actual es distinto al de la etapa anterior, pero también es distinto de cuando el IDAE estaba funcionando bien. La madurez tecnológica de las renovables es ahora muy superior a la que teníamos hace diez años, estamos en un escenario en el que no se trata solo de ahorrar y de impulsar las renovables, sino de gestionar la demanda, de conseguir que la conciencia energética que va emergiendo se generalice.  Yo creo que ahí el IDAE debe jugar un papel grande. Además, tenemos que superar la dinámica de ahorro y generación para ir a proyectos más transversales, de gestión de la demanda, tenemos que generar conciencia energética. Hay elementos que se pueden desarrollar.



¿Por ejemplo?
Uno clave es cómo intervenimos en la ciudad. La ciudad es un sumidero energético, y puede dejar de serlo. Hay que ver cómo intervenimos en los edificios. Los edificios son sumideros energéticos, y cuando trazamos una estrategia de ahorro y eficiencia solemos no solo hay que pensar en cómo reducir el consumo, hay que pensar en cómo se genera la energía. Ahí tenemos una oportunidad de oro. Por la madurez de la fotovoltaica. Además, estoy convencido de que todas las barreras al autoconsumo y al autoconsumo compartido se van a levantar. Contamos con una recientísima Directiva de Eficiencia (Directiva 2018/844) que ha sido la primera que ha salido del Paquete de Invierno, en la que se habla de autoconsumo, de rehabilitación, de gestión de la demanda, de sistemas, de almacenamiento, de integrar el vehículo eléctrico. Esa es una de las principales bazas que tenemos que desarrollar. Entre otras cosas, porque tenemos que diseñar las nuevas políticas, tenemos que ayudar al cambio normativo para que las barreras se levanten y así crear los instrumentos para que esa conciencia energética explote y se extienda en la ciudadanía.  El autoconsumo no es solo una fuente de generación. Significa que el consumidor deja de ser consumidor y pasa a ser prosumidor y tenemos embajadores y embajadoras de la nueva cultura de la energía a lo largo y ancho del territorio. La gestión de la demanda y los sistemas son otros elementos clave.



Dice que se van a levantar las actuales barreras al autconsumo, ¿pero cuándo?
Desde mi punto de vista hay cosas que se pueden ir haciendo ya. Por ejemplo, el poder notarial que se tiene que otorgar para pequeñas instalaciones de autoconsumo, eso es algo relativamente sencillo de levantar, simplemente hace falta una orden, en este caso del Secretario de Estado.  Otras medidas que van mediante Real Decreto llevarán algunos meses. Pero sí que creo que hay medidas que se pueden materializar en un periodo de tiempo muy corto. Hay que ver, luego, qué medidas más de fondo se tienen que articular para que se incorporen en la Ley de Cambio Climático que está elaborando el Gobierno. A ello hay que añadir otros elementos del sector eléctrico, en el que tiene que haber modificaciones y reformas, a sabiendas de que una mayoría parlamentaria algunas cosas las va a ver claras… Ahí están esas proposiciones de ley en el congreso de los Diputados, presentadas por diferentes grupos parlamentarios, donde todo el mundo estaba diciendo: hagámoslo ya, en materia de autoconsumo, autoconsumo compartido, impuesto al sol…. Eso puede ser realidad en un tiempo relativamente breve.


Desarrollar el autoconsumo conlleva desarrollar mucho más la solar fotovoltaica…

Una mayor instalación de solar fotovoltaica es clave. España ha sido un país muy rico en sol y muy pobre en voluntad política. Vamos a hacer que ese país tan rico en sol sea rico también en voluntad política, tenemos que ir a una potencia instalada mucho mayor de la que tenemos. Ahora bien, necesitamos tecnologías de apoyo y hay dos desde mi punto de vista que son fundamentales: la termosolar y la biomasa.



El freno a la fotovoltaica ¿es una de las minas que se ha encontrado al llegar al IDAE?
Estaba pensando más bien en el tema de los arbitrajes. El IDAE ha estado muy volcado en los últimos cinco años en la gestión de los arbitrajes. Es un tema que hay que afrontar, porque lo que te encuentras en los arbitrajes son fondos de inversión que no representan precisamente al pequeño consumidor afectado por el cambio retributivo. El IDAE no puede ni debe estar volcado en eso. En los estatutos del IDAE se introdujo un cambio en 2014 donde se habla de la asistencia técnica y económica de los arbitrajes, que deriva de un RD del 2012. Eso hace que cumpla una función de asesoramiento, ayuda y apoyo a la Abogacía del Estado… Es uno de los elementos que tenemos que encarar para que toda la maquinaria del IDAE esté al servicio de un escenario de transición energética sostenible. Creo que lo necesario es que el IDAE ponga en marcha la maquinaria y el capital humano extraordinario que tiene al servicio de la transición energética sostenible. 



La Comisión Europea declaró recientemente que los laudos internacionales que se han pronunciado a favor de los inversores europeos no tienen ningún valor. ¿Qué opina sobre ello?
Lo que ha dicho la Comisión, a partir de una sentencia reciente, es que demandas de inversores en países miembros de la UE… el pagar esos recursos… significará una ayuda de Estado y por tanto no se tiene que pagar. Obviamente, eso blinda ante algunos fondos de inversión que tienen una dinámica más especulativa. Es una buena noticia. Otra cosa son las soluciones estables que se les den a los inversores y a los pequeños inversores que sí que se han visto afectados por el cambio de marco regulatorio. La decisión de la Comisión sobre los laudos no tiene que ir en menoscabo de la solución que se le de a los pequeños y medianos consumidores que a partir del cambio regulatorio se encontraron en un escenario de inseguridad jurídica. Son cosas distintas.



¿Y las subastas? ¿Qué opina sobre cómo han estado planteadas?

Hasta ahora, las subastas se han sacado en periodos muy dilatados de tiempo. Eso es otra cosa que tiene que cambiar, las subastas se tienen que hacer de forma más regular. Además, tenemos que evaluar si hay que valorar tecnología por tecnología. Me parece bien que en algunos caso se opte por la tecnología renovable más barata, pero hay que ponderar otros criterios: de garantía de suministro, la función social que cumple cada una, etc. La biomasa, por ejemplo, juega un rol importantísimo en la gestión del bosque y en la ocupación del territorio. Dicho de otra manera, la transición justa que tenemos que encarar garantizando la ocupabilidad de muchas personas también debe ser un elemento que se incorpore a las subastas. Por tanto, subastas más regulares e introducir elementos de valoración tecnología por tecnología.

Cita muchos frentes… En cuanto a aquellos que competen de lleno al IDAE, ¿cuáles considera prioritarios?
Como decía, la transformación de la ciudad, donde el autoconsumo ocupa un papel clave, es uno de los prioritarios. En la ciudad tenemos una palanca potentísima. La reciente Directiva sobre Eficiencia del Paquete de Invierno habla de vehículo eléctrico, de autoconsumo, de urbanismo, transporte, generación distribuida, edificio de energía casi nula… Esto lo tenemos que trasladar a la normativa en materia de construcción y que los códigos de construcción entiendan que el edificio no es un sumidero energético. El autoconsumo significa reducción muy drástica de las pérdidas en distribución. En las directivas sobre eficiencia, España ha entrado arrastrando los pies siempre y trasponiéndolas de forma cicatera… Bueno, ahora ya tenemos esa nueva Directiva, que, además, es muy rica en nuevas figuras, como el agregador*, aunque poco concreta en los plazos. Pues vamos a hacer que eso se traslade a los códigos de construcción, al Código Técnico de Edificación, etc.
Este es un primer elemento clave. Otros son la demanda, los sistemas y el almacenamiento. En un escenario donde podemos tener mucha potencia instalada de fotovoltaica y eólica, la demanda, los sistemas y el almacenamiento son determinantes. Tenemos que invertir en inteligencia y posiblemente también en recursos.  El tercer elemento clave es el transporte. Estas son las tres patas. Y lo que tenemos que hacer es un sprint.



(* El agregador es una nueva figura del sistema energético que podría agrupar agentes distintos: consumidores, autoconsumidores, miniproductores, baterías, puntos de recarga de vehículos eléctricos, o cualquier combinación de éstos, para actuar como una sola entidad y participar en el mercado eléctrico o vender servicios al operador del sistema)


La Comisión de Expertos sobre Transición Energética del anterior Gobierno planteaba un objetivo de renovables que estaba por debajo de los objetivos de la UE, no llegaba al 30%. ¿El sprint tiene que ver con ser más ambicioso en este objetivo?

Desde luego,  pero no solo en renovables. Lo primero que tenemos que asimilar es que el mejor kilovatio es el que no se consume. ¿Cómo conseguimos eso?: ahorro y medidas de gestión de la demanda. Es decir, un mix con fuerte presencia de renovables necesita almacenamiento y gestión de la demanda. Otro objetivo es tener señales de precio adecuadas que garanticen que eso se haga realidad. También son muy importantes y determinantes los sistemas. En España llevamos un cierto retraso en este terreno. La figura del agregador debe de entrar con fuerza en España.  El agregador va a llegar, la pregunta es: ¿cómo va a hacerlo ¿Con liderazgo de España o de la mano de empresas alemanas, francesas, holandesas? La figura del agregador necesita que las ESCOs (Empresas de Servicios Energéticos) entren en la ciudad, que intervengan en la misma, que vayan acompañadas del agregador y que éste opere en la trama urbana y en la industrial. 



Todo ello entronca de lleno con el desarrollo de las microrredes, ¿no es así?
Efectivamente. Pensemos en microrredes en polígonos industriales. Ya hay una proposición de ley sobre ello en el Congreso de los Diputados presentada por el PSOE y Unidos Podemos. Deviene del sector industrial de Tarragona, de la petroquímicaa, por una mala transposición de la Directiva. La Directiva establece la posibilidad de que haya microrredes en empresas que tienen excedentes. Simplemente aplicándose esto se puede generar una dinámica en los polígonos industriales extraordinaria. En España ha habido mucha innovación en materia de generación y renovables, pero en lo que ha pasado en Europa en los últimos diez años en materia de agregación, gestión de la demanda, sistemas… Ahí Europa nos saca mucha ventaja, sencillamente porque aquí se puso el freno. 



¿Y puede la vertiente energética cambiar nuestro modelo productivo?

España se encamina a un modelo productivo basado en servicios (turismo) sumado a un escenario de dependencia energética fortísimo.  Y un incremento de precio del barril de Brent. En esa ecuación, por cada dólar que sube el barril de Brent hay una transferencia de recursos de la economía española a los productores saudíes, de Qatar… Así que en la vertiente energética tenemos la principal palanca de cambio en lo que se refiere a nuestro modelo productivo. De las economías europeas potentes, somos la más dependiente energéticamente. Hagamos de la vulnerabilidad una oportunidad.
La construcción, como decía, puede encarar un escenario de transformación de nuestro parque residencial desde la vertiente energética. Además, la rehabilitación de los edificios mejora su habitabilidad y su valoración. Fijémonos, por ejemplo, en el modelo alemán, donde la Administración local, los land, las empresas y la ciudadanía se unen para hacer ofertas de rehabilitación energética. Y cuentan con productos financieros que ayudan a rehabilitar el edificio. Cojamos las buenas propuestas. Metamos la primera marcha y planteemos objetivos a medio plazo.
También hay que abrir un debate sobre quién tiene la información de los contadores inteligentes.  En Holanda, los contadores están bajo tutela pública porque la información que ofrecen es clave para la gestión de la demanda. El ESCO o el agregador que tiene que intervenir en un barrio debe poder acceder al contador para ver los consumos que tiene un edificio o para que la propia comercializadora pueda determinar que la máxima potencia contratada se tiene que bajar. Esta es una propuesta micro que se puede hacer ya. Nuestra responsabilidad como IDAE es hacer que las políticas se alineen con los objetivos que tenemos, los fondos que gestionamos, los recursos que tenemos… y proponer al Gobierno las medidas que se pueden implementar ya. Otra función del IDAE debe ser abrir reflexiones de futuro a medio plazo, como esto de los contadores, que es algo de sentido común.



Respecto a las fuentes convencionales, ¿cuál es su postura?
Con las nucleares, como ha dicho la ministra, tenemos que ir a un escenario de cierre cuando se cumpla su vida útil. Para los cual tenemos que plantear un escenario de transición y de futuro en el entorno de las centrales. En mi opinión, lo que tendríamos que haber hecho es lo que recomendaba Perez Arriaga ya en 2005: sacar a las centrales amortizadas para garantizar una transición en esos entornos e invertir más en la transición energética. En cuanto al carbón hay que garantizar una transición justa igualmente. Respecto al gas, no nos podemos permitir que la próximo burbuja en el 2030 sean ciclos combinados instalados de más. En 2006-2008 se preveía un incremento de la demanda y se instalaron muchos ciclos combinados, que ahora están operando muchas menos horas de las previstas. Estas infraestructuras tienen unas compensaciones por operar menos horas…. Hay que darle una vuelta a esto, cuando además existen otras tecnologías que te garantizan el suministro las horas en las que no hay radiación solar o cuando no hay viento.



¿Podríamos hacer la transición sin tener presente el modelo de infraestructuras que tenemos? 

No. Y necesitamos una política coordinada con los demás ministerios, con las comunidades autónomas y ayuntamientos.  Una de las cosas claves por parte del IDAE es que el Consejo Consultivo que teníamos con las CCAA, que no se reúne desde el 2011, se ponga en marcha. Y me gustaría que el Consejo Consultivo tuviese una dimensión que fuese más allá de interlocución con el sector y de reflexión. Además, tenemos que abrir el Consejo a la participación de más gente. La Administración tienen que ser ejemplo en reducción de consumo y lo pueden ser. No es tan difícil. A partir de lo que te ahorras, acompañado de instrumentos financieros y proyectos de inversión, puedes hacer edificios ejemplarizantes, de consumo casi nulo. Si ves que tu ayuntamiento es eficiente y está ahorrando, puede hacer una transformación de la ciudad extraordinaria. El IDAE puede partenariar, juntar a unos y otros. Javier García Breva, que fue un excelente director del IDAE, tenía en el 2000 un escenario en el que la realidad económica respecto al ahorro, la eficiencia y las renovables era mucho menos potente que en la actualidad. Por tanto, había que ayudar más. Hoy yo no digo que no tengamos que ayudar –los fondos FEDER están ahí–, pero más allá de ayudar tenemos que partenariar, juntar…. Poner en contacto a unos actores y otros para crear una nueva cultura empresarial.






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