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Ecologistas y productores de biodiésel exigen un mayor control sobre la importación de aceites usados

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Aunque en el transporte por carretera en Europa no puede entrar mucho más biodiésel de aceite de cocina usado que el que se consume actualmente, y para el aéreo y marítimo se piensa más en otros combustibles alternativos, las cifras anuales de importación de esta materia prima crecen año a año. De las 1,5 millones de toneladas que entran en Europa, la mayoría proceden de Asia. Ecologistas en Acción y Transport & Environment exigen “robustos controles de calidad y vigilancia de la cadena de suministros y mejora del sistema de certificación”. APPA Biocarburantes también aboga por adoptar todas las medidas necesarias para garantizar una importación legal y sostenible.
Ecologistas y productores de biodiésel exigen un mayor control sobre la importación de aceites usados
Imagen parcial del informe presentado por Ecologistas en Acción y Transport & Environment

Transport & Environment (T&E) presentó ayer el estudio Used cooking oil (UCO) as biofuel feedstock in the EU, realizado por la consultora CE Delft. Según este trabajo, en los próximos años la demanda de aceite de cocina usado para fabricar biocarburantes “podría aumentar considerablemente, llegando a duplicarse respecto a la actual, y por lo tanto crecer una dependencia del importado”.

Más de la mitad (1,5 millones de toneladas) de esta materia prima que se consumió en 2019 en Europa (2,8 millones de toneladas) en forma de biocarburante (esencialmente biodiésel y en menor medida hidrobiodiésel) fue importado. Según el trabajo de CE Delft, un tercio (34 por ciento) procedió de China y una quinta parte (19 por ciento) de países como Indonesia y Malasia, principales productores de aceite de palma.

En la actualidad, la directiva de energías renovables limita al 1,7 por ciento el consumo final de energía en el transporte por carretera con biocarburantes de aceites vegetales usados y grasas animales. Por este motivo, desde la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA Biocarburantes) dudan de que se dupliquen las importaciones como afirman desde T&E.  

“Hay que mantener el límite del 1,7 por ciento de biocarburantes con aceites usados”
“Hay que tener en cuenta que a nivel comunitario los biocarburantes fabricados con dichas materias primas alcanzaron en 2019 una cuota del 1,25 por ciento, porcentaje que en 2020 seguro que creció sustancialmente, por lo que veo imposible que la demanda para 2030 se duplique. Hoy por hoy, no hay margen legal para ello”, afirma Manuel Bustos, director general de APPA Biocarburantes.

Para T&E, y también para Ecologistas en Acción, que ha difundido y apoya en España el estudio mencionado, la Comisión Europea debe mantener esa limitación del 1,7 por ciento establecida en la directiva, pero también pone el foco en el incremento procedente de otros sectores del transporte sobre los que la CE tiene pensado establecer cuotas para los biocarburantes, entre otros combustibles alternativos a los fósiles.

Limitar también la presencia en ReFuelEU Aviation y FuelEU Maritime
“En el marco de la próxima iniciativa ReFuelEU Aviation, el apoyo a esquemas  de introducción de biocombustibles avanzados debería centrarse en tecnologías basadas en diferentes tipos de materias primas (por ejemplo, los residuos agrícolas), y ampliar el límite del 1,7 por ciento de la directiva a la aviación”, sostienen los grupos ecologistas. En cuanto al transporte marítimo, añaden que “el programa FuelEU Maritime debería priorizar el hidrógeno renovable y el amoníaco”.

Lo cierto es que, además del hidrógeno renovable y el amoníaco, las últimas tendencias en el empleo de nuevos combustibles en la aviación y la navegación marítima, tienden a centrarse más en combustibles sintéticos y biometano, respectivamente, que en los biocombustibles líquidos. Aparte, también se estudian alternativas eléctricas y con hidrógeno.

Que la importación de la materia prima y su biodiésel "cumplan las mismas reglas que nuestras plantas"
Ante el riesgo de que se importe aceite de cocina usado fraudulento o que conlleve en su punto de origen una mayor demanda de aceites vírgenes y con ello la deforetación, Ecologistas en Acción y T&E consideran que “se debe garantizar la existencia de salvaguardas sólidas para evitar los impactos ambientales, climáticos y sociales negativos relacionados con los biocombustibles avanzados”, mediante “la implementación de robustos controles de calidad y vigilancia de la cadena de suministros y mejora del sistema de certificación”.

Bustos coincide en apoyar “la adopción de todas las medidas necesarias para controlar que la importación tanto del aceite de cocina usado como del biocarburante fabricado con él sea realmente eso”. Para ello, considera que “la puesta en marcha el año que viene de la base de datos comunitaria prevista en la directiva debería contribuir a ello”.

En APPA Biocarburante también piden al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) que exija a las plantas de producción de biocarburantes ubicadas fuera de España que suministren al mercado español, “las mismas obligaciones informativas, documentales y de auditoría que tienen nuestras plantas”. Bustos recuerda que las plantas del exterior “están actualmente fuera del Sistema de Información para la Certificación de Biocarburantes (Sicbios), lo que no contribuye precisamente a su control”.  

¿Cuánto aceite usado se recupera para destinarlo a biodiésel?
El Miteco tampoco aporta información precisa sobre el aceite de cocina usado que se recupera con respecto al total consumido. El incremento de esta ratio, que solo ronda el diez por ciento, podría evitar que España sea uno de los mayores importadores de aceites de cocina usados desde China, siendo ya el primer país que exporta materia prima para el consumo de biodiésel.

Desde el Miteco remiten a su página web, y a una información que no habla de reciclado: “anualmente se consumen unas 850.000 toneladas de aceite (Fuentes: MARM y Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles –Anierac-). De acuerdo con los actuales hábitos culinarios y de consumo, se estima que pueden generarse unos 150 millones de litros anuales de aceite vegetal usado (Fuentes: Eroski Consumer, GEREGRAS, MARM)”.

Cristina Mestre, responsable de Biocombustibles de T&E, asegura que "la creciente demanda europea de aceite de cocina usado supera la cantidad sobrante de las cocinas del continente. Esto nos hace depender de un producto de desecho que se envía desde el otro lado del mundo, y los países que utilizarían el UCO para alimentar a sus animales y otros productos podrían acabar exportándolo mientras utilizan aceite barato, como el de palma, en casa".

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