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El aceite de cocina usado procedente de China es la principal materia prima del biodiésel que se consume en España

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Un porcentaje muy bajo de recuperación de aceites de cocina usados en España, el descenso en la actividad hostelera derivada de la pandemia por la covid-19 y el despliegue definitivo del doble cómputo para los biocarburantes de residuos. Estos son los tres factores que han hecho que en el período hasta ahora analizado de 2020, de enero a octubre, la principal materia prima del biodiésel consumido en España haya sido dicho aceite y que el primer país del que procede sea China, muy por delante del nuestro.
El aceite de cocina usado procedente de China es la principal materia prima del biodiésel que se consume en España
Proceso de producción de biodiésel con aceites de cocina usados

De quinto país exportador en 2019, tras Indonesia, Malasia, Argentina y Brasil, a primero en 2020. Esta es la evolución meteórica de China en cuanto a los países de procedencia de la materia prima con la que se elabora el biodiésel que se consume en España. Lo destaca la última actualización de la estadística de biocarburantes que elabora la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

En esta estadística, China aparece con el 18,7 por ciento del total de materia prima importada entre enero y octubre de 2020, cuando en todo 2019 fue del 5,9 por ciento. Por detrás quedan Indonesia (17,6 por ciento), Argentina (12), Malasia (11,6) y Brasil (8,2). De los países asiáticos llega aceite de palma y de los sudamericanos aceite de soja.

La materia prima procedente de China son aceites de cocina usados, la principal que se ha usado en 2020 para producir biodiésel. Esta tendencia a que países asiáticos y en concreto China entren de lleno en el mercado del biodiésel europeo con estos residuos ya la advirtieron hace más de un año diversos expertos, artículos y organizaciones como Farm Europe, laboratorio de ideas montado en torno al análisis de políticas económicas en el medio rural. Esta tendencia la ha agravado la pandemia por covid-19.

La baja actividad hostelera durante la pandemia baja la producción de aceites usados
Manuel Bustos, director de la sección de Biocarburantes de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), apunta a dicha pandomia entre los dos factores que más han influido. "La importante caída de la generación de aceites de cocina usados en España a resultas de las limitaciones y cierres que afectaron a la restauración y a la hostelería por la pandemia ha obligado a buscar aprovisionamiento en otros países”, señala Bustos.

En mayo del año pasado, la principal productora europea de biocarburantes con estos aceites, la finlandesa Neste, ya anunciaba que los márgenes más ajustados que estaba dejando la fabricación de hidrobiodiésel con esos residuos se debían, entre otras razones, a “una menor disponibilidad de aceite de cocina usado debido a que muchos restaurantes están cerrados”. En España el mercado depende principalmente del aceite del canal Horeca: hoteles, restaurantes y cafeterías.

Los efectos del doble cómputo se han notado principalmente en 2020
Por otro lado, Bustos apunta una razón más, que también se exponía cuando Farm Europe denunció la creciente dependencia del mercado de residuos asiático: “2020 ha sido realmente el primer año en el que se ha desplegado completamente el doble cómputo de algunos biocarburantes en España a efectos del cumplimiento de un objetivo de venta o consumo, que subió al 8,5 por ciento, frente al 7 por ciento del año anterior”.

El que las materias primas procedentes de residuos cuenten el doble a la hora de cumplir con ese objetivo obligatorio de incorporación de biocarburantes en gasóleos y gasolinas ha hecho que por primera vez se acerquen a los aceites vírgenes de soja, palma o colza. En concreto, los aceites usados se han disparado hasta el primer puesto con el 36,3 por ciento de toda la materia prima empleada para producir biodiésel, cuando en 2019 se quedaron en el 13,3.

Los residuos se acercan al aceite virgen
En conjunto, todavía dominan los aceites vírgenes: el de soja (27,3 por ciento), el de palma, extraído del fruto y de los racimos (24,2), y el de colza (8). Sin embargo, entre los aceites de cocina y otros residuos domésticos y de la industria alimentaria y grasas animales que tienen doble cómputo, es posible que acabe 2020 superando el cuarenta por ciento.

El problema del aceite usado que llega de China y otros países asiáticos (en 2018, sin covid-19, se importaron 1.500 millones de litros, según Eurostat), aparte de la enorme distancia que deben recorrer, radica en la trazabilidad del mismo. La European Waste-to-Advanced Biofuels Association (Ewaba) asegura que está garantizaba gracias a los esquemas de sostenibilidad aprobados por la Comisión Europea, aunque no niega que existan fraudes.

España duplica la aportación de aceites usados al consumo de biodiésel
Desde APPA Biocarburantes quieren destacar otra cifra importante que arroja la estadística de la CNMC, y es que España ha duplicado la aportación de estos aceites residuales al consumo final de biodiésel. Se ha pasado del 5,5 por ciento de 2019 al 10,7 de 2020, superando lo que se llegó a conseguir en 2015: 9,4.

No obstante, España sigue manteniendo un déficit notorio de recogida de aceites de cocina usados, sobre todo procedente de los hogares, para destinarlo a la producción de biodiésel. Sin embargo, a la espera de que la Asociación Nacional de Gestores de Residuos y Subproductos de Aceites y Grasas Comestibles (Geregras) actualice el dato que daba en 2019, cuando solo se aprovechó el diez por ciento del aceite generado en los domicilios, el que haya crecido el suministro en 2020 con el canal Horeca bajo mínimos por la pandemia significa que se ha incrementado el de los hogares.

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Miguel
Si los chinos exportan aceites usados a España, es que se lo están pagando a precio de oro. Sino, lo usarían para ellos. La mayoría de los biocombustibles elaborados en España se nutren de productos agrícolas importados. Si a eso le añadimos que acaban generando presión alcista en los precios de los cultivos, por no hablar de deforestación, y dependencia de terceros países, no le veo apenas crecimiento a este sector para los próximos años. Se convertirá en un mero producto residual complementario. Si algún día las tierras de cultivo poco productivas y semiabandonadas, de las que España está llena, son útiles y rentables para generar biodiesel, entonces tendría un mayor desarrollo.