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El cierre de restaurantes y hoteles frena la llegada de aceite usado para biodiésel y provoca la parada de plantas

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A pesar de la desescalada del confinamiento, la escasez arrastrada de aceite de cocina usado en Europa por el cierre de restaurantes, bares y hoteles, y en general el menor margen de beneficio entre materia prima y producto elaborado, obligará a parar varias plantas de biodiésel. El principal productor europeo, Neste, reconoce que a pesar de presentar un récord de producción de biocarburantes durante el primer trimestre de 2020 ha tenido menor margen de ventas, notándose el efecto de, solo, la segunda quincena de marzo derivada de la pandemia de la COVID-19.
El cierre de restaurantes y hoteles frena la llegada de aceite usado para biodiésel y provoca la parada de plantas
Fábrica de hidrobiodiésel a partir de residuos de Neste en Poorvo (Finlandia). FOTO: Neste

A la brusca bajada de la demanda de combustibles para el transporte, incluidos los biocarburantes, que ya llevó al segundo mayor productor de biodiésel de Europa (Avril) a cerrar temporalmente varias de sus plantas, se une el descenso en la disponibilidad de una de sus materias primas: el aceite vegetal de cocina usado.

En este caso lo advirtió Neste, el primer productor europeo de hidrobiodiésel y biodiésel a partir de materias primas residuales. A finales de abril presentó un balance general positivo de su sector de renovables, con un beneficio operativo comparable de 329 millones de euros. Pero avisaba: “la demanda de diesel renovable fue buena a principios de 2020, pero, como se esperaba, los mercados de materias primas se mantuvieron ajustados”.

Neste reconoce que esta situación, combinada con el impacto de la situación de la COVID-19 en el precio de los productos básicos, incluidas las materias primas destinadas a producir biocarburante presionó sobre el margen de ventas. “El menor margen de ventas tuvo un impacto negativo de 45 millones de euros en el beneficio operativo comparable en comparación con el período correspondiente del año pasado”, señalaba su nota de prensa.

Márgenes muy ajustados entre el precio de los residuos y el del biodiésel
Y el pronóstico es que, según Neste, esos mercados de materias primas procedentes de residuos “sigan siendo muy ajustados también afecados por una menor disponibilidad de aceite de cocina usado debido a que muchos restaurantes están cerrados”. Pocos días después, Leonidas Kanonis, editor adjunto sobre Biocarburantes en Argus Media, refrendaba, a escala europea este impacto.

“La escasez de aceite de cocina usado en Europa y la caída de los márgenes entre este tipo de residuos y el biodiésel final fabricado están llevando a los productores de este biocarburante a considerar el cierre de plantas en junio, incluso cuando las medidas de confinamiento provocadas por la COVID-19 comienzan a relajarse en todo el continente”, afirma Kanonis.

Dependencia del aceite usado que llega de China
La progresiva desescalada conllevará más demanda de biocarburantes, pero el ritmo de apertura de restaurantes, bares y hoteles no podrá satisfacer la demanda de aceite usado. Además, el problema lo arrastra la industria desde antes de que la pandemia de la COVID-19 se extendiera por Europa, ya que esta materia prima se importa principalmente de Asia, desde llegaron a la Unión Europea 1.500 millones de litros en 2018, y más en concreto desde China.

El propio portal Argus da unas cifras similares para 2019: 1,53 millones de toneladas importadas entre en enero y noviembre del año pasado, de las cuales 471.000 provinieron de China, 263.000 de Indonesia, 180.000 de América del Norte, 163.000 de Malasia y 129.000 de Oriente Medio. “Aunque –puntualiza Argus– una gran proporción de los cargamentos desde Malasia e Indonesia provenía originalmente de China”.

Según Leonidas Kanonis, “las importaciones de la UE de aceite de cocina usado cayeron en febrero a su nivel más bajo desde junio de 2017”. Y concluye: “incluso con un cierto alivio por el lado de la oferta, ya que China regresa poco a poco a la normalidad, muchos comerciantes no están dispuestos a asumir el riesgo de afrontar grandes pagos por adelantado para cargas que se demoran entre tres y seis semanas en llegar a Europa”.

“Las plantas españolas no son inmunes a este contexto”
Manuel Bustos, director de la sección de Biocarburantes de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), reconoce que “las plantas españolas no son inmunes a este contexto, pero en cualquier caso señalaría que no cerrarían, sino que suspenderían temporalmente su producción hasta que las condiciones del mercado mejorasen”.

Bustos espera a ver “cómo encajan todas las piezas de la desescalada en las  próximas semanas”. “Aunque bajaron mucho –prosigue–, lo cierto es que los consumos de carburantes de automoción llevan varias semanas remontando y también es previsible que lo haga la generación de aceite de cocina usado, dado que poco a poco muchos restaurantes reinician su actividad, aunque sea a menor ritmo con comida para llevar”.

Desde Neste también confían en que “los volúmenes de ventas de diésel renovable permanezcan estables en el segundo trimestre”. Y avisa: “esperamos que los reglamentos y mandatos sobre biocarburantes continúen apoyando la demanda de diesel renovable”, sin descartar que la posible disminución en la demanda general de combustible afecte negativamente a sus ventas y la rentabilidad del negocio del sector de renovables.

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