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España solo recoge el diez por ciento del aceite de cocina usado y Europa importa millones de litros para producir biodiésel

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La Asociación Nacional de Gestores de Residuos y Subproductos de Aceites y Grasas Comestibles (Geregras) celebró la pasada semana en Madrid su asamblea general, en la que destacó que “actualmente en España solo se recoge un diez por ciento del aceite usado de cocina de origen domiciliario”. "Se debería fomentar mucho más la concienciación en cuanto a los peligros para el medio ambiente que tiene no reciclar este residuo", añaden. Esta materia prima sirve para producir un biodiésel que en la Unión Europea se fabrica principalmente con aceites importados (1.500 millones de litros), lo que provoca un intenso debate sobre su procedencia y trazabilidad.
España solo recoge el diez por ciento del aceite de cocina usado y Europa importa millones de litros para producir biodiésel
Imagen de la reciente asamblea celebrada por Geregras, que agrupa a recuperadores de aceites usados

“Queda mucho por hacer, ya que el objetivo de reciclaje para 2030 en el sector domiciliario es del sesenta por ciento y en la actualidad, a nivel nacional, no se alcanza el diez por ciento. Analizando estos datos, se estima que se debería fomentar mucho más la concienciación ciudadana en cuanto a los peligros para el medio ambiente de no reciclar este residuo”.

Esta es la principal conclusión que salió de la asamblea de Geregras celebrada el 14 de noviembre en Madrid. También se expuso que de la cantidad total de aceite de cocina usado que se genera tanto en el canal Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías) como en los domicilios, los asociados de Geregras gestionan un setenta por ciento del primero y un ochenta por ciento del segundo.

En declaraciones a Energías Renovables, Carlos Gustavo de la Orden, responsable del departamento de Comunicación de Geregras, afirma que “el cien por cien de lo que recogen y gestionan nuestros asociados se destina a producir biodiésel”. Geregras engloba actualmente al setenta por ciento del sector de la recogida y gestión de este aceite en España.

Sospechas de fraude
La asamblea de Geregras tuvo lugar una par de semanas después de que se generara un intenso cruce de artículos en el portal Euractiv sobre el origen de esta materia prima residual con la que se fabrica biodiésel en la Unión Europea (UE). Ya en agosto, un artículo en The Times señalaba las contradicciones que supone que un país como Irlanda importe 130 millones de litros al año, un tercio de los cuales procede de China.

En el mismo artículo se deslizaba el temor a que esta masiva importación favorezca el fraude sobre el tipo de materia prima real que importa Irlanda y la UE en su conjunto. Los temores se convertían en acusación en octubre por parte de Farm Europe, un laboratorio de ideas montado en torno al análisis de políticas económicas en el medio rural.

“Fraude significa aceite de cocina usado que no se ha utilizado en origen para cocinar y que muy probablemente proviene del aceite de palma virgen que se declara falsamente como biodiésel procedente de residuos bajo la directiva de energía eenovable”. Así de contundente se mostraba Farm Europe, que añadía que dicha directiva “proporcionó grandes incentivos a este biodiésel, pero no la supervisión suficiente para combatir la falsificación”.

El riesgo del doble cómputo de los biocarburantes de residuos
Aunque en la nueva directiva la UE recortó el porcentaje de incorporación de estos residuos en el biodiésel, mantiene el doble cómputo del mismo como incentivo para utilizar residuos como materia prima dentro de las obligaciones establecidas por cada Estado miembro en la incorporación de biocarburantes en el transporte.

Farm Europe recuerda que el 62 por ciento del aceite de cocina usado procesado en la UE es importado, y de ese, el 75 por ciento proviene de Asia. “A medida que el sector crece, la mayoría de los volúmenes adicionales probablemente provengan de fuera de la UE, donde la trazabilidad es difícil de monitorear en algunos países y donde el aceite de palma virgen puede filtrarse fácilmente en las complejas y remotas cadenas de suministro” rematan en un artículo publicado en Euractiv.

En el mismo artículo echan mano de datos de Eurostat, para asegurar que la demanda de aceite de cocina usado alcanzó los 2.200 millones de litros en 2017, y se espera que supere los 3.000 millones en 2020. El porcentaje de estos residuos entre el resto de materias primas para biocarburantes fue del veinticinco por ciento en Alemania, del cincuenta en los Países Bajos y hasta el 64 en el Reino Unido e Irlanda. En la actualidad, una cuarta parte del biodiésel producido en la UE procede de estas materias.

La UE importa 1.500 millones de litros de aceites de cocina usados, principalmente desde Asia
Cuatro días después de publicar Farm Europe este artículo en Euractiv, contestaba en el mismo medio Ewaba (European Waste-to-Advanced Biofuels Association), la asociación que representa a los productores de biodiésel de materias primas como aceites usados y grasas animales y a los recolectores de las mismas. Sin salir de las cifras, reconoce que también Eurostat cuantifica en 1.500 millones de litros las importaciones habidas en 2018.

Ewaba asegura que estas materias primas “son de los productos básicos más regulados del mundo; existe una trazabilidad completa desde su origen (restaurantes, instalaciones de procesamiento de alimentos y hogares) hasta el final de la cadena de valor”. No obstante, como Geregras, reconoce que la recolección dentro de la UE, es incompleta y que “por este motivo la industria depende de las importaciones procedentes de una base diversificada de terceros países”.

No obstante, antes las sospechas trasladadas por Farm Europe, Ewaba reconoce que “al igual que cualquier industria en período de crecimiento, este negocio también ha atraído a los malhechores”. Detallan que “en mayo nos enteramos de que una empresa holandesa que no pertenecía a nuestra asociación había tenido un comportamiento fraudulento”. “Este lamentable evento funcionó como un catalizador que movilizó el conocimiento colectivo de la industria para frenar la posibilidad de fraude”, apostillan.

Medidas para asegurar la trazabilidad
Dentro de esta lucha contra el fraude citan el Estándar de Transparencia Ewaba, adoptado el 23 de septiembre, que “comprende una serie de recomendaciones para aumentar la transparencia y la trazabilidad en la cadena de valor de los biocombustibles”. Recuerdan que el esquema de certificación más utilizado en el sector, ISCC (International Sustainability and Carbon Certification), ya ha incorporado una serie de nuestras recomendaciones y discusiones“.

Este esquema es uno de los mejor valorados externamente y el que verifica, según Ewaba, que “las plantas de producción auditadas en toda la UE producen biodiésel con aceites usados con más del noventa por ciento de ahorro de gases de efecto invernadero en comparación con el combustible fósil”. “Es, por lo tanto, la solución más efectiva para descarbonizar la mayoría de los automóviles que se comercializarán hoy y en los próximos años”, señalan.

También cita “el establecimiento de un método de prueba física que diferencia los aceites vegetales usados de los vírgenes. Se han completado más de quinientas pruebas con resultados alentadores, y después de su presentación a la Comisión Europea, estamos trabajando para llevar una norma europea al mercado lo antes posible”.

Son necesarios mecanismos robustos de control
Desde España, Manuel Bustos, director de la sección de Biocarburantes de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), incide en que “hay que combatir el fraude con más medidas de control, algunas de las cuales ya han sido adoptadas por ISCC y otras entrarán en vigor el próximo 1 de enero de 2020. Se trabaja también en concretar lo antes posible una base de datos de trazabilidad a nivel comunitario, tal como prevé la nueva directiva de energías renovables”.  

Añade Bustos que como APPA Biocarburantes “siempre hemos propugnado establecer mecanismos robustos de control del doble cómputo (el que más se presta al fraude), lo que hemos trasladado tanto al Ministerio para la Transición Ecológica como a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia”. “En esta línea, nos consta que las autoridades aduaneras han intensificado en los últimos meses la inspección de los cargamentos de aceites de cocina usados que llegan a los puertos españoles”, concluye.

En España también, y para mejorar la recogida, Geregras recuerda que ha estado en contacto este año con varios ayuntamientos y otras entidades públicas como asesor para la convocatoria de licitaciones para la gestión de aceite usado en los municipios. También trabaja en varias iniciativas “tanto para la correcta regulación del sector, como para la concienciación ciudadana a través de campañas de sensibilización para su correcta gestión”.

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