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Australia planea construir la primera planta de producción de hidrógeno y grafito a partir de biogás

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A principios de esta semana la Australian Renewable Energy Agency (Arena), equivalente al Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) español, anunciaba el visto bueno a una financiación de casi diez millones de dólares para construir una innovadora planta de producción de hidrógeno. La operación la llevará a cabo la compañía Hazer Group, que tiene previsto producir cien toneladas anuales de hidrógeno a partir del biogás del tratamiento de aguas residuales, además de grafito. Arena afirma que es la primera planta de estas características que se construye en el mundo.
Australia planea construir la primera planta de producción de hidrógeno y grafito a partir de biogás
Depuradora en Australia de la que partirá el biogás para producir hidrógeno y grafito

Hay varias formas de producir hidrógeno, incluso a partir de energías renovables. Una de las consideradas más efectivas y viables desde el punto de vista económico y ambiental es la del aprovechamiento del metano a partir del biogás, que a su vez permite solidificar el carbono en forma de productos como el grafito.  

La compañía australiana Hazer Group ha desarrollado una tecnología innovadora que “convierte el biometano en hidrógeno y grafito renovables utilizando un catalizador de mineral de hierro, creando una vía de hidrógeno alternativa a los enfoques tradicionales de reformado de metano con vapor y electrólisis”, explica en una nota de prensa Arena.

Desarrollado originalmente en la Universidad de Australia Occidental, desde Hazer inciden en que se trata de “una alternativa de bajo costo y bajas emisiones a los métodos comerciales existentes; utiliza metano como materia prima para producir hidrógeno y grafito, sin la producción de dióxido de carbono en el proceso de reacción, y capturando el carbono como grafito sólido”.

Cien toneladas al año de bio-hidrógeno en una planta de demostración comercial
Este sistema ha convencido a Arena para aprobar una financiación de 9,4 millones de dólares (8,5 millones de euros) para la construcción y puesta en marcha de una planta de demostración comercial de producción de hidrógeno con dicha tecnología (cien toneladas al año) en Munster, en el estado de Australia Occidental.

La inversión total rondará los dieciséis millones de dólares (15,5 millones de euros). La intención de Hazer es “aprovechar los desechos o las corrientes de biogás de bajo valor, como las plantas de tratamiento de aguas residuales, los vertederos y de procesos industriales, para producir hidrógeno y grafito de mayor valor”.

Para la planta de Munster, Hazer ha firmado un acuerdo con Water Corporation para el suministro del biogás desde la estación depuradora de aguas residuales de Woodman Point, propiedad de dicha compañía. La intención es que se concluya su construcción en diciembre de 2020 y comience a operar en enero de 2021.

Potencial en Australia y avances en España
Geoff Ward, director gerente de Hazer, afirma que “existe un interés muy significativo en el potencial del hidrógeno para que desempeñe un papel importante en la economía australiana, al proporcionar almacenamiento de energía, servicios de soporte y estabilidad a la red y uso directo como combustible de transporte y como fuente de calor y electricidad de baja emisión”.

En España, lo más cercano a este proceso tiene lugar en la planta de Biogasnalia en Burgos. AGF, ingeniería de procesos responsable de la construcción, afirmaba en octubre de 2018, tras el primer año de operación, que “se ha conseguido generar un gas con más del 50 por ciento de bio-hidrógeno, pudiendo llegar a valores superiores al 70 por ciento”. Meses después se conocían sendos acuerdos de Enagás con Ence y el Gobierno de Aragón para impulsar proyectos de producción de hidrógeno con biogás.

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