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Ministro, esto es lo que dicen los que saben de subastas... sobre las subastas

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Energías Renovables publica en su última edición de papel -junio de 2017- un amplio reportaje sobre las subastas. Para su elaboración, hablamos con el presidente de la sección eólica de la Asociación de Empresas de Energías Renovables, Santiago Gómez; con el vicepresidente de la Fundación Renovables, Fernando Ferrando (exGamesa); con el director general de la Unión Española Fotovoltaica, José Donoso (ex responsable del departamento de relaciones internacionales del IDAE); con el presidente de la European Solar Thermal Electricity Association, Luis Crespo; con la Asociación Empresarial Eólica, desde luego, y con la responsable de proyectos de la cooperativa Som Energia, Nuri Palmada. Esto nos contaron. Y así lo contamos.
Ministro, esto es lo que dicen los que saben de subastas... sobre las subastas

Cerramos edición a finales del mes pasado, finales de mayo, sabedores de que el Gobierno había anunciado que convocaría una nueva subasta "antes de verano". Así al menos lo había dicho el presidente, Mariano Rajoy, durante las jornadas «España: juntos por el clima», que tuvieron lugar en Madrid los días 25 y 26 de mayo. El anuncio llegaba apenas una semana después de adjudicados 3.000 megavatios en la subasta "tecnológicamente neutra" que había organizado el 17 de mayo el ministro Álvaro Nadal. La neutralidad tecnológica ideada por Nadal se tradujo en esa subasta en una victoria por goleada de la eólica (que se hizo con 2.979 megas) sobre la fotovoltaica, que se adjudicó 1 (no hay error tipográfico: uno).

A este periodista le comentaba entonces cierto empresario del sector lo siguiente
Trato de reproducir más o menos lo que me dijo: "imagínate un partido en el que el árbitro te asegura por activa y por pasiva que va a ser neutral; eso sí: te dice que para ser realmente neutral va a cambiar algunas normas; imagínate que las normas con las que al final te dicen que se va a jugar el partido nada tienen que ver con las normas al uso; imagínate que tú protestas porque consideras que esas normas, así redactadas, favorecen a tu rival, y que, así redactadas, van a hacer absolutamente imposible una libre y justa competencia; imagínate que te dice que no, que te equivocas, que las normas son la mar de justas, que garantizan la libre competencia y que él es muy honrado y neutral; imagínate que juegas el partido porque no te queda otra y... ahora... imagínate que pierdes 2.979 a 1. Bueno, pues ahora no te lo imagines. Porque eso es lo que ha pasado".

El Ejecutivo anunció ayer una nueva subasta. Parece ser que las normas de esta nueva convocatoria serán muy similares a las de la anterior. A continuación, esto es lo que contamos en nuestra última edición «Sobre las subastas», reportaje que sacamos hoy del papel -Energías Renovables, 162, junio de 2017- y traemos, extraordinariamente, a la red, por mor de la actualidad.

«Sobre las subastas»
Todos los expertos proponen subastar kilovatios hora (energía), y no potencia; proponen cupos por tecnologías (que atiendan a las virtudes de cada una de ellas: unas generan más durante el día, otras durante la noche, algunas tienen sistemas de almacenamiento); proponen cupos para instalaciones de menor tamaño (para que la ciudadanía pueda empoderarse, para que las cooperativas puedan participar y para que no se lo lleven todo las grandes multinacionales, para democratizar la energía); proponen incluir en las reglas de la subasta criterios sociales (para ayudar a zonas deprimidas o con riesgo de desindustrialización, como algunas mineras). El Gobierno, sin embargo, ha hecho otra cosa.

El Gobierno organizó una subasta de potencia renovable en enero de 2016. Lo subastado fueron 500 megavatios eólicos y 200 de biomasa. El Ejecutivo Rajoy no quiso subastar ni un solo mega fotovoltaico, aunque la irradiancia solar de la que goza España es la más elevada de toda Europa y ahora mismo instalar un megavatio fotovoltaico es mucho más barato (y rápido) que instalar uno eólico o de biomasa. Los 700 megavatios (MW) fueron adjudicados el 14 de enero, hace ya un año y medio. A día de hoy ni uno solo de ellos está instalado. La Asociación Empresarial Eólica, que presume de representar “a más del 90% del sector en España” (más del 90%) no sabe en qué situación se encuentran esos proyectos. “No tenemos ni idea –explica su portavoz–, porque, si recuerda, no había ninguna obligación de identificar proyectos. Así que no se puede hacer un seguimiento”.

Las tres principales empresas adjudicatarias en aquella subasta (adjudicatarias de potencia eólica) fueron Forestalia (300 MW), Jorge Energy (102 MW) y EDP Renovables España (93). La subasta consistía grosso modo en ir haciendo ofertas de descuento (rebajas) sobre la ayuda máxima que ofrecía el Gobierno (ayuda a la inversión por megavatio de potencia instalada). Desde la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), describen la subasta así: “si uno oferta un descuento del 100%, otro oferta un descuento del 80 y un tercero oferta un 70, el último que entra como adjudicatario, el que ha ofertado un descuento del 70%, es el que marca el precio para todos. Es como el pool” (el pool es el mercado mayorista de electricidad, un mercado marginalista). El caso es que la subasta no contemplaba un descuento máximo, las empresas que se disputaron los megavatios fueron bajando, bajando y bajando y, al final, la rebaja fue del 100%, de modo que los adjudicatarios renunciaron a toda ayuda a la inversión.

¿Qué pasó en enero de 2016?
El presidente de la sección Eólica de APPA, Santiago Gómez, lo explica así: “la gente ofertó el descuento máximo, creyendo que habría alguna empresa que ofertaría un descuento menor, y que ese descuento menor sería el que finalmente se le aplicaría a todos. ¿Y qué ocurrió? Pues que entraron demasiados actores, todo el mundo ofreció el descuento máximo y lo que salió fue eso: el 100%. ¿Resultado? Esas instalaciones jamás van a tener prima –explica Gómez–, aunque el pool sea cero”. La pregunta es, habida cuenta de que no contarán con ayuda alguna: ¿serán instalados realmente esos 500 MW eólicos? Forestalia y EDP aseguran que están en ello, mientras que Jorge Energy (que se adjudicó 102 megas) no sabe / no contesta.

En todo caso, a día de hoy, lo único que está fuera de toda duda es que ni uno solo de aquellos 500 MW adjudicados está identificado, es decir, que no se sabe siquiera dónde serán instalados, ni en qué fase de desarrollo se encuentran los hipotéticos parques, ni nada de nada... “Que a estas alturas no sepamos dónde están los parques del 15 de enero de 2016 –comenta Fernando Ferrando, vicepresidente de la Fundación Renovables–, que no sepamos si se van a hacer... no es normal”.

En la Asociación Empresarial Eólica (AEE) son políticamente correctos: “lo que dice la teoría –nos cuenta su directora de Comunicación, Sonia Franco–, es que, si te has presentado a la subasta y has presentado unos avales tan altos es porque los proyectos tienen un cierto grado de madurez”. ¿Y eso qué quiere decir? “Pues que pueden tener ya permisos de conexión, autorizaciones administrativas, la financiación pensada, quizá algún trámite hecho... Empezar de cero... sería muy complicado”. Antes de la moratoria, “en el año 2012 –continúa Franco–, había 10.000 MW adjudicados en concursos autonómicos. Obviamente, habría muchos que no estaban empezados ni nada semejante, pero sí que habría otros con un cierto grado de madurez”. Y quizá algunos de ellos –vienen a insinuar en la AEE– estén en la rampa de lanzamiento de la primera subasta (o de la segunda).

La subasta de mayo de 2017
En todo caso, la incertidumbre sobre los 500 MW de enero de 2016 es ahora mismo tal que, en esta segunda subasta (mayo de 2017, tres mil megavatios en liza), el Gobierno sí que le ha colocado un suelo a los descuentos (a las rebajas sobre la ayuda a la inversión): 63,43% es el descuento máximo que han podido ofertar los eólicos; 51,22%, los fotovoltaicos. Además, el Gobierno ha introducido otros factores, o criterios, que también han condicionado el resultado de la subasta. Uno de ellos es especialmente crítico: las horas de funcionamiento. A saber: el Gobierno estima que un parque eólico puede funcionar una media de 3.000 horas al año, y estima que una instalación fotovoltaica solo puede hacerlo durante 2.367 horas.

Pues bien, una vez establecido ese criterio –horas de funcionamiento–, el Gobierno decide que, en caso de empate (rebaja máxima en eólica: 63,43%; y rebaja máxima en fotovoltaica: 51,22), la potencia a adjudicar se la llevará la eólica, porque puede generar durante más horas al año: 3.000 horas contra 2.367. El sector FV ha denunciado ese criterio porque lo considera discriminatorio. De hecho, el sector dijo desde el principio que si el Ejecutivo mantenía ese criterio la eólica se llevaría todo el premio. Y así ha sido: de los 3.000 megavatios subastados el pasado 17 de mayo, 2.979 se los ha llevado la eólica y solo uno (1 MW) la fotovoltaica.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) también dio su opinión sobre el particular. Y también lo hizo a priori, antes de que se celebrase la subasta. La CNMC elaboró en abril un informe en el que proponía, como “principal recomendación”, que no se establecieran límites a los descuentos. La Comisión hacía esa recomendación con el fin de que las ofertas “puedan ordenarse sin necesidad de recurrir a criterios de desempate más discutibles”. ¿Más claro? El informe de la CNMC propone que, “a la hora de ordenar las ofertas para adjudicar los distintos bloques subastados, en caso de indeterminación o empate, se elimine el criterio del número de horas equivalentes de funcionamiento de las distintas instalaciones”. El
Gobierno no ha atendido, a la vista está, esa “principal recomendación”.

Cuando todo el mundo empata…
El director general de la Unión Española Fotovoltaica, José Donoso, denuncia por otra parte que la fórmula ideada por el Ministerio encarece el coste: “cuando organizas una subasta en la que todo el mundo empata en el suelo quiere decir que te has equivocado, que podrías haber obtenido un resultado mejor, más competitivo, para los consumidores”. Lo que viene a decir Donoso es que, si no hubiera habido suelo, la fotovoltaica habría ganado. La FV podía ofertar un 51% de descuento (ese era el máximo permitido por el Gobierno): “eso es un suelo en torno a los treinta euros por megavatio hora”, según el director general de UNEF. “Tú vas a cobrar siempre lo que te marque el mercado –explica Donoso–, pero, en el caso de que el mercado un día marque por debajo de treinta, tú vas a cobrar treinta. Ese suelo –añade por otra parte Donoso– es bajo, pero te ayuda a la obtención de financiación”.

Más aún: si no hubiese existido ese suelo, que ha colocado arbitrariamente el Gobierno, “podríamos haber visto ofertas –asegura Donoso– hasta un 20% más bajas. Sí, hubieran aparecido ofertas entre un 10 y un 20% más bajas”. De la misma opinión es Ferrando, hondo conocedor del sector (exGamesa, exEndesa): “para mí esta subasta es una oportunidad perdida, podíamos haber tenido un precio muy por debajo del pool”.

Pero lo del suelo es en realidad una entelequia, coinciden todos
Y lo es por culpa de un modelo retributivo –el ideado por el Gobierno Rajoy– que contiene muchísimas variables. “Lo que han ganado ahora los adjudicatarios de estos 3.000 megavatios –dice por otro lado Gómez– es un derecho a una retribución que el Ministerio puede modificar cada tres años. O sea, que ese suelo en realidad no está garantizado”. El presidente de la sección Eólica de APPA habla de un modelo “perverso” –el diseñado por el Ministerio– que no emerge ahora, en esta subasta. El modelo –de la rentabilidad razonable– es el establecido por el Gobierno durante el bienio 2013–2014 (esa rentabilidad puede revisarla el Ejecutivo cada tres años).

Según Santiago Gómez, “tal y como están ahora mismo los números, si no hubiese revisión en el año 19 [es entonces cuando el Ejecutivo tiene potestad de modificar ciertas variables], el suelo serían 36 €/MWh, pero, como va a haber revisión, cualquiera sabe cuál va a ser el suelo...”. Además, suena desde hace tiempo un rumor, cada vez más insistente, que dice que el Gobierno podría establecer la próxima “rentabilidad razonable” en torno al 4,5% ó 5% (ahora mismo está en el 7,5).

Donoso (UNEF) coincide: “es absurdo que presentes una oferta pero no sepas lo que vas a cobrar porque lo mismo en el año 2019 te cambian la retribución que consideran razonable y entonces vas a tener otra retribución; eso es absurdo. Si tú quieres tener ofertas muy competitivas, un precio que beneficie al ciudadano –continúa Donoso–, está claro que una mayor seguridad en la retribución puede hacer que disminuya la prima de riesgo y la gente vaya a precios más bajos”.

La numerología de Nadal
Frente a la numerología ministerial (63,43; 51,22; 2.367; 3.000; 7,5; 4,5 ó 5), Donoso propone una subasta “simple, sencilla y transparente: son los principios que deberían mandar”. En primer lugar –apunta el director general de UNEF–, “las subastas no deben hacerse en función de una potencia, sino de la energía; lo que tú quieres comprar son kilovatios hora. Pues el que te ofrezca el precio del kilovatio hora más bajo… ese es el que gana; además, subasta pay as bid, no marginalista, porque no tiene sentido; el marginalismo solo supone una sobreretribución en caso de que funcione, o un incentivo a comportamientos dudosos: envío de ofertas por debajo de precio esperando que luego se cierren por arriba”. Además –continúa Donoso–, seguridad jurídica, “es decir, que se firme, como sucede en otros países del mundo, un contrato de compra de energía eléctrica a ese precio que se está ofertando, o sea, no a la inseguridad jurídica institucionalizada que vivimos”.

“Ah –añade–, una de las ventajas de la fotovoltaica es la flexibilidad, que nos permite hacer apuestas muy grandes, con muchos megavatios, o más modestas, con otro tipo de actores. Nosotros creemos que eso es bueno, y que esa diversidad habría que mantenerla. Habría pues que garantizar que al menos un 20% de la cantidad subastada fuera para instalaciones de menos de diez megavatios, de forma que agentes más pequeños puedan también participar en la subasta”.

Contra los marginalismos inflacionistas
La responsable de proyectos de la cooperativa Som Energia, Nuri Palmada, coincide en varias cosas con Donoso: modelo pay as bid (contra los marginalismos inflacionistas y la manipulación de los precios) y cupos reservados para instalaciones menores, para iniciativas alternativas (alternativas a las de las grandes multinacionales del sector): “nuestro horizonte es el modelo distribuido, los proyectos en manos de la ciudadanía, más pequeños”. Nada que ver con lo sucedido, en fin. Porque el Gobierno ha ido en dirección opuesta, según los cooperativistas, que han denunciado que las reglas de la subasta que ha ideado el Ministerio dan prioridad a los grandes proyectos (los 2.979 megavatios –el 99,3% de lo subastado– se lo han adjudicado efectivamente entre solo 6 empresas).

La propuesta de Som Energia está clara: “no queremos compartir calzada con los trailers, queremos un carril bici”. Así, desde la cooperativa piden que, “tal y como se hace en otros países de la Unión Europea, se prevean unas reglas de juego específicas para los proyectos considerados comunitarios”. El vicepresidente de la Fundación Renovables, Fernando Ferrando, apunta en el mismo sentido, y pone un ejemplo: “en Alemania acaban de subastar 807 MW y han salido 70 parques, con una potencia media de 11 MW por parque, instalaciones que serán propiedad seguramente de dentistas, agricultores, deportistas…”.

Ferrando es muy crítico con lo que ha hecho el Gobierno: “lo lógico hubiera sido que, tanto la subasta de mayo como la que acaban de anunciar, obedecieran a un trabajo de planificación energética… cuáles son las tecnologías más necesarias, si nos interesa más que sean de producción diurna o nocturna, si el objetivo es apoyar a la industria, si queremos acercar la generación al consumo, si debemos fomentar la conexión en distribución, si queremos que esto nos sirva como elemento de desarrollo industrial para zonas mineras… Hay que parametrizar lo que quieres favorecer, el tamaño mínimo, la participación de los ayuntamientos”.

En definitiva, pla–ni–fi–ca–ción
Luis Crespo, el presidente de la Asociación Española para la Promoción de la Industria Termosolar (Protermosolar), apunta en la misma dirección: “Quevedo y Machado ya decían que ‘solo el necio confunde valor y precio’. Yo creo que tenemos que pedir a los responsables energéticos mayor rigor en el análisis de lo que necesita nuestro sistema eléctrico a medio y largo plazo, para que planifique el parque generador racionalmente, especialmente ante el escenario de cierre cercano de las térmicas de carbón en España y Portugal y la seguridad de que no se instalará en nuestro país ninguna nueva central de carbón, nuclear ni de ciclo combinado. Nuestro sistema necesita centrales gestionables, con almacenamiento”.

Según Crespo, que es además presidente de la European Solar Thermal Electricity Association, la gran patronal termosolar europea (la más importante del mundo), “el criterio del mínimo coste para alcanzar los objetivos renovables en 2020 es sencillamente miope; además, lo que parece barato a corto plazo puede resultar caro a la larga. Por ello, dado que el mix para 2025–2030 tenemos que empezar a planificarlo y construirlo ahora, es indispensable que se abra una oportunidad específica para las centrales termosolares que, además de su aportación a la gestionabilidad del sistema y a la estabilidad de la red, tendría un impacto relevante en nuestra economía y en el mantenimiento de la posición de liderazgo de nuestras empresas en el creciente mercado termosolar mundial".

"Las subastas por tecnologías –continúa Crespo–, como ocurre en la mayoría de los países de la UE, sería lo más adecuado para gestionar óptimamente este crítico momento de cambio de modelo de generación”. El ingeniero (y sociólogo) español concluye así: “las centrales termosolares son hoy en día la solución más barata para la generación gestionable y con almacenamiento de varias horas. En concursos internacionales ya se están produciendo ofertas por debajo de los 10 céntimos de euro por kilovatio hora, lo que las sitúa como una alternativa competitiva y conveniente en términos de valor para el sistema”. [Inciso: el pasado 6 de junio, la termosolar volvió a batir el precio más bajo del mundo: 8,45 céntimos de euro por kilovatio hora].

Son muchos los actores del sector que sospechan que los señores del Ministerio –mamporrero– han ideado las reglas que han ideado con el único propósito de favorecer a media docena de empresas con las que mañana girarán las puertas y traficarán influencias. La hipótesis del Patrón Oligopolio sería: cuantos menos seamos en el sector, más fácil será seguir controlándolo.

Sea como fuere, en el futuro inmediato, el Gobierno va a subastar otros 3.000 MW (lo anunció el propio Rajoy justo después de celebrada la subasta del 17 de mayo). La pregunta es, ¿volverá a trabajar el Ministerio en Clave Numerología? ¿Volverá a enredarlo absolutamente todo (63,43; 51,22; 2.367; 3.000; 7,5; 4,5 ó 5) para que no cambie absolutamente nada y sigan mandando los que siempre mandan? Habrá que ver.

Así cerrábamos el reportaje «Sobre las subastas» que llevamos en nuestra edición de junio: ER 162. Energías Renovables, periodismo independiente. Gracias por el apoyo a todos nuestros suscriptores. 

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