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La industria gasista apuesta fuerte por el gas renovable y ecologistas y empresas de biogás recelan

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Hace unos días patronales europeas asociadas al uso del gas en el transporte mostraban su satisfacción porque el Parlamento Europeo admitiera la reducción del CO2 del “gas renovable” en el cálculo del promedio de emisiones de los camiones. Es un ejemplo más del interés de la industria del gas por potenciar el biogás en sus muchas vertientes, aunque estudios científicos rebajan la euforia en cuanto a su potencial real, los ecologistas lo ven como una manera de seguir vendiendo el gas fósil y la industria del biogás como un posible freno al autoconsumo combinado, eléctrico y térmico, en explotaciones ganaderas o pequeñas industrias.

La industria gasista apuesta fuerte por el gas renovable y ecologistas y empresas de biogás recelan
Planta de biogás agroindustrial en Cabanillas (Navarra), en cuya explotación participa Biovec

Una reciente publicación científica del International Council on Clean Transportation (ICCT) concluye que el “metano renovable podría cubrir, como máximo, el 12 por ciento de la demanda total proyectada de gas en Europa en 2050. Stephanie Searle, una de las autoras del estudio, afirmaba que “se ha prestado mucha atención a los estudios financiados por la industria del gas, que afirman que todo el suministro europeo de gas podría ser descarbonizado con gas renovable para 2050, pero descubrimos que su potencial es mucho más limitado".

Se refiera Searle al informe que presentó a principios de este año Gas for Climate, que agrupa a los principales operadores europeos de la red gasista, incluida la española Enagas. Elaborado por la consultora Ecofys, concluía que si se usara el potencial de generación de gas renovable, esencialmente biometano e hidrógeno, se ahorrarían 140.000 millones de euros al año y la industria gasista alcanzaría valores nulos de emisiones en 2050.

Casi al mismo tiempo que la publicación del ICCT, en una de las jornadas que organiza periódicamente Naturgy (antes Gas Natural Fenosa) para promocionar el gas renovable, Martí Solá, director general de la Fundación Naturgy, afirmaba que “en el contexto actual de transición energética, la adaptación de las infraestructuras al gas renovable es una necesidad urgente, si queremos cumplir cuanto antes los objetivos de descarbonización de la Unión Europea”.

“Si utilizamos un 80 por ciento de gas renovable se neutralizan las emisiones”
Ahora son Gasman y NGVA Europe, patronales ibérica (Portugal y España) y europea respectivamente que unen a diferentes empresas que fomentan el uso del gas convencional y el renovable en la movilidad, tanto terrestre como marítima”, quienes también recuerdan el potencial de la versión renovable tras un acuerdo del Parlamento Europeo.

Según la nota de prensa de Gasman “el pleno decidió que la Comisión Europea desarrolle una metodología para 2020 que incluya el efecto de reducción de emisiones de CO2 que proporciona la utilización de gas renovable como combustible en el cálculo del promedio de emisiones de las flotas de vehículos pesados”.

Gasnam y NGVA Europe celebraron el resultado de dicha votación porque “complementará el enfoque actual en el que únicamente se valoran las emisiones en el tubo de escape sin tener en cuenta el origen del combustible”.

Aseguran que según un estudio publicado recientemente por NGVA Europe “al combinar gas natural con solo un 20 por ciento de gas renovable, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se reducen en un 40 por ciento en comparación con los combustibles derivados del petróleo. Si utilizamos un 80 por ciento, se neutralizan las emisiones”. Sin embargo, el estudio del ICCT afirma que como mucho hay potencial renovable para cubrir el 12 por ciento.

El “afán por vestirse de verde” del sector del gas convencional
También a finales del pasado mes, Transport and Environment (T&E) publicaba otro informe (GNC y GNL para vehículos y buques: los hechos) que cuestiona esa capacidad para descarbonizar completamente el gas. En España presentó las conclusiones Ecologistas en Acción, que forma parte de T&E, quien afirmó que “en su afán de vestirse de verde, el sector del gas muestra de forma creciente la tarjeta de visita del llamado ‘gas renovable’, un totum revolutum donde se incluye desde el biogás hasta el gas procedente de electricidad renovable”.

El informe rebaja aún más las expectativas del ICCT en el caso del transporte: “aunque hay un porcentaje de biometano que podría producirse de forma sostenible a partir de residuos, el máximo potencial posible y en el mejor de los casos en que todo se dedicara al transporte, no alcanzaría el 10 por ciento”.

Ecologistas en Acción alerta del “perfil aparentemente ecológico del lobby del gas”, que “pretende reclamar el apoyo público a las infraestructuras gasistas (redes de transporte, almacenes…) hoy muy cuestionadas socialmente”. En cuanto a los “otros gases renovables”, el informe concluye que “el basado en electricidad (conversión del excedente de electricidad renovable en hidrógeno y posteriormente en metano para inyectarlo como almacenamiento en la red) es muy intensivo en energía y muy caro de producir”.

El biometano conlleva elevadas inversiones y costes
Óscar Bartomeu, gerente de Biovec, una de las principales empresas desarrolladoras de plantas de biogás agroindustrial en España, también afirma que “una instalación de gas renovable para inyección a la red de gas o vehicular, conlleva una elevada inversión y elevados costes de operación y mantenimiento para un equipo que adapta este biogás, con CO2 y trazas de otros gases, a calidad equivalente al gas natural”.

Por este motivo, Bartomeu reconoce que es imprescindible que haya políticas públicas que incentiven el gas renovable, en línea con lo expresado por Nuria Rodríguez, directora ejecutiva de Nedgia (marca para la distribuidora de Naturgy), en una entrevista en El Economista. "La Administración debe fijar un objetivo de gas renovable para 2030", se destacaba en el titular de dicha entrevista.

“Le pedimos al Gobierno que legisle también para los más pequeños”
Sin embargo, el gerente de Biovec advierte que “tan solo grandes centros con elevado volumen de biogás se podrán plantear esta alternativa. Esto, por desgracia, prácticamente descarta del ‘negocio’ a los ganaderos y pequeños inversores locales”. Recuerda que el “uso del biogás directamente en calderas, comparado con la limpieza y adaptación para la red o vehicular, supone una menor inversión y menores costes de operación y mantenimiento, permitiendo que a menor escala se realicen proyectos rentables”.

“El autoconsumo combinado, eléctrico y térmico, en explotaciones ganaderas o pequeñas industrias, tiene la gran ventaja de reducción de emisiones, y todo lo relacionado con la economía circular. No olvidemos que la ganadería en España es responsable de prácticamente el diez por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero”, prosigue Bartomeu.

Por último, desde Biovec explican que “modestamente nos sumamos a las iniciativas de Naturgy, Enagas, Endesa…  que solicitan al Gobierno objetivos de gas renovable; pero también le pedimos al Gobierno que aplique sistemas de racionalidad y que legisle para los pequeños”.

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Fukushima4ever
Ante el avance actual ya contrastado del Cambio Climático no tiene sentido cualquier apuesta por el futuro del gas fósil y de cualquier otra tecnología de apoyo al gas fósil como es el biogás. El biogás debería revertirse en la electrificación después de realizar un adecuado balance de materia y de energía no vaya a ser una milonga como es la captura del CO2, que produce más CO2 del que atrapa.