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La jatrofa impulsa el primer vuelo con biocarburantes de la India

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Tenía que ser la jatrofa (Jatropha curcas), planta oleaginosa ampliamente utilizada en la India para producir biodiésel, la materia prima con la que este país inaugurara sus vuelos con biocarburantes. Lo ha hecho la compañía aérea SpiceJet utilizando una mezcla al 25 por ciento de este bioqueroseno para cubrir el trayecto entre Dehradun y Delhi (250 kilómetros). No obstante, algunos expertos cuestionan la viabilidad del cultivo actual de jatrofa para abastecer las necesidades crecientes de biocarburantes de la India.

La jatrofa impulsa el primer vuelo con biocarburantes de la India
Modelo de avión de la aerolínea SpiceJet que utilizó biocarburante de jatrofa

Desde que en diciembre de 2009 el gobierno de la India estableció su programa nacional de producción y consumo de biodiésel, se identificó a la jatrofa (también denominado piñón o piñoncillo) como la semilla oleaginosa más adecuada para la producción de este biocarburante y para alcanzar en 2017 una mezcla del 20 por ciento en los motores diesel.

Ahora ha dado el salto a los motores de avión gracias a la aerolínea india SpiceJet, que la semana pasada informó del primer vuelo con biocarburantes culminado con éxito en este país. El avión Bombardier Q400 cubrió el trayecto entre Dehradun y Delhi con un 75 por ciento de combustible convencional y un 25 por ciento de bioqueroseno a partir de jatrofa.

Según la propia compañía aérea, la mezcla reduce en un quince por ciento la huella de carbono del vuelo. También explican que “el combustible lo ha desarrollado el CSIR-Instituto del Petróleo de la India (IIP), uno de los laboratorios que forman el Consejo de Investigación Científica e Industrial”. Añaden que “ha sido reconocido por el American Standard Testing Method (ASTM).

Llegar al 50 por ciento de jatrofa en cada vuelo
Ajay Singh, presidente y director general de SpiceJet, afirma que “este combustible tiene el potencial de reducir nuestra dependencia del combustible de aviación tradicional hasta en un 50 por ciento en cada vuelo y bajar las tarifas de vuelo”. Singh recuerda que “India es el mercado de aviación de más rápido crecimiento en el mundo hoy en día y es nuestra responsabilidad crecer usando tecnologías limpias y sostenibles”.

Sin embargo, algunos analistas en la India cuestionan que con el sistema actual de cultivo de jatrofa y de producción con él de biodiésel se cubra la demanda de biocarburantes en este país. Así lo exponía recientemente en su blog del portal DownToEarth Samar Lahiry, exdirector ejecutivo de Haryana Environmental Management Society (HEMS) compañía orientada al desarrollo industrial sostenible en la India.

Las limitaciones de la jatrofa
Lahiry recuerda que ya no se cumplió llegar a 2017 con mezclas del 20 por ciento de biodiésel de jatrofa en los coches. “Debido a una aguda escasez de semillas–apunta– varias plantas de biodiésel modificaron sus operaciones para adoptar tecnologías para emplear múltiples materias primas, como aceites de cocina usados, grasas animales y aceites vegetales crudos importados”.

El exresponsable de la compañía HEMS señala que “los proyectos de biodiésel se volvieron inviables por limitaciones como el rendimiento muy pobre de la semilla de jatrofa (a pesar de que se desarrollaron variedades mejoradas), la disponibilidad limitada de tierras baldías pasa su cultivo y los altos costos de plantación y mantenimiento”.

Lahiry concluye que para resolver este problema “es crucial que se lleve a cabo un importante esfuerzo de investigación para el desarrollo de materias primas de segunda y tercera generación y así abordar las futuras necesidades de bioenergía del país”.

Mejorar el cultivo para mejorar el comportamiento ambiental
En cuanto al comportamiento ambiental de este tipo de biodiésel con jatrofa, en 2012 investigadores de instituciones científicas de la India y Suiza publicaron un estudio que analizó toda su cadena de valor comparado con el diésel fósil y  siguiendo el procedimiento de evaluación del ciclo de vida ISO 14040/44.

El estudio mostró que reducía el potencial de calentamiento global y la demanda de energía no renovable, aunque se detectaron incrementos de impactos como la acidificación, ecotoxicidad, eutrofización y consumo de agua. “La clave para reducir el impacto ambiental es la eficiencia en el uso de los recursos durante el cultivo (especialmente fertilizantes minerales) y la selección óptima del lugar de las plantaciones”, concluían los investigadores.

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