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Aún sin Abengoa, se avanza en convertir residuos urbanos en bioetanol

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En 2013 echó a andar en España la planta piloto de Abengoa de producción de etanol a partir de la fracción orgánica de los residuos urbanos. Tras la crisis sufrida por la multinacional, esta y otras de sus instalaciones de I+D se han quedado en el limbo. Sin embargo, hay proyectos europeos, liderados por empresas españolas, que mantienen vivo el concepto de biorrefinería para convertir dichos desechos urbanos en biocombutibles como bioetanol y biogás, pero también en otros bioproductos.
Aún sin Abengoa, se avanza en convertir residuos urbanos en bioetanol

La pasada semana Andrés Pascual, jefe del Departamento de Medio Ambiente, Bioenergía e Higiene Industrial del centro tecnológico Ainia, daba a conocer los pormenores de Urbiofin. El objetivo que persigue este proyecto, enmarcado en el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea es “demostrar  las capacidades de una biorrefinería integrada e innovadora para la transformación de residuos sólidos urbanos en nuevos bioproductos de gran interés industrial”.

Pascual engloba esos bioproductos en tres bloques: bioetanol, ácidos grasos volátiles cortos o medios y biogás; biopolímeros (polihidroxialcanoatos –PHA–de baja y media cadena, composites que combinan diferentes PHA...); y aditivos (bioetileno, productos bioquímicos derivados de microalgas…).

Se calcula que cada año se producen cien millones de toneladas de residuos orgánicos derivados de diferentes actividades en las ciudades. En Urbiofin se pretende demostrar la viabilidad tecno-económica y ambiental de una biorrefinería para convertir diez toneladas de dichos residuos por día en los mencionados bioproductos.

Sinergias dentro de los procesos de la misma biorrefinería
“Para ello, se procederá al análisis de la producción, recogida y gestión de los residuos urbanos de la Europa de los 28” explica Andrés Pascual. Así, se definirán los requerimientos industriales necesarios para la transformación en bioproductos y la interconexión entre los mismos, “a fin de conseguir sinergias que desemboquen en una biorrefinería versátil y eficiente”, apostilla el científico de Ainia.

De los dieciséis socios europeos de Urbiofin, siete son españoles: Ainia, Urbaser, Biomasa Peninsular, Universidad de Valladolid, Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), Instituto Regional de Investigacion y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha e Industrias Mecánicas Alcudia (Imecal).

Del W2B de Abengoa al Perseo de Imecal
Precisamente, tanto Imecal como el Ciemat, a través de su Unidad de Biocarburantes (y la empresa británica Exergy, que también está en Urbiofin), forman parte de otro consorcio que impulsa un proyecto, Waste2Bio, con fines similares: “demostrar y validar un proceso global de recuperación de energía a partir de la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos mediante su transformación en bioetanol, con el proceso Perseo Bioethanol, y biogás”.

La iniciativa también la coordina Imecal (propietario de la patente Perseo que transforma la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos en biocarburante), y también está financiada dentro del programa Horizonte 2020. De alguna manera, sustituye a Waste2Biofuel (W2B), la tecnología desarrollada en su día por Abengoa en su planta piloto de Babilafuente (Salamanca).  

José Miguel Oliva, de la Unidad de Biocarburantes del Ciemat, esbozaba a finales de mayo en el portal del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (participante también en Waste2Bio) las líneas básicas del proyecto: “con una aproximación tecnológica cercana al mercado pretende desarrollar un proceso global que disminuya los costes de la gestión de residuos sólidos urbanos respecto a los tratamientos convencionales en un 20 por ciento y reduzca el volumen de residuos enviados a vertederos mediante su valorización en bioetanol, biogás y biofertilizantes”.

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