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¿Qué se puede esperar de la subasta?

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Hoy, 17 de mayo, se celebra la subasta de adjudicación de nuevas instalaciones renovables, que puede llegar hasta los 3.000 MW. El Gobierno pretende garantizar que esas instalaciones “sean las más competitivas en costes, las más maduras en desarrollo tecnológico y, por tanto, las más baratas para todos los consumidores”. Pero la supuesta neutralidad tecnológica ha levantado ampollas en todas las tecnologías y solo la eólica parece sentirse cómoda con la cita.
¿Qué se puede esperar de la subasta?

La subasta, que se hará bajo la supervisión de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), será “tecnológicamente neutra, permitiendo a las distintas tecnologías renovables competir en igualdad de condiciones”, insiste el Ministerio de Energía. Se llevará a cabo mediante un mecanismo competitivo, de manera que resultarán adjudicadas aquellos proyectos que supongan “un menor coste para el consumidor”. Se subastarán 2.000 MW de potencia renovable, pero podrían ampliarse en otros 1.000 MW adicionales, si el resultado de la subasta ofrece precios competitivos.

El proceso de adjudicación se realizará mediante el método de sobre cerrado con sistema marginal. Se atenderán las ofertas que presenten la mayor reducción en la inversión inicial respecto a los parámetros fijados como referencia en cada tipo de instalación. Como resultado de la subasta se obtendrá la potencia adjudicada a cada participante, así como el porcentaje de reducción del valor estándar de la inversión inicial de cada una de las instalaciones tipo de referencia.

La potencia adjudicada, una vez que se presenten las garantías económicas, será inscrita en el registro de régimen retributivo específico en estado de preasignación. La entidad administradora de la subasta será el Operador Español del Mercado Eléctrico (OMIE) mientras que el organismo que ejercerá de supervisor será la CNMC.

El Gobierno asegura que con esta subasta “refuerza su compromiso y continúa apostando por la introducción de más energías renovables, apoyado en criterios de eficiencia económica y con la menor distorsión del mercado”. Y cree que la subasta, “no sólo contribuirá a aumentar la penetración de renovables y a conseguir los compromisos europeos de 2020 sino que, además, permitirá aumentar la competencia en el mercado de producción de electricidad y reducir la dependencia energética de España del exterior”.

Los fotovoltaicos han recurrido
La Unión Española Fotovoltaica (UNEF) han interpuesto un recurso ante el Tribunal Supremo contra la normativa de la subasta, es decir, contra el Real Decreto 359/2017, la Orden Ministerial ETu/315/2017 y las dos resoluciones del 10 de abril de 2017. La patronal solar afirma que no está en contra de su celebración, “lo que pedimos es que sea verdaderamente neutral, para que cada tecnología pueda competir en igualdad de condiciones”.

A través de este recurso, UNEF pide la adopción, como medida cautelar, de la suspensión del criterio de ordenación de las ofertas “de mayor a menor número de horas equivalentes de funcionamiento de la instalación tipo de referencia”.

La asociación solar explica que “el requisito esencial de los procedimientos de concurrencia competitiva es la igualdad de los competidores” y “el criterio de las horas equivalentes es contrario a este principio y a la neutralidad tecnológica de la subasta, al ser arbitrario y al perjudicar a la fotovoltaica en el caso de empate”.

Termosolar gestionable
Protermosolar también ha reclamado un cupo para la termosolar. Su presidente, Luis Crespo, ha pedido por activa y por pasiva que el Gobierno asigne un cupo para las tecnologías renovables gestionables porque entiende que eso convierte a la termosolar en diferencial y clave en el mix de generación eléctrica en España.

 “La planificación de nueva capacidad renovable en España debe incluir, incuestionablemente, potencia gestionable, como la termosolar, que proporcione respaldo a las tecnologías fluyentes, como la eólica o la fotovoltaica”.

Biomasa imposible
La propuesta de nueva subasta de renovables del Ministerio de Energía, sin tecnologías diferenciadas, “imposibilita la promoción de instalaciones de biomasa”. Lo dice la sección de Biomasa de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA).

Engloban su rechazo en una crítica al tratamiento que recibe la biomasa y piden al Gobierno que si con las subastas quiere cumplir los objetivos energéticos derivados de directivas europeas y reducir el coste y la dependencia energética, “la forma más inmediata y eficiente es permitir que instalaciones de biomasa que ya están en funcionamiento produzcan el número de horas máximo para el que fueron dimensionadas”.
 
También la Fundación Renovables ha manifestado su rechazo a la forma en que se adjudicarán mañana los, al menos, 3.000 MW.  “Las renovables no pueden convertirse en un producto financiero. Esto no es una apuesta energética, es una apuesta para fomentar la concentración energética”, ha dicho Fernando Ferrando, vicepresidente de la Fundación.

La cooperativa de consumo y producción de renovables Som Energia ha anunciado hoy mismo que ha decidido “no seguir el juego al Gobierno” y no presentarse, a pesar de tener sobre la mesa unos 5 MW en proyectos fotovoltaicos que podrían estar funcionando a finales de 2017.

Som Energia explica en un comunicado que “esta decisión es fruto de la evidencia de que la subasta, aunque pretende ser tecnológicamente neutral, no da las mismas oportunidades a las diversas tecnologías y favorece claramente a la eólica frente la fotovoltaica. Hacer subastas para cada tipo de tecnología respondería a una mejor planificación energética”.

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