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Abengoa vende a la baja todas sus plantas de etanol en España y Francia a un fondo de capital riesgo

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Solo una planta de las cuatro que acaba de vender Abengoa a Trilantic Europe, fondo de capital riesgo que lo mismo compra la discoteca Pachá que adquiere fábricas de bioetanol, costó en su día 150 millones de euros, la de Babilafuente (Salamanca). Por diez millones de euros menos, la compañía española, en plena crisis y proceso de reestructuración, ha vendido al mismo fondo la mencionada de Babilafuente, las dos restantes en España (Galicia y Murcia) y la más moderna, la de Lacq, en Francia. A la descapitalización bioenergética de Abengoa habría que añadir el desmantelamiento de sus laboratorios de I+D, donde se investigaba en biocarburantes a partir de residuos.
Abengoa vende a la baja todas sus plantas de etanol en España y Francia a un fondo de capital riesgo

Se desmorona el imperio del etanol de Abengoa. En septiembre del año pasado ya se conocían las intenciones de vender todas sus plantas, que le habían situado a la cabeza mundial de la producción de este biocarburante. Poco después se conoció la venta de su emblemática planta de segunda generación, la de Hugoton, en Kansas (Estados Unidos), e incluso la de biodiésel en San Roque (Cádiz). Ahora le toca el turno a cuatro plantas que las coloca a precio de saldo: 140 millones de euros.

La suma de lo que costaron finalmente dos de ellas, Babilafuente (150 millones de euros) y la de Teixeiro en A Coruña (108 millones), supera ya con creces lo pagado por el fondo de capital riesgo Trilantic Europe.

Costaron 552 millones; se venden por 140 millones
A ello hay que añadir lo presupuestado inicialmente para las de Cartagena, en Murcia (94 millones) y Lacq, en Francia (200 millones), esta última la más moderna y de mayor capacidad. Es decir, 552 millones de euros.

Pero hay más, ya que, según Europa Press, en el lote entra también Ecoagrícola, la empresa del grupo que gestiona la compra de grano y la comercialización del alimento proteico para la alimentación animal derivado de la producción de etanol.

En la nota de prensa donde se informa del acuerdo entre Trilantic y Abengoa, esta última explica que “la operación forma parte del plan de desinversiones, está valorada en 140  millones de euros”, e incluye “la deuda asumida por el comprador y los intereses minoritarios”.

Compra de discotecas y de plantas de etanol
Abengoa define a Trilantic Europe como “una gestora de fondos especializada en operaciones de inversión en Europa. Actualmente gestiona aproximadamente 1.500 millones de euros en activos a través de sus fondos y vehículos de inversión”. Y en los más variados negocios, ya que en febrero adquirió las participaciones del principal accionista en el grupo Pachá.  

La compañía sevillana explica que “dicha operación, unida a otras previstas por la compañía que se encuentran en avanzado estado de negociación, representan un nuevo hito en el proceso de viabilidad en el que se encuentra inmersa la compañía y culmina el proceso de venta de los activos de biocombustibles en Europa”.

Brasil, las únicas en el aire
La primera planta europea en conocer su destino fuera de Abengoa fue la de Europoort, situada en el puerto de Rotterdam (Holanda). Esta importante instalación, con una capacidad de producción de 480 millones de litros anuales de etanol, fue adquirida por Alcogroup. La siguiente fue la de biodiesel de San Roque, que acabó en manos de Cepsa.

Vendidas todas las de Estados Unidos queda por conocer con mayor precisión qué ocurre con las tres plantas de etanol de Brasil, inmersas en procesos continuos de arrendamiento a otras empresas.

Sin etanol y sin I+D
Otro de los golpes que ha recibido la bioenergía en España con la reestructuración de Abengoa es el desmantelamiento de sus laboratorios de I+D. El desarrollo de biocarburantes de segunda generación a partir de residuos, tanto agrícolas como de residuos urbanos, era una de sus principales líneas de investigación.

Aparte de conseguir la construcción de la planta de Hugoton, habían comenzado a desarrollar su propia tecnología denominada waste to biofuels (W2B) en una planta de demostración en Babilafuente.

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