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Las energías renovables tienen 31 veces menos impactos que las convencionales.

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Un estudio científico, auspiciado por ocho instituciones y en el que se cuantifica por primera vez en España los impactos ambientales de las diferentes tecnologías de generación de electricidad, demuestra de manera rotunda las ventajas de utilizar las renovables. Los resultados del estudio, expresados en ecopuntos de impacto –por tanto, de carácter negativo–, demuestran que los sistemas de generación de electricidad basados en los combustibles fósiles tradicionales (lignitio, petróleo y carbón) son las tecnologías más contaminantes, superando en cada caso los 1.000 ecopuntos. En un segundo grupo figuran la nuclear y el gas natural, que se sitúan en una posición intermedia de impacto (entre 200 y 1.000 ecopuntos), mientras que la eólica y la minihidráulica obtienen una puntuación menor a 100 ecopuntos. Esto significa que producir un kWh de electricidad con la minihidráulica tiene 300 veces menos impactos que hacerlo con lignito, o 50 veces menos que hacerlo con gas natural. En la comparación menos perjudicial para las energías convencionales se comprueba que la eólica tiene cuatro veces menos impacto que el gas.

El estudio, presentado el 6 de julio, ha sido auspiciado por el IDAE, el CIEMAT, APPA (Asociación de Productores de Energías Renovables) y los órganos competentes de cinco gobiernos autónomos –Aragón, Cataluña, Galicia, Navarra y País Vasco–. La encargada de realizarlo ha sido la empresa consultora AUMA, que ha utilizado como metodología de trabajo el Análisis del Ciclo de Vida, una herramienta de gestión ambiental reconocida internacionalmente que analiza, de manera rigurosa y objetiva, los impactos de un proceso, producto o actividad desde "la cuna a la tumba"; es decir, en todas sus fases.

En cuanto a los impactos estudiados, se ha agrupado en doce grandes categorías: calentamiento global, disminución de la capa de ozono, acidificación, contaminación por metales pesados, sustancias carcinógenas, niebla de invierno (provocada por la elevada concentración en el aire de óxido de azufre y partículas en suspensión), niebla de verano (provocada por altas concentraciones en el aire de óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles), generación de residuos industriales, radiactividad, residuos radiactivos y agotamiento de los recursos energéticos. Este análisis ha obligado a AUMA a utilizar 4.552 datos por cada uno de los ocho sistemas de generación de electricidad analizados: los basados en el lignito, el carbón, el fuel-oil, el gas natural, la tecnología nuclear, la energía eólica y la minihidráulica. También ha sido estudiada la fotovoltaica, pero sus resultados se ofrecen al margen debido a su escaso nivel de implantación industrial. El estudio no incluye, sin embargo, la biomasa, debido a la multitud de combustibles, con efectos muy variados, asociados a esta fuente de energía.

Fuera del estudio han quedado otros impactos sobre los que no hay consenso en la comunidad científica para su evaluación, pero que no modificarían los resultados del mismo sino que, probablemente, acentuarían las diferencias entre energías renovables y convencionales a favor de las primeras.

De acuerdo a sus promotores, los resultados de este estudio aspiran a convertirse en un referente ineludible para todos los sectores implicados en la generación de energía y, en especial, una herramienta para los responsables políticos a la hora de definir sus objetivos estratégicos energéticos. A este estudio, añaden, le seguirá otro –en el que ya se está trabajando– en el que se cuantificarán los costes económicos de los impactos ambientales de las tecnologías analizadas con un objetivo final: internalizar dichos costes externos en los precios finales de la electricidad.


Más información:
IDAE: Pso. de la Castellana, 95, planta 21. 28046 Madrid. www.idae.es
APPA: c/ París, 205, 4º-1. 08008 Barcelona.
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