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Greenpeace solicita el cierre cautelar de Garoña y Cofrentes

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Greenpeace ha enviado una carta al Consejo de Seguridad Nuclear en la que solicita el cierre de las nucleares de Garoña (Burgos) y Cofrentes (Valencia), ambas con vasijas de los reactores fabricados por la empresa holandesa Rotterdamsche Droogdok Maatschappij (RDM), para  asegurar que el CSN puede realizar una prueba completa e independiente semejante a la que se está llevando a cabo en la central belga Doel 3.
Greenpeace solicita el cierre cautelar de Garoña y Cofrentes

El pasado 8 de agosto las autoridades belgas decidieron cerrar de forma preventiva la planta nuclear Doel 3 al encontrar grietas en la vasija del reactor y convocaron al CSN, junto con otros reguladores nucleares, para una reunión el 16 de agosto. Ese mismo día la Agencia Federal de Control Nuclear belga (FANC, en sus siglas en inglés) aclaró que si las grietas se confirmaran, Doel 3 no volvería a abrir. También indicó que los resultados estarán listos a mediados de septiembre y tomarán una decisión en octubre. No proporcionaron la lista de países que tiene reactores con la misma vasija, pero esta se encuentra publicada por la Agencia de Energía Nuclear (NEA, en sus siglas en inglés).

"El CSN debería poner fin a esta infinita lista de deficiencias que tiene Garoña y cerrarla, independientemente de que Iberdrola y Endesa soliciten o no la renovación de su licencia", ha declarado Raquel Montón, responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace. "El CSN no puede mirar hacia otro lado".

Greenpeace considera, además, que las pruebas de resistencia que se están llevando a cabo, que no han tenido en cuenta ni han detectado este problema, deben ser revisadas desde esta perspectiva. Por ello, pide al CSN y al ENSREG (European Nuclear Safety Regulators Group) que reevalúen las recomendaciones realizadas a esta central. El ENSREG es el organismo que diseñó las pruebas y en las próximas semanas acude a España para visitar algunas centrales nucleares, posiblemte Garoña.

De acuerdo con información publicada en una revista holandesa pro nuclear en 1972, en la que se detallaban los retrasos sufridos en la fabricación de la vasija del reactor de Borssele en Holanda – uno de los 22 reactores implicados– la seguridad de la central se podría mantener tras aplicar unos cálculos que no superaban una vida útil de más de 40 años.

"Si este problema que ha pasado desapercibido durante décadas se confirma finalmente, mostrará por enésima vez que no se puede confiar en la industria nuclear", ha concluido Montón.

Greenpeace reitera que es posible y rentable avanzar hacia un modelo energético basado 100% en energías renovables y en la eficiencia cuya viabilidad técnica y económica está sobradamente demostrada.

 

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