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7 preguntas sobre los contadores inteligentes

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La ley establece que a finales de 2018 todos los hogares españoles deben tener instalados contadores inteligentes. Unos aparatos que, en teoría, nos ayudarán a conocer exactamente cuánta electricidad consumimos en nuestros hogares y centros de trabajo, cuándo y con qué coste, y así optimizar su uso. Parece, sin embargo, que las únicas beneficiadas –al menos de momento– con la instalación de estos aparatos son las compañías eléctricas,  que podrán explotar mejor su red, resolver incidencias con mayor rapidez y efectuar de forma remota operaciones de modificación del contrato. Dispondrán, además, de una información privilegiada sobre nuestros hábitos de consumo eléctrico, que podría chocar de lleno con el derecho a la privacidad.
7 preguntas sobre los contadores inteligentes

Es difícil saber cuántos contadores inteligentes hay instalados hasta el momento en España. Fuentes del sector indican que la cifra se sitúa entre los cinco y los siete millones; Endesa, en su página web, habla de unos 13 millones en “fase de instalación”; E.ON dice que es la compañía que más contadores lleva sustituidos en su zona de distribución (Cantabria, Asturias, Lugo y norte de Castilla y León), con más de 630.000 contadores instalados….  Pero no hay forma de obtener una cifra realmente precisa. Tanto es así, que la Comisión Nacional de Mercados y de la Competencia (CNMC) ha solicitado a cada una de las comercializadoras eléctricas que le informen con detalle sobre cuántos de estos aparatos llevan instalados, de qué tipo son y cómo están conectados a la red.

Nos son, sin embargo, estos números los que generan inquietud entre la población.  Lo que preocupa es hasta qué puntos estos contadores electrónicos van a ser realmente útiles para los consumidores y si, tal como la contempla la ley, la telegestión no da demasiado poder a las distribuidoras. “Si bien es cierto que este tipo de contadores son más precisos y suponen el fin de las lecturas estimadas, los beneficios para el consumidor parece que terminan ahí”, afirma Jorge Morales de Labra, uno de los expertos a los que hemos consultado para que nos ayudan a despejar dudas.  Estas son las preguntas que les hemos planteado y sus respuestas.


1 ¿Qué diferencia hay entre los viejos y los nuevos contadores?
Instalado en el lugar de los viejos contadores, el contador inteligente funciona digitalmente y permite transferencias automáticas y complejas de información.  “Además de medir el consumo de electricidad permite conocer el consumo instantáneo en tiempo real, parametrizar el consumo en horarios y calidad del suministro y conectarse a una red de telegestión que facilita información en tiempo real sobre consumos, gestión de contratos de forma remota y telelectura de los consumos”, explican desde E.ON. Para las eléctricas, esto supone, entre otras cosas, el fin de las lecturas estimadas y ahorro en operarios, que ya no tendrán que desplazarse para hacer la lectura ni tareas de mantenimiento ya que con los nuevos contadores éstas se pueden hacer a distancia.

Nada que ver, por tanto, con el viejo contador electromagnético tradicional que, como explica Ana Marco, al frente de la cooperativa de electricidad verde SomEnergia, “se limita a medir la energía activa (kWh), y si necesitas medir también la energía reactiva (kVAr) tienes que poner otro contador”.

2 ¿Suponen un beneficio para los consumidores?
“En principio, la idea es que su capacidad de transmitir información redunde en una mayor eficiencia en el consumo y una optimización de los recursos del sistema. El ahorro energético y la capacidad del operador de la red de afinar su gestión deberían ser la razón de ser de estos sistemas”, señala Jorge González Cortés, director Comercial y de Marketing de la comercializadora Gesternova, que, como Som Energía, ofrece a sus clientes electricidad solo de origen renovable.  Es decir, la gran ventaja para los consumidores debería ser el poder conocer, con exactitud, cuánto electricidad están consumiendo en cada momento y a qué coste. Pero el panel del contador no da esa información de forma clara. De hecho, lo datos ofrecidos en el panel son inteligibles para la inmensa mayoría de los ciudadanos.

“Si los datos estuvieran a disposición del usuario, podrían servir para controlar el servicio prestado por las distribuidoras, que tienen la obligación de cumplir unos parámetros de calidad que, sin embargo, ahora mismo no podemos controlar y estamos sometidos a lo que ellos quieran decir”, añade Ana Marco.  “Por ejemplo la tensión no debe salirse de ciertos márgenes… Y ¿a quién no se le han  estropeado electrodomésticos alguna vez por sobretensiones que nunca puedes demostrar? El contador inteligente registra las variaciones de tensión y nos permitiría reclamar”.

La respuesta de E.ON a estas inquietudes es que ellos sí suministran la información necesaria para entender el contador: “con cada instalación le entregamos al cliente un manual de uso que incluye todos los detalles de utilización de su contador inteligente. Estos manuales están disponibles para todos los usuarios también en nuestras plataformas online”.  La eléctrica añade que ”adicionalmente, para el acceso y disponibilidad a la información, tanto por parte de las compañías suministradoras como comercializadoras de electricidad, y, por supuesto,  de los propios consumidores,  es necesario un desarrollo legislativo que ahora mismo aún no está vigente. En el momento en que lo esté, se pondrán en marcha las herramientas necesarias para que el consumidor pueda acceder a la información del mismo modo que su compañía distribuidora”.

3 ¿Da demasiado poder la telegestión a las distribuidoras eléctricas?

Jorge González no lo cree así: “No veo que las compañías puedan manejar mayor información sobre nuestro consumo o nuestros hábitos. La diferencia está en la forma de transmitir la información, no de acumularla”. “Los contadores electrónicos recogen la información que la legislación vigente obliga para este tipo de equipos”, insisten en E.ON.

Ana Marco coincide con ambos en que el problema no está en los contadores sino en  las normas. Unas normas que, en su opinión, se ponen para concentrar el poder en unas pocas empresas. “De hecho, con los nuevos contadores con telemedida no habría ninguna necesidad de que la distribuidora se ocupe de las lecturas, lo podrían hacer las propias comercializadoras u otra entidad autónoma y neutral. En mi opinión el control del contador debe estar en manos del usuario y ser el quien decida los datos que envía a cada cual, salvo los estrictamente necesarios para cada actor del sistema que deben enviarse obligatoriamente”, mantiene.

Jorge Morales de Labra se pronuncia de manera parecida y recuerda que las compañías van a disponer de una enorme y valiosa información acerca de sus clientes ya que, cada 20 segundos, el contador inteligente envía información. “Con el nuevo contador, sabrán a qué hora se acuesta una familia y a cuál se levanta, qué electrodomésticas utiliza, quién come en casa y quién no y muchos otros datos sobre su vida privada”. De toda esta información, añade, “se pueden sacar datos de alto valor comercial, pero también datos personalizados de valor policial. Por ejemplo, las plantaciones de marihuana generan un elevado consumo eléctrico”.

Antonio Moreno Alfaro apunta en su web www.estafaluz.com otro riesgo. De acuerdo con este ingeniero, que lleva años denunciando los abusos de las compañías eléctricas, los contadores inteligentes les dan la capacidad de cambiar el firmware (el sistema operativo) del aparato a distancia, de forma que si alguien piensa que no le están aplicando bien los precios y quiere reclamar, la compañía podría acceder remotamente al contador, instalar las instrucciones de cobro correctas y más tarde volver a cambiarlas. 

4 ¿Estamos ante un exceso de desconfianza?

No lo consideró así el Senado holandés cuando, en junio de 2012, paralizó la instalación de los “Smart meters”, como son conocidos en inglés estos aparatos, después de que un estudio universitario, encargado por una asociación de consumidores,  señalara que su legalidad era dudosa, ya que leer remotamente los datos de consumo de cada hogar a intervalos tan cortos suponía una vulneración del derecho a la intimidad.  El Senado holandés volvió a autorizar más tarde la instalación de los contadores, pero con una condición: solo si incluían tanto la posibilidad de elegir intervalos menos frecuentes como la de no proporcionar lectura alguna (‘opt-out’). Exactamente como defienden varios de los expertos aquí consultados.

Gemma Galdón, analista del impacto social de las nuevas tecnologías en Eticas Research & Consulting, recuerda que , en 2012, el propio Supervisor Europeo de Protección de Datos pidió a la Comisión Europea que realizara estudios sobre el impacto de estos aparatos y que valorara si hacen falta nuevas leyes a nivel europeo para asegurar la adecuada protección de los datos personales en los contadores inteligentes.  Mientras en Bruselas se debate esta posibilidad, “en España las eléctricas no están obligadas a informar a los usuarios de que existe la posibilidad de rechazar el control en tiempo real ni de si han tenido en cuenta mecanismos tecnológicos de protección de la privacidad”,  indica Galdón.  “El riesgo de desatender el panorama europeo podría llevar a la obsolescencia de los sistema españoles”, añade.

5 ¿Hasta qué punto pueden ayudarnos los contadores inteligentes a ahorrar energía?
La respuesta de E.ON es que “el contador inteligente ofrece una mayor cantidad de información sobre el consumo y, por tanto, sobre este mismo perfil de consumo del usuario. Esto permite contar con más datos para, por un lado, ajustar sus pautas de forma que el usuario adapte el uso de dispositivos eléctricos a las horas de menor coste y de ese modo conseguir ahorros. Por otro lado, conocer el perfil de consumo permite establecer con mayor rigor el tipo de tarifa que mejor se adapta a las necesidades de cada cliente”. 

La eléctrica se muestra, asimismo, convencida de que “cuando el detalle y la información completa de las curvas de cargas esté disponible, los beneficios en cuanto a ahorro para el consumidor serán mucho más visibles”.  Jorge Morales de Labra opina, sin embargo, que las compañías eléctricas se han limitado a cumplir estrictamente la norma y se ha perdido una oportunidad de oro: “esta tecnología podría haber informado mejor al consumidor para que realizara un consumo más eficiente.  Envía información real a la compañía eléctrica, pero al usuario se la impide”, señala.

Ana Marco es aún más tajante: “El contador inteligente no ayuda, en absoluto, a ahorrar energía”, asegura. “En todo caso sirve para ahorrar dinero si ponen tarifas por horas, y ni aún así. Las tarifas por horas tienen utilidad para el sector industrial o gran terciario, que puede adecuar sus procesos a los precios de la energía”. Pero para el sector doméstico, los contadores inteligentes no tienen utilidad, insiste.  “Nos están vendiendo un discurso falso encaminado a poner contadores controlados por ellos y así hurtar las posibilidades de democratización del sistema, que son muchas”.

Para quien realmente busca gestionar mejor la electricidad que consume en su hogar, Ana Marco le sugiere que se haga con un aparato registrador. “Los contadores son de hecho registradores ­–explica–.  En el mercado hay registradores muy baratos y que te envían todo tipo de información al ordenador, al móvil o a donde quieras”. 

6 ¿Son más caros?

El precio del alquiler de estos nuevos contadores lo establece la normativa vigente y es un 40% más caro que el del analógico. Se pasa de los 0,54 euros al mes del antiguo medidor a los 0,81 euros mensuales del digital, lo que representa en torno a una subida de unos 50 céntimos de euros cada dos meses.  Pero no hay que pagar por la sustitución del contador, como a veces se ha podido leer. Las compañías distribuidoras sufragan este coste.

En el caso de que haya que hacer otro tipo de modificaciones para que el aparato pueda ser conectado, estos gastos si que corren a cargo del cliente. De hecho, como explica Morales de Labra, no todo el mundo puede ponerse un contador inteligente. “Estos medidores envían toda la información a través de la propia red eléctrica, de manera que para que cumplan su función la red debe estar preparada. Si no lo está, la compañía eléctrica no lo instalará”.

Jorge González recuerda, por su parte, que el contador también se puede tener en propiedad. Hay que saber, en cualquier caso, que su precio de venta (todavía no regulado) rondará, probablemente, los 80 euros y en caso de avería es el usuario quien tendrá que asumir el coste de reparación y, en su caso, de sustitución. 

La alternativa defendida por Ana Marco no es ni compra ni alquiler por parte del usuario, sino que quien pague el alquiler del contador sea la propia distribuida eléctrica: “así debería hacerlo, porque lo que hace es ocupar espacio en una propiedad privada para desarrollar su propio negocio”, argumenta.

7 ¿Entrañan algún riesgo para la salud?
En España no hay apenas debate sobre los supuestos riesgos para la salud asociados a estos nuevos aparatos, pero en otros países (Holanda, Reino Unido, EEUU...)  se les ha acusado de contaminar el ambiente con dañinos campos electromagnéticos de altas frecuencias.  Morales de Labra responde que “no hay ningún estudio sobre los efectos en la salud que pueden producir estos contadores” y explica que no es cierto que se comuniquen a través de una red wi-fi, como algunas personas creen. “Utilizan la tecnología Power Line Communication (PLC). Se envía toda la información a través del cable eléctrico. No hay antenas”, explica.

El blog bioelectrica.es insiste, no obstante, en que la intensidad de las señales PLC es de tal magnitud que “pasan a través de todos los interruptores automáticos del cuadro eléctrico” inyectando en los instalaciones eléctricas “indeseados campos electromagnéticos”.  Ana Marco se muestra convencida, por su parte, de que  “todo este jaleo que está montando el ministro sobre los contadores inteligentes y la facturación por horas es solamente ruido encaminado a crear un estado de opinión y que el consumidor doméstico crea que es mejor tener un contador nuevo y no se queje del aumento de precio de alquiler ni cuestione las posibles afecciones para la salud”.  

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