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Los ecologistas alertan: hay que salvar a las personas, no a los aviones

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La crisis del coronavirus Covid-19 podría “producir” hasta 24 millones de parados y en todo caso llevará a millones de personas “al desempleo, al subempleo y a la pobreza laboral”. Lo advertía la semana pasada la International Labour Organization, en un informe en el que recordaba que otra crisis, la desencadenada en 2008 por la bancarrota de Lehman Brothers, produjo 22 millones de parados. La semana pasada, la International Air Transport Association (IATA) reclamaba a los Estados una ayuda de emergencia de unos 200.000 millones de dólares para paliar las pérdidas de los operadores aéreos; horas después, los ministros de Transportes de la UE se reunían para debatir posibles medidas urgentes de apoyo al sector. [Foto].
Los ecologistas alertan: hay que salvar a las personas, no a los aviones

“Los recursos del contribuyente deben ser destinados a atender las necesidades de trabajadoras y trabajadores, al tiempo que se invierte en la transición hacia un modelo de transporte más justo y sostenible”. Es el discurso de Ecologistas en Acción, que ha difundido hoy un comunicado en el que avisa de que los estados europeos podrían estar valorando la posibilidad de destinar ayudas multimillonarias al rescate de las líneas aéreas. La organización no gubernamental Ecologistas en Acción se posiciona explícitamente “contraria al rescate de aerolíneas mediante inyecciones de dinero público”, pero no se opone frontalmente a las ayudas. Eso sí, matiza que “cualquier apoyo financiero al sector aéreo debe estar condicionado a una reconversión de este modo de transporte que garantice su decrecimiento en volumen e impacto social y ambiental”.

La significativa reducción del número de vuelos a nivel global como consecuencia de la gestión de la pandemia de este coronavirus ha encendido las alarmas de la industria de la aviación y, en concreto, de las aerolíneas. La semana pasada -apunta Ecologistas-, la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) reclamaba a los Estados una ayuda de emergencia de unos 200.000 millones de dólares para paliar las pérdidas de los operadores aéreos, y, al día siguiente, los ministros de Transporte de la UE se reunieron para debatir posibles medidas urgentes de apoyo al sector.

Ante esta situación, Ecologistas en Acción ha difundido hoy un comunicado en el que explicita su oposición “a los rescates millonarios a las líneas aéreas”, a la par que pide que las ayudas financieras públicas se destinen en primer lugar a atender las necesidades de las decenas de miles de trabajadoras y trabajadores que en estos momentos se encuentran en una situación de enorme precariedad e incertidumbre”. Los ecologistas piden también que esas ayudas se orienten “a fomentar un sistema de transporte más justo y sostenible desde los puntos de vista social y ambiental”.

Para la organización ecologista, “ofrecer apoyo financiero con dinero del contribuyente a compañías que durante años han maximizado sus beneficios gracias a injustas exenciones fiscales, resulta inaceptable”. En ese sentido, Ecologistas recuerda que un estudio de la propia Comisión Europea establece que los privilegios fiscales de las aerolíneas en la UE (no pagan impuestos por el combustible ni el IVA de los vuelos internacionales) suponen un agujero en las arcas comunitarias de unos 27.000 millones de euros al año.

Además, con muy malos humos
Por otro lado, de forma paralela al crecimiento de sus emisiones de gases de efecto invernadero, las líneas aéreas han visto aumentar sus beneficios durante los últimos años de forma exponencial. Según el constructor Airbus, en el periodo 2015-2019 las aerolíneas obtuvieron prácticamente los mismos beneficios que en las cuatro décadas anteriores. “Sin embargo -denuncia Ecologistas-, en lugar de utilizar esos beneficios multimillonarios para sanear sus cuentas y guardar recursos para afrontar momentos de crisis, las compañías han optado por adoptar arriesgadas políticas de endeudamiento con el objetivo de aumentar sus valores en bolsa y ofrecer pingües beneficios a propietarios y accionistas”.

Pablo Muñoz, responsable de la campaña de aviación de  Ecologistas en Acción: “las ayudas públicas no pueden destinarse a mantener de manera artificial –algunas aerolíneas ya estaban al borde de la quiebra antes de la crisis del coronavirus– a compañías que maximizan sus cifras de negocio a costa de dañar el planeta y que socializan las pérdidas mientras acumulan los beneficios en las manos de unos pocos. Resulta imprescindible aprovechar el parón causado por el Covid-19 para repensar la estructura de dicho modelo y hacerlo más justo y sostenible. Mientras tanto, dediquemos el dinero de todas y todos a proteger a las personas –enfermas, cuidadoras, trabajadoras–, no a las empresas”

Para la entidad ecologista, cualquier asistencia financiera con fondos públicos al sector “tiene que estar enfocada a su reconversión, orientada a la reducción significativa de los vuelos de corta y media distancia” y también a poner fin “a cualquier tipo de exención fiscal (especialmente del IVA y el combustible), a la inversión en combustibles menos contaminantes y al abandono de planes de ampliación de la capacidad del transporte aéreo, tanto de flota como de infraestructura aeroportuaria”.

Nuria Blázquez, coordinadora de transporte de Ecologistas en Acción: “las compañías aéreas no pueden pedir ahora rescates con dinero público cuando no han aportado apenas nada a las arcas públicas dado que el sector apenas paga impuestos”

Igualmente, frente los rescates multimillonarios a compañías privadas individuales, Ecologistas en Acción defiende “el empleo de los fondos públicos para el desarrollo de una red de transporte más justa y sostenible, en especial, potenciando el transporte ferroviario, que debe ser una alternativa real a la aviación”. Asimismo propone prestar el apoyo necesario a trabajadoras y trabajadores “para su recolocación en dicha red”.

Según Ecologistas en Acción, los enormes descensos de los niveles de contaminación registrados a nivel global durante los últimos días ponen de manifiesto la insostenibilidad del actual modelo de movilidad, “y demuestran que volver al modelo de movilidad previo a la crisis ya no es una opción viable en un contexto de emergencia climática”.

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