javier garcía breva

En defensa de la CNMC

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En defensa de la CNMC

El conflicto entre la CNMC, el sector energético y el Gobierno por la rebaja de los peajes de las redes de luz y de gas que cobran las empresas y pagan los consumidores ha demostrado qué poco se ha aprendido de los últimos diez años perdidos en innumerables reformas energéticas fracasadas por falsos argumentos y arbitrariedades.

Ante la primera propuesta técnica, contrastada y de acuerdo con criterios europeos que la CNMC ha presentado para bajar el precio de la luz y del gas y reducir el término fijo de potencia se ha orquestado todo un argumentario igualmente falso para llegar a la misma fatalidad: No se pueden bajar la luz y el gas; de lo contrario, se advierte demagógicamente, peligran la transición energética y los planes de energía y clima. Las dudas han llegado hasta el propio Gobierno que ya empieza a cambiar de criterios sobre el uso de la energía fósil cuando España sigue lejos de cumplir el Acuerdo de París”

Como explicaba el premio Nobel de Economía Paul Krugman, el fracaso de las políticas de austeridad desde 2010 para afrontar la gran recesión se debió a que el “sistema político y los medios de comunicación internalizaron las preferencias de los extremadamente ricos”. Lo mismo está pasando con nuestra interminable reforma energética en la que la protección de los intereses de los accionistas, principalmente extranjeros, prevalece sobre la defensa de los consumidores, el regulador independiente y la propia política energética.

La CNMC ha hecho sus deberes
La CNMC está actuando con arreglo al derecho europeo. En enero de 2019 se publicó la Directiva (UE) 2019/1 para dar más medios e independencia a las autoridades nacionales de competencia para proteger a los consumidores y empresas de las prácticas comerciales que mantienen precios artificialmente elevados a través de “cárteles secretos” o parciamente ocultos.

El RDL 1/2019 vino a corregir parcialmente la Ley 3/2013 de creación de la CNMC que, en contra del derecho europeo, sometía directamente al regulador de la competencia al poder ejecutivo, secuestrando su independencia y sus competencias y que fue denunciada por Bruselas. Y es lo que ha hecho la CNMC, ejercer sus competencias con arreglo a las normas de la UE.

En abril de 2019, el BOE publicó la Orden sobre orientaciones de política energética a la CNMC, una vez recuperadas su independencia y sus competencias. Entre esas orientaciones se incluyen los objetivos de descarbonización, autoconsumo, vehículo eléctrico y precios que deberán fomentar la eficiencia energética y la sostenibilidad ambiental.

Vigilar las inversiones del sector energético
Las orientaciones, con respecto a los peajes de gas y electricidad, deberán incorporar la prudencia financiera a los activos de red, vigilando la deuda y la inversión de REE y Enagás. No incentivar nuevas inversiones en infraestructuras por riesgo de demanda, cuyos déficits se deberán trasladar al promotor y no a los consumidores. Cerrar instalaciones innecesarias o sin ingresos suficientes. No incentivar la expansión de nuevas redes de gas cuando no haya demanda suficiente. La CNMC podrá vigilar la deuda y las operaciones corporativas del sector energético.

La propuesta de la CNMC cumple esas orientaciones con criterios técnicos y económicos y en coherencia con los análisis que lleva haciendo desde 2017 a cerca de la excesiva rentabilidad de las redes y de las infraestructuras gasistas innecesarias, aplica criterios razonables para proteger a los consumidores y empresas de los déficits en que incurra el sector eléctrico y gasista.

La consecuencia es una rebaja en el recibo de la luz y del gas, en el término fijo de potencia para incentivar la eficiencia energética, el autoconsumo y el vehículo eléctrico y que el consumidor pueda acceder a las ventajas del contador inteligente que, hoy por hoy no tiene.

La prudencia financiera no es un concepto equívoco
Con la única excepción de la gran industria, los ataques a la CNMC se han disparado a diario con acusaciones de desestabilizar el sistema energético, de impedir el plan de energía y clima, de paralizar inversiones y empleos y, cómo no, los fondos de inversión extranjeros, los mayores propietarios de nuestro sector energético, anuncian demandas de arbitraje.

Parece que en la opinión pública la preocupación por los costes de la energía se ha sustituido por la de que nuestro sector energético requiere ingresar mucho más y a eso se le quiere llamar equívocamente prudencia financiera.

Si nos atenemos a las explicaciones de los actores del conflicto la contradicción es manifiesta. Mientras la CNMC trata de defender a los consumidores y al interés general con una retribución razonable y estable, las compañías energéticas solo tienen como prioridad la protección de los intereses de sus accionistas, es decir, de garantizarles el dividendo prometido y para eso deben invertir mucho y a largo plazo con la garantía de que el consumidor pagará de una u otra manera los déficits en que incurran. Como ha pasado con el almacén de gas Castor. El concepto de prudencia financiera que se exige a la CNMC, por el contrario, es que vigile las inversiones corporativas del sector energético para que sean coherentes con el interés general y el de los consumidores. Ese es también el criterio de las directivas europeas.

CNMC pilar de la transición energética
Lo peor de todo es que en el debate no haya emergido una defensa a ultranza de las funciones del regulador independiente de la competencia. Igual que la CNMC investiga al sector ferroviario, constructoras o consultoras se ha de hacer con el sector energético. Lo cárteles son la mayor amenaza para una economía competitiva y combatirlos es lo que pretenden las directivas europeas.

La defensa de la autoridad nacional de la competencia, como la CNMC, debería ser uno de los pilares de la política energética por dos razones: eliminaría las dudas que se ciernen sobre el futuro modelo energético, ya que los monopolios tienden a eliminar el mercado y capturar el poder político y porque supone una garantía de que la transición energética hacia la descarbonización no se bloqueará por los sectores a los que la vigilancia de la CNMC tanto preocupa.

Esta entrada se publicó primero en La Oficina de JGB

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