fotovoltaica

In Covid

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GCL-System Integration Technology, que tiene actualmente una capacidad de fabricación de alrededor de 7,2 gigavatios, anunció en abril que va a instalar en China Oriental una megafactoría de módulos con capacidad para producir 60 gigas al año. Con ello, quiere convertirse en el primer fabricante de paneles del mundo. Siemens Gamesa ha reventado en mayo todas las costuras de su cartera de pedidos, que acumula solicitudes por valor de 28.623 millones de euros (es el guarismo más elevado jamás registrado por la compañía). Capital Energy acaba de anunciar que invertirá 10.000 millones de euros en España y Portugal en los próximos cinco años en activos solares y eólicos. [Imagen: Longi, que anunció el pasado mes de marzo que comenzaría a producir hasta 5 gigavatios de paneles en sus recién ampliadas instalaciones de Taizhou].
In Covid

In Covid. Porque no estamos todavía en el post. Por mucho que lo anhelemos. Por mucho que suene la palabra mágica: desescalada. No. No estamos aún en el post. Primero fue en Asia, luego en Europa, y ahora también es en América, en todas las Américas, de Nueva York a Quito; del DF a Guayaquil y Río. La pandemia del Covid-19 sigue recorriendo el mundo. A velocidades varias y con repercusiones diversas. Marchitando vidas, sueños y esperanzas; cerrando fronteras y fábricas; demorando entregas. Pero sigue habiendo vida en el planeta. Es más, cuando la bicha aún no ha alcanzado el pico en los Estados Unidos o Brasil y cuentan que está repuntando en la muy tecnológica Corea del Sur; cuando la incertidumbre aún lo llena casi todo, el sector de las energías renovables, y particularmente el de la fotovoltaica, empieza a mostrar su mirada más fiera, la más irreverente, contestataria, iconoclasta.

¿Ejemplos? En todas las latitudes
El pasado 23 de abril, el Gobierno de Francia anunciaba su nuevo programa energético plurianual, que viene a ser la herramienta que ha de ayudar a materializar los objetivos que se ha fijado el Ejecutivo galo en su Ley de Transición Energética. ¿Y qué dice -el 23 de abril, en pleno Covid- ese programa? Pues que (1) el objetivo del Elíseo en 2023 es tener instalados en toda Francia 20,1 gigavatios de potencia solar fotovoltaica (hoy solo tiene 10); y que (2) el objetivo para el siguiente quinquenio, el que concluye en 2028, queda fijado entre los 35,1 y los 44 gigavatios. O sea, que la primera potencia nuclear de Europa quiere doblar su parque solar fotovoltaico nacional en tres años y quiere cuadruplicarlo... en ocho. El anuncio -cabe insistir- ha lugar el pasado 23 de abril, cuando ya todos sabíamos en Europa qué significa coronavirus.

Al otro lado del hemisferio norte la reactivación ha comenzado antes aún, y se manifiesta ya como toda una evidencia. El fabricante asiático GCL-System Integration Technology, como apuntábamos al principio, ha anunciado, también en pleno pico de la pandemia, en el mes de abril, un proyecto que se va a traducir en la multiplicación por más de ocho de su capacidad de producción de módulos solares. La compañía china, en el marco de un acuerdo con las autoridades locales, va a construir en Hefei, en la provincia de Anhui (capital de China Oriental), una megafactoría en la que tiene previsto invertir 2.400 millones de euros. GCL asegura que, cuando haya completado ese proyecto, tendrá la mayor capacidad de fabricación de módulos del mundo.

Otro gigante asiático, LONGi, que es actualmente el mayor productor de obleas de silicio monocristalino del mundo, anunciaba antes aún, en marzo, que ya opera a pleno rendimiento en su factoría de Taizhou, en Jiangsu, su última y más vanguardista línea de fabricación: un monstruo súperautomatizado capaz de producir 5.000 megavatios al año. La compañía había anunciado su intención de poner en marcha esa línea en junio y lo ha logrado -in Covid- en apenas ocho meses. En fin, que también LONGi parece confiado en el dinamismo del mercado global (evidentemente ni el proyecto de GCL ni la capacidad de producción que acaba de implementar LONGi en Hefei están concebidos para abastecer el mercado doméstico).

Las señales que emiten la mayoría de los mercados principales, en todo caso, así lo confirmarían. Hace solo unos días, Tayan Energy, una empresa conjunta entre Shanghai Electric y la firma con sede en Madrid Eland Private Equityanunciaba su intención de desarrollar más de un giga en proyectos fotovoltaicos en Italia, España y Portugal. La compañía, creada el año pasado para operar en el mercado renovable europeo, asegura que quiere convertirse en uno de los desarrolladores de energía solar fotovoltaica más activos del continente.

Otro nombre que protagoniza el presente más presente del sector es BayWa r.e. La multinacional alemana acaba de anunciar que va a construir en Andalucía un parque solar de cincuenta megavatios "sin" ayuda o subvención alguna. El año pasado conectó la primera instalación "sin" de toda Europa. Según la consultora alemana Enervis, en el Viejo Continente hay ahora mismo 21.000 megavatios de potencia eólica terrestre y fotovoltaica en proyectos "sin".

Otra señal que apunta en positivo la daba hace también solo unos días la noruega Otovo, que se dedica en exclusiva al autoconsumo. Aunque las incertidumbres referidas a esta línea del negocio FV son muchas más, presuntamente, que las que rodean a los grandes parques, Otovo asegura que ahora mismo está trabajando en España en más autoconsumos que en el mes de febrero, antes de que estallara con toda su crudeza la pandemia en el país (el Gobierno decretó el estado de alarma el 14 de marzo).

No es esa la única señal de reactivación del autoconsumo. O de activación. Porque el autoconsumo colectivo (autoconsumo compartido) ha empezado a activarse precisamente ahora en España. Resulta que en los últimos días han surgido varias iniciativas pioneras que no solo parecen sobreponerse al fantasma del Covid-19, sino también a los alambicados procedimientos administrativos.

Además, se trata de dos iniciativas muy diferentes. Una la lideran dos cooperativas y va a ser puesta en marcha en un municipio de menos de 4.000 habitantes. Este proyecto de autoconsumo colectivo (comunidad energética) lo promueve concretamente Sapiens Energía (que es una cooperativa que se dedica precisamente a facilitar la creación de comunidades locales de energía solar). La iniciativa en cuestión consiste en (1) poner en marcha una instalación solar fotovoltaica de 66,5 kilovatios de potencia sobre la cubierta de la nave de Alterna Coop que (2) producirá electricidad que (3) autoconsumirán las 60 familias asociadas a esta iniciativa y algunas dependencias municipales.

La instalación será costeada colectivamente (por los socios de la cooperativa y beneficiarios del autoconsumo) y estará en marcha en dos meses.

Sapiens se encarga de todo
Los vecinos que deseen formar parte de la comunidad local de energía solar deberán aportar a la cooperativa 100 euros y pagarán a partir de ese momento una cuota de 2,9 euros mensuales. Sapiens adquirirá electricidad verde a través de un representante en el mercado mayorista. Y todos los miembros de la comunidad local de energía solar autoconsumirán cuanta electricidad produzca su instalación compartida y, por la noche (o cuando llueva y la cubierta fotovoltaica no genere kilovatios hora), usarán la electricidad (con garantías de origen verde) que les traerá Sapiens de la red. La cooperativa estima que, gracias al autoconsumo, cada hogar se ahorrará entre un 10 y un 20% de la electricidad que ahora demanda.

El otro proyecto (en clave de autoconsumo compartido) que acaba de ser anunciado -en tiempos de Covid- tiene hechuras completamente distintas. Participan en él la compañía eléctrica EDP; el Ayuntamiento de una de las ciudades más pobladas de España, Zaragoza; y las Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes) y Schneider Electric. La experiencia del "Barrio Solar de Zaragoza" arrancará en fase piloto en verano, con el objetivo de tenerlo todo listo y engrasado en otoño.

Los vecinos (entre 150 y 200 hogares y pequeños comercios beneficiarios) no tendrán que afrontar inversión previa alguna siempre que estén a menos de 500 metros del edificio municipal donde estarán las placas, si bien pagarán una cuota mensual. Los promotores estiman que ahorrarán una media del 30% en sus facturas. El proyecto (la instalación tendrá cien kilovatios) va a demandar una inversión de 200.000 euros, que pondrán EDP, Ecodes y la Fundación Schneider Electric, y nace con intención de ser prototipo a replicar en otros barrios de la ciudad.

Más de cien gigas
El mercado de lo solar, como se ve, sigue mostrando un dinamismo sorprendente. En todas partes y a todas las escalas. Cierto es sin duda que las expectativas han caído, lastradas por la incertidumbre que genera el Covid-19, pero es una caída relativa... y probablemente engañosa, si no la contextualizamos adecuadamente. Las primeras estimaciones 2020 de la consultora Wood Mackenzie, hechas antes de que la pandemia mostrara sus cartas, situaban en los 129,5 gigavatios la potencia solar fotovoltaica que el sector iba a instalar en el mundo este año. Pues bien, la propia Wood Mackenzie ha revisado en abril esas estimaciones y ha dejado las expectativas en 106,4 gigas.

La caída pues es considerable, pero quizá conviene apuntar que ese guarismo está muy, muy, muy cerca del registrado en 2019, cuando no había Covid y el sector marcó su mejor registro histórico: 110 gigas. Nunca antes habíamos instalado tanta potencia. O sea, que, incluso con Covid, las expectativas son formidables. Probablemente porque las condiciones siguen siendo las que eran. Veamos: en los últimos diez años producir un kilovatio hora en un parque solar de gran escala ha bajado un 82%, gracias a las mejoras en las tecnologías, las economías de escala, cadenas de suministro más competitivas y la creciente experiencia de desarrolladores (el dato es de la Agencia Internacional de las Energías Renovables, International Renewable Energy Agency, Irena).

La Agencia acaba de publicar un informe en el que sostiene que el precio medio del kilovatio hora solar FV basado en procedimientos de compra competitivos podría alcanzar los cuatro centavos de dólar (0,039 USD/kWh) en proyectos que se pongan en marcha en 2021, lo que supone un 42% menos que en 2019 y más de un 20% menos que el kilovatio hora competidor obtenido con los combustibles fósiles más baratos, es decir, las centrales eléctricas de carbón. En realidad, ese precio que vislumbra la Agencia para 2021 ya se ha visto en algún caso: "los mínimos históricos de los precios de subasta de la solar FV en Abu Dhabi y Dubái (Emiratos Árabes Unidos), Chile, Etiopía, México, Perú y Arabia Saudita confirman -dice la Agencia literalmente en su informe- que ya es posible obtener valores tan bajos como 0,03 USD/kWh".

Y las pruebas de la competitividad de la fotovoltaica ya están aquí. La FV ha sido la tecnología que más potencia ha instalado en todo el mundo en 2019. Ciento diez gigavatios, según EurObserv'ER (ó 97, según Irena), muy, muy, muy por delante en todo caso de la otra renovable súpercompetitiva, la eólica, que ha instalado 60 gigas. La Unión Europea instaló el año pasado 16.700 MW de potencia solar fotovoltaica, lo que representa un 104% de incremento sobre los 8,2 megas añadidos en 2018 (veintiséis de los veintiocho países de la UE instalaron más potencia en 2019 que en 2018). El sector, además, no pierde el tiempo, y ya ha anunciado una iniciativa -Solar Manufacturing Accelerator- para acelerar el desarrollo de industria FV en el Viejo Continente con la que paliar hipotéticos cuellos de botella en las líneas de suministros procedentes de otros continentes.

Asia al frente
Asia continúa en todo caso operando como locomotora brutal del sector. El 60% de la potencia instalada el año pasado está allí (56 gigas). China lidera de manera incontestable: 17,91 MW en suelo y 12,2 sobre cubierta o integrados (30,1 megas en total, muchos menos que el año anterior -44,38 GW- y menos aún que en 2017, cuando puso en marcha más de 52 megas FV). Pero el continente va mucho más allá de China: India, Japón, Corea del Sur y Vietnam han sido hervideros fotovoltaicos en 2019. Estimaciones no oficiales señalan que esta última nación podría haber añadido a su parque solar nacional más de 5.600 megavatios en 2019. Taiwán, México, Ucrania y los Emiratos Árabes Unidos también han rayado a buena altura. Todos han sumado más de un giga a sus respectivos parques.

El otro gigante de la FV, Estados Unidos, ha sumado en 2019 a su parque más de 13 GW (lo que supone un crecimiento del 30% con respecto a lo que instaló el año anterior). Poca cosa en todo caso si lo comparamos con las estimaciones que tenía -preCovid- la Solar Energy Industries Association. Según esa asociación, Estados Unidos estaba en condiciones de alcanzar en 2020 los veinte gigas de nueva potencia FV instalada y, más aún, podía doblar ese guarismo en los cinco años siguientes.

El fantasma que ahora recorre el mundo nadie sabe hasta qué punto amedrentará a los inversores (occidentales), melindrosos ellos por naturaleza (parece que los asiáticos conocen mejor el paradigma coronavirus).

Sea como fuere, Instituciones y Administraciones de todo el mundo señalan la puerta verde de las renovables como la vía de salida de esta crisis económica que ha llegado de la mano de una pandemia zoonótica que aquí casi nadie se creía en febrero.

Parece que todos están de acuerdo en la necesidad de movilizar inversiones en esa dirección, la del desarrollo de instalaciones de producción de energías limpias que están llamadas además a constituirse en solución para el cambio climático, el otro gran reto al que se enfrenta la Humanidad.

Habrá que ve a dónde van las ayudas (directas, fiscales). Habrá que ver si van como siempre a los que ya tienen el músculo financiero sólido y están perfectamente pertrechados para resistir la travesía, o van a donde deben ir y nos sacan del In Covid para llevarnos a un post que pinte mejor que el que nos trajo la crisis anterior.

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