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La mayoría de los los aerogeneradores podrán seguir funcionando más de 25 años

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TÜV SÜD, compañía especializada en certificar la extensión de vida útil de los aerogeneradores,  afirma que la mayoría de estas máquinas puede seguir funcionando correctamente, de forma segura y durante varios años, más allá de los 25 en los que inicialmente estaba prevista su duración, simplemente con someterlos a reparaciones menores y hacer pequeñas inversiones. En 2030, la mitad de las turbinas eólicas instaladas actualmente en España habrán cumplido los 25 años de operación.
La mayoría de los los aerogeneradores podrán seguir funcionando más de 25 años

La experiencia de TÜV SÜD en el campo de la energía eólica muestra que la mayoría de los aerogeneradores tienen una vida útil de servici incluso después de haber finalizado su vida de diseño. Además, las condiciones del viento pueden implicar cargas más bajas que las que originalmente se consideraron a la hora de fabricación. En caso de que la estructura soporte de la turbina no presente daños significativos, solo necesitaría una pequeña inversión económica y una reparación menor del servicio para permitir la extensión del uso del aerogenerador.


De acuerdo con la Asociación Empresarial Eólica, se prevé que, en el año 2030, de los 20.306 aerogeneradores actualmente instalados en España, casi el 90% tendrán más de 20 años de vida, y el 50% se aproximará a los 25 años. TÜV SÜD es una de las compañías encargadas de certificar e inspeccionar que la maquinaria pueda seguir funcionando de forma segura durante varios años, después de la realización de las reparaciones correspondientes.



La compañía indica, además, que la repotenciación no siempre será posible, sobre todo teniendo en cuenta restricciones técnicas y administrativas, por lo que la extensión de vida se convertirá en una opción particularmente atractiva. Otra ventaja de mantenerlos produciendo es que, a diferencia de las centrales eléctricas tradicionales, los aerogeneradores proporcionan energía limpia a partir del simple viento, sin contaminar, ni dejar residuos peligrosos. 



El objetivo, dicen desde TÜV SÜD, es alcanzar la máxima seguridad en su funcionamiento y frenar así la creación masiva de nuevas maquinarias, lo que realmente genera contaminación. y la única parte negativa de la existencia e implementación de los aerogeneradores en España.

Proceso de evaluación
La evaluación consta de dos procesos. En el primero se analiza si la condición técnica de la turbina del aerogenerador permite un funcionamiento continuo, en base a una inspección realizada por un experto. Durante el segundo proceso se recoge la documentación técnica de la máquina, junto con el recurso eólico, condiciones ambientales y los datos de operación, como base para calcular cuánto tiempo podría seguir funcionando la turbina. Los operadores de los parques eólicos son los encargados de organizar la inspección y de garantizar que se cumplan las condiciones previas necesarias.

Durante la inspección, los expertos deben examinar los registros de mantenimiento y comparar la documentación previa con el estado de la turbina, en busca de cualquier daño que pueda hacer inviable la reparación del aerogenerador. Estos deterioros pueden ser grietas visibles, ruidos extraños o incluso corrosión en los elementos que conforman la máquina. Además, los técnicos tienen la obligación de buscar cambios en el entorno de la turbina, si se ha expandido el parque eólico, o se han construido turbinas en lugares próximos, que puedan ocasionar cambios sustanciales en las condiciones del viento.


En el primer proceso de la evaluación, los expertos calculan la fecha de finalización de la vida útil de las partes esenciales de la turbina, comparando las tensiones reales y las cargas a las que está expuesto el aerogenerador, para posteriormente compararlas con las condiciones de diseño del fabricante y conocer la diferencia de edad para la que originalmente estaba preparado. Además, su evaluación proporciona indicaciones para conocer los tiempos de precaución, y de esta forma, reemplazar los componentes específicos para garantizar una operación segura y fiable.


Los exámenes requeridos para verificar la continuidad de su uso se basan, principalmente, en los componentes que soportan las cargas, desde las palas hasta la cimentación, así como los sistemas de seguridad, control y frenado. La experiencia de TÜV SÜD en las evaluaciones que lleva hechas de extensión de vida, certificación e inspección, muestran, precisamente, que la mayoría de los aerogeneradores pueden seguir funcionando durante varios años, después de pequeñas reparaciones.


“En el peor de los casos, el descubrimiento de un daño severo que impacta materialmente en la seguridad estructural dará lugar a una desconexión inmediata del aerogenerador. A continuación, se debe tomar una decisión acerca de si es financieramente viable reemplazar o reparar los componentes principales defectuosos para permitir que continúe operando, pero siempre primando la seguridad ante cualquier ahorro, ya sea monetario o de tiempo. Para TÜV SÜD es esencial realizar un trabajo que implique una responsabilidad con el medio ambiente”, explican Alberto Santos y David Torres, miembros de la unidad de Energía de TÜV SÜD en España.


Con sede en Múnich (Alemania), TÜV SÜD está presente en más de 1.000 ubicaciones en todo el mundo. En España, España cuenta con más de 1.400 profesionales y una amplia red de más de 70 centros, entre delegaciones e ITV.

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