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Joan Herrera, director de Acción Ambiental y Energía del Ayuntamiento de El Prat

Las distribuidoras deben ser retribuidas en función del tiempo que tardan en legalizar un autoconsumo compartido

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Ese debe ser uno de los criterios que debe informar la retribución de las compañías distribuidoras. La propuesta la plantea aquí Joan Herrera, una de las voces clave del escenario energético nacional, una de las personas que más de cerca está siguiendo la construcción en España del paradigma de las comunidades energéticas, nuevo paradigma. Energías Renovables le ha entrevistado. Esto es lo que nos ha contado.
Las distribuidoras deben ser retribuidas en función del tiempo que tardan en legalizar un autoconsumo compartido

Una, para empezar, a modo de balance de legislatura: ¿por qué cree que no han sido traspuestas aún las directivas que afectan a las comunidades energéticas? Los plazos que establece la Comisión Europea para ello expiraron hace ya más de dos años.
A ver, yo creo que no hay un solo motivo. La legislatura, en lo energético, digamos que ha sido... muy intensa. Además, la guerra de Ucrania se cruzó en el camino. Eso ha supuesto, obviamente, que los focos hayan estado puestos en el cambio del modelo marginalista o en las modificaciones en la fijación de precios. Ese escenario de desbordamiento también ha afectado obviamente al Gobierno y a su acción...

También quiero pensar que, si la legislatura hubiera acabado cuando tocaba [finales de año], hubiésemos asistido precisamente a la trasposición de la Directiva Europea del Mercado Interior de Electricidad y, concretamente, a la creación del marco normativo en torno a las comunidades energéticas. Pero yo, si tuviese que dar un titular... yo diría que la legislatura energética ha significado seguramente el mayor avance que se ha producido nunca en una legislatura en materia energética; pero añadiría que, si ha quedado una asignatura pendiente... esa ha sido la del modelo distribuido, la gestión de la demanda y el empoderamiento de los actores que emanaban de la Directiva Europea del Mercado Interior de Electricidad, con figuras vinculadas a las comunidades energéticas o al agregador. Yo creo que en eso se ha puesto poco acento. Está muy bien cambiar el mix eléctrico de generación, pero lo que está claro es que si tú vas a un mix con mayor número de renovables no gestionables, pues tenemos que pensar en cómo nos adentramos en la gestión de la demanda, en el modelo distribuido, etcétera.

Bien, vamos ahora a la actualidad. ¿Cómo valora el proyecto de Real Decreto [RD] por el que se desarrollan las figuras de las comunidades de energías renovables y las comunidades ciudadanas de energía que salió a consulta el pasado mes de abril?
Bueno, a ver, yo diría que, en primer lugar, nosotros teníamos lo que los juristas llamamos un... derecho blando. Derecho blando en materia de comunidades energéticas porque no teníamos traspuesta la directiva, pero en realidad, al amparo de las convocatorias del CE Implementa [incentivos que da el Gobierno a proyectos singulares de comunidades energéticas], lo que teníamos es un marco normativo sobre el que sabíamos cómo se operaba. Por tanto, lo que hace el proyecto de Real Decreto es poner negro sobre blanco ese derecho blando que habíamos creado a partir de esas líneas. Yo diría que es un RD que puede dar seguridad jurídica, pero que no concreta, en cambio, el “marco jurídico favorable”.

Y hago aquí un inciso: las directivas europeas hablan de un “marco jurídico favorable” para las comunidades energéticas. Y yo diría que en ese proyecto de RD que ha presentado el Gobierno ese “marco jurídico favorable” no existe. Yo pregunto: ¿cuál es la ventaja competitiva? ¿Por qué tienes que operar bajo el epígrafe de comunidad energética si la comunidad energética como tal no te da ninguna ventaja? Bueno, pues eso es lo que algunos intentamos explicar en las alegaciones que hicimos al RD. Conclusión: yo diría que sí, que está bien en cuanto a la seguridad jurídica; pero añadiría que ese RD no crea el “marco jurídico favorable” que va a darle ventaja a la comunidad energética sobre cualquier otro actor. Ese es el escenario en el que estamos.

Entiendo la crítica. La pregunta es: ¿y cómo debería ser ese “marco jurídico favorable”? O, dicho de otro modo, ¿cómo se podría favorecer a las comunidades energéticas?
A ver, ¿en qué no entra el Real Decreto? El RD no entra en alguna de las funciones que podría desempeñar la comunidad energética. Recordemos: comunidades energéticas hay de dos tipos, Comunidad de Energía Renovable, que emana de la Directiva de Renovables [junto a estas líneas], y Comunidad Ciudadana de Energía, que emana de la Directiva Europea del Mercado Interior de Electricidad [más abajo]. Esta segunda puede estar formada por pymes, ciudadanía o entes locales; pero además también las grandes empresas pueden formar parte de esa segunda siempre y cuando no tengan el control efectivo. Sigo: la directiva dice que podrán operar en distribución. Bueno, pues el RD podría haber incluido una disposición transitoria que dijese que cuando una CE alcanza un volumen determinado en un ámbito territorial determinado (con un elevado porcentaje de usuarios o de energía suministrada) puede operar en distribución... No sé, podría fijarse un justi-precio. Un justi-precio, además, que podría fijar la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia [CNMC] en el caso de que no hubiera acuerdo entre distribuidora y comunidad… Digamos que esto sería lo máximo. Pero es que por medio podría haber muchos otros elementos. Por ejemplo, que puedan operar en autoconsumo compartido más allá de los dos kilómetros. En fin, que hay multitud de aspectos que se podrían incorporar y que podrían permitir ese marco jurídico favorable para que tenga sentido dar el paso y constituirse en comunidad.

¿En resumen?
Pues yo creo que hay elementos para afinar jurídicamente. Primero de todo: tiene que aparecer el criterio de interés público. Para mí el hecho de que el Ayuntamiento sea parte de la comunidad es muy importante. ¿Por qué? Porque esto te permite que el elemento no lucrativo se acredite aún con más fuerza. Yo creo que hay que incorporar la necesidad de interés público en la creación de las comunidades energéticas... Pero, por otra parte, y, sobre todo, creo que hace falta más ambición.

¿Por ejemplo?
En las alegaciones que hemos hecho al RD planteamos por ejemplo que cuando una comunidad energética introduzca mucho autoconsumo pueda quedar libre de cargas y peajes la energía suministrada en la misma proporción. Otro ejemplo: de la misma manera que se establecen porcentajes a favor en los acuerdos de transición justa, establezcamos en subastas y en nudos de transición porcentajes de reserva para comunidades energéticas... Bueno, pues es a esa falta de ambición a la que me refiero. Es esa falta de ambición la que no ha producido un “marco jurídico favorable”, que es lo que plantea la directiva. La directiva dice claramente -insisto- que tiene que haber un “marco jurídico favorable”. Si la única ventaja competitiva que tengo es el acceso a las ayudas, una vez pasadas las ayudas, no va a tener sentido que ya me constituya como comunidad.

El sector está muy preocupado con las distribuidoras. Se queja (la queja es generalizada) de que son muchas las trabas que las distribuidoras le están poniendo al autoconsumo, que pasaría por ser quizá el primer peldaño de las comunidades energéticas. ¿Cómo está siendo la experiencia del Ayuntamiento de El Prat en lo que a eso se refiere, en la interrelación con las distribuidoras?
Primero: no todas las distribuidoras actúan igual. No es lo mismo una pequeña o mediana distribuidora que una grande. Hay actitudes y roles distintos. Incluso diría que entre las grandes distribuidoras no todo el mundo actúa igual. Segundo: una comunidad energética no es un autoconsumo compartido, es mucho más. Está claro que el arranque de la comunidad energética necesita de un buen funcionamiento del autoconsumo compartido, pero su vocación, desde mi punto de vista, tiene que ir mucho más allá: movilidad eléctrica, electrificación, aerotermia...

Dicho esto, vuelvo a la pregunta: sí, el autoconsumo compartido está teniendo muchas trabas. Una barbaridad. Legalizar un autoconsumo compartido y comunicar el reparto de coeficientes y que haya una buena lectura de los contadores y que todo esto funcione bien está siendo muy farragoso. Hay distribuidoras que están legalizando, y haciendo funcionar un autoconsumo compartido, en tres meses; y casos en que todo esto se dilata más de año y medio, hasta los dos años. A nosotros nos ha pasado eso. Y si bien es cierto que parece que en los últimos tiempos se han puesto un poquito las pilas, en Cataluña los problemas que hemos tenido nosotros no son excepción, a muchos les ha sucedido esto. El autoconsumo compartido, si se me permite, es el autoconsumo para la working class, para la gente trabajadora, para quien no tiene una vivienda unifamiliar. La virtud que tiene la comunidad energética, para mí, es que, si hace 360 grados, va a aunar intereses de logística, industria, comercio y domésticos. Pero para eso hace falta un buen funcionamiento del autoconsumo. Y ese buen funcionamiento no ha existido. Bueno, pues yo creo que es fundamental que esto empiece a funcionar ya bien. Las distribuidoras tienen que poner los recursos apropiados (los recursos humanos y los protocolos y el funcionamiento) para que esto sea operativo.

¿Alguna propuesta concreta en ese sentido?
Un cambio del marco retributivo. Las distribuidoras deben ser retribuidas por el servicio que prestan, ¿verdad? Pues un criterio para esa retribución tiene que ser el tiempo que tardan en legalizar un autoconsumo compartido. Porque será la manera de que, más allá de la sanción puntual, cumplan con su tarea, con su función. Y la función, sin lugar a dudas, tiene que ser el poder hacer realidad un autoconsumo compartido de una forma relativamente ágil. Nosotros estamos trabajando sobre una propuesta de cambio de marco retributivo y la vamos a poner encima de la mesa.

¿Nosotros? ¿El Prat?
No, no solo El Prat, un colectivo de personas que trabajamos en estas cosas y que consideramos que esto es urgente. La idea es que quien haga bien las cosas cobre incluso un poquito más si hace falta. No hay problema. Ahora bien, quien las haga mal, pues no. Creo que es lo que toca. Porque lo que está claro es que poner en orden todo esto (tanto lo referido a las comunidades energéticas como para que esa transición energética más distribuida tire adelante) es fundamental.

Vamos al caso específico de El Prat: proyecto de comunidad energética. ¿Detalles?
Pues ya hemos instalado un megavatio, y ahora estamos instalando 250 kilovatios más, en tejados municipales. Es más, nos quedamos ya en su día sin tejados municipales y llegamos a un acuerdo con las iglesias. Estamos instalando fotovoltaica en las cubiertas de las iglesias. Esto va a servir para suministrar electricidad al Ayuntamiento, pero una parte de la producción se le da a la comunidad energética que se ha constituido. En ella el Ayuntamiento participa con un 40%, otro 40% es para inversores privados (pymes, cooperativas, gente de El Prat) y un 20% lo tiene la asociación de usuarios y usuarias. Tan pronto legalicemos los autoconsumos compartidos, empezaremos a ofrecer energía de proximidad más barata a los vecinos y vecinas. El proyecto incluye una aplicación, mucho acompañamiento también en ahorro y eficiencia, habrá un servicio para vulnerabilidad energética... Además, prevemos desarrollar más fotovoltaica, especialmente en la zona de polígonos: el proyecto es ambicioso, 1,4 megas más, y la idea es ir instalando más aún.

Y luego también queremos desarrollar una estrategia de equipos de aerotermia, porque yo creo que no se trata solo de hacer fotovoltaica, sino de quitar el gas, meter aerotermia y aprovechar esa energía de proximidad renovable en horario solar para dar frío y calor en una escena de electrificación. Hemos empezado también ahí: hemos introducido una propuesta de electrificación y de quitar calderas de gas y de meter aerotermia.

Pero, ¿subvencionando a lo mejor instalaciones de aerotermia o...?
Bueno, creando un modelo de contrato de renting o de leasing para que la gente se pueda poner aerotermia. Porque el gran problema de la aerotermia es el coste: hay que abaratar costes. Hay que conseguir un proceso de industrialización en la instalación de la aerotermia, que no existe aún, y a la vez tienes que crear el producto para que la gente se la pueda instalar. Estamos hablando de una ciudad de gente trabajadora, con pisos pequeños, donde es difícil instalar.

Bueno, pues vamos a jugar ahí con unos cuantos equipos que vamos a instalar para intentar desarrollar el producto. Y luego lo que estamos haciendo también, ya lo hacemos como ayuntamiento, pero más adelante lo hará la comunidad, es desarrollar una estrategia de movilidad eléctrica compartida. Ahora el ayuntamiento tiene 12 vehículos en la calle que la gente puede utilizar. Son flota municipal para los trabajadores de la casa, pero fuera de ese horario sirven para la ciudadanía.

Propuestas atrevidas, por lo que veo, en sintonía con la ciencia o con el discurso IPCC, o sea, en sintonía con el paradigma de lucha contra el cambio climático. Sin embargo (reflexiono en voz alta), a veces da la sensación de que cada vez son más (o quizá es que suenan más) los discursos negacionistas. ¿Es posible una involución o ya no? Lo digo porque hay alcaldes-retro por ahí borrando carriles bici. En fin, dicho de otro modo: ¿sería posible mañana un retorno al impuesto al Sol o equivalentes... o eso es ya imposible, habida cuenta de la presuntamente creciente sensibilización ciudadana respecto del cambio climático?
A ver, yo diría que una involución radical y absoluta no es posible. Porque tenemos un marco normativo a nivel europeo que nos acompaña. Esa es la diferencia respecto a la legislatura del año 10, es decir, el Paquete de Invierno. Las directivas europeas son muy claras y taxativas. Ahora bien, yo creo que lo que está en debate es el modelo. Lo que se debate es cómo es, o cómo debe ser, ese modelo. Si debe ser un modelo distribuido o no, si debe ser con más participación ciudadana o no. Y lo que está claro es que la transición energética se va a producir en España, porque además es un factor de mejora de la competitividad de la economía española. La clave está en cómo se produce esa transición energética. Eso es lo relevante. Dicho de otra manera: puede llegar ahora al Gobierno alguien que apueste por frenar el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima porque hay que amortizar ciclos combinados... Esa tentación podría existir... O podemos decir: no, vamos a mantener ese Plan y el desarrollo del mismo, pero vamos a desarrollar además estrategias de gestión de la demanda, distribución, almacenamiento... Bueno, eso se verá. En todo caso, me gustaría añadir algo al hilo de todo esto.

Adelante, por favor.
Yo creo que el reto de los próximos años, y esto es algo a lo que le vengo dando vueltas desde hace meses, es un nuevo modelo de almacenamiento distribuido. Me explico: las estrategias de almacenamiento se hacen muy vinculadas (y está bien que sea así) a los puntos de producción. Pero, por contra, yo creo que tiene cada vez más sentido que las comunidades energéticas puedan desarrollar modelos de almacenamiento distribuidos vinculados al consumo. Pongo un ejemplo de una comunidad que nos ha venido a ver. En una comunidad con 70 vecinos, ¿tiene sentido que yo pueda poner en el vestíbulo amplio de ese edificio de esa España densa una batería de 150 kilovatios para cargar energía durante el día y suministrarla por la noche...? Bueno, pues yo creo que desde el punto de vista del sistema tiene todo el sentido. ¿Por qué? Porque achato la curva de pato y porque lo que hago, por tanto, es hacer que la red se colapse menos en las horas de máxima demanda. Desde el punto de vista del consumidor tiene todo el sentido. ¿Por qué? Porque cojo energía en el horario barato y se la suministro en el horario caro.

¿Y cuál es el problema?
Pues que eso el marco normativo actual no lo permite. Y para mí este es uno de los principales retos que tenemos en los próximos años: el modelo de almacenamiento distribuido. Venimos del modelo de generación distribuida, que aún tiene muchos problemas, pero yo creo que tenemos que transitar hacia el modelo de almacenamiento distribuido. Hemos ido a un sandbox ahora con esto. Hemos presentado una propuesta de estas características. Como comunidad energética. Para ir a diez comunidades de propietarios, para hacer almacenamiento distribuido. Y para poder hacer algo que el sentido común dicta, pero que la norma no te permite.

• Este contenido aparece en la edición de septiembre de la revista (en papel) Energías Renovables, que puedes también descargar en formato PDF clicando aquí.

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