biomasa

Varias comunidades autónomas desarrollan cultivos energéticos con una planta invasora

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El tabaco moruno (Nicotiana glauca) es considerado en Andalucía, Comunidad Valenciana y Cataluña como una especie exótica invasora. En las dos primeras se llevan a cabo labores para su erradicación, en especial en espacios protegidos. Sin embargo, en estas y otras regiones se plantan con el objetivo de desarrollar cultivos energéticos. En Valencia, administraciones y empresas aseguran que se hace con todos los permisos y cautelas necesarios.  Hace unos días, el director general del Instituto de la Pequeña y Mediana Industria Valenciana (IMPIVA), Daniel Moragues, visitaba en Castellón las instalaciones de la empresa Azahar Energy, que en colaboración con Abba Gaia, trabajan en la producción de biomasa a partir del cultivo energético de distintas especies de nicotianas, entre ellas el tabaco moruno. El IMPIVA destina 39.000 euros al desarrollo de esta investigación. Hace un año, la Conselleria de Medi Ambient de la Comunidad Valenciana invirtió también dinero en desbrozar una amplia zona en el término municipal de Elche (Alicante), que había sido invadida por la misma especie.

Fuentes del IMPIVA remiten al decreto del 20 de noviembre de 2010, por el que se aprueban medidas para el control de especies exóticas invasoras en la Comunitat Valenciana, para justificar la subvención otorgada, ya que con él en la mano se permite la plantación de tabaco moruno, pero bajo unas determinadas condiciones. El decreto define a la especie como invasora y la incluye en el anexo II, que prohíbe su plantación en terrenos forestales y en vías de comunicación que atraviesen suelo no urbanizable. En el IMPIVA afirman que es la empresa quien debe cumplir con estos y otros requisitos establecidos en la normativa.

Producción de biomasa y descontaminación de suelos
“Cumplimos a rajatabla con todas las condiciones impuestas en el decreto”, afirma Sandra Romero, del departamento de Comunicación de Azahar Energy. La planta es originaria de Sudamérica y, aparte de su potencial como cultivo energético, se utiliza también en la descontaminación de suelos. “Hasta el momento no hemos tenido ningún problema en todas las investigaciones y cultivos que llevamos a cabo en España”, señala Romero, quien recuerda que no solo trabajan en la Comunidad Valenciana, sino también en Región de Murcia, Andalucía, Cataluña y Extremadura. De Nicotiana glauca obtienen biocombustibles para plantas de generación de electricidad con biomasa, y de otra especie del mismo género, N. tabacum, aceites para producir biodiésel.

En relación al resto de comunidades en las que desarrolla su actividad Azahar Energy, la Generalitat de Catalunya dispone de un documento titulado Llista de tàxons que es recomana no plantar, en el que aparece el tabaco moruno. En concreto, lo engloba dentro de las “plantas que deberían conllevar su retirada inmediata de un terreno dada su demostrada capacidad invasora / de dispersión”. Energías Renovables se ha puesto en contacto con la Generalitat para conocer algo más sobre casos de control y prevención en la expansión de la especie, pero no ha recibido información. 

Doñana y Timanfaya, afectados por el tabaco moruno
Por otro lado, el libro Especies vegetales invasoras en Andalucía, editado por la Consejería de Medio Ambiente, incluye también al tabaco moruno, del que afirma que “desafortunadamente, y con los conocimientos actuales, resulta inviable su erradicación dentro de los espacios de la Renpa (Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía), ya que además de ser muy abundante en muchos de ellos, lo es también en otras zonas no protegidas”.  

El Programa Andaluz para el Control de Especies Exóticas Invasoras no incluye al tabaco moruno, pero la Consejería de Medio Ambiente sí ha tenido que participar en labores de erradicación del mismo, incluso dentro de los límites del Parque Nacional de Doñana. En Canarias, otro espacio protegido de relieve, el Parque Nacional de Timanfaya, también ha sufrido el carácter invasor del tabaco moruno, que está presente desde hace más de un siglo en este archipiélago.  

Desde Azahar Energy defienden que la producción de biomasa con distintas especies de nicotianas “garantiza la utilización de hectáreas agrícolas abandonadas, aumenta la rentabilidad del agricultor, favorece la creación de empleo en el sector primario así como el asentamiento de la población en el mundo rural y la recolocación de personas sin empleo”.  Recuerdan que “Nicotiana glauca crece en suelos totalmente improductivos, afectados por la sequía y alta fertilización, por lo que no entra en competencia con el sector agroalimentario”.            

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