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La FAO presenta 42 buenas prácticas en bioenergía en todos los continentes

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La Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO) ha diseñado una herramienta destinada a gobiernos, empresas y ONG para mejorar el desarrollo de la bioenergía y su relación con la seguridad alimentaria y los impactos sociales y ambientales. Ayer mismo presentó cinco documentos de orientación, con casos concretos de buenas prácticas, para lograr esa mejora. Cuarenta y dos ejemplos repartidos por los cinco continentes demuestran que la producción de biocarburantes, biocombustibles sólidos y biogás es compatible con el desarrollo social y el medio ambiente.
La FAO presenta 42 buenas prácticas en bioenergía en todos los continentes
FAO/Walter Astrada

La FAO acaba de presentar una serie de documentos que sirven como orientación y herramienta a gobiernos, empresas, ONG y otros colectivos implicados en “ayudar a las comunidades rurales a beneficiarse del desarrollo de la bioenergía y asegurar que la producción de cultivos para biocombustibles no se lleve a cabo a expensas de la seguridad alimentaria”. La iniciativa está dentro del programa Bioenergy and Food Security Criteria and Indicators (BEFSCI) y se compone de cinco publicaciones en las que se exponen casos concretos y métodos de análisis y desarrollo de todo tipo de proyectos.

El título de los cinco documentos permite conocer la trascendencia de los mismos: Buenas prácticas socio-económicas en la producción moderna de bioenergía; Instrumentos políticos para promover buenas prácticas en la producción de materia prima para bioenergía; Impactos de la bioenergía sobre la seguridad alimentaria: Orientaciones generales para su evaluación y respuesta a nivel nacional y a nivel de proyecto; Pequeños agricultores en las cadenas de valor y certificación en materia de bioenergía global: evidencias provenientes de tres estudios de caso; y Recopilación de instrumentos y metodologías para evaluar la sostenibilidad de la bioenergía moderna.

Bioenergía que sirve para luchar contra la erosión y la discriminación de género
Aparte de la normativa, metodología, instrumentos y orientaciones desplegados a lo largo de las cinco publicaciones, llama la atención el número de proyectos que sirven como ejemplos de buenas prácticas en los cinco continentes. Hasta 42 iniciativas impulsadas por muy diferentes colectivos, empresas y organismos públicos y privados muestran las líneas a seguir en una combinación efectiva de producción energética y desarrollo social. Además, la gran mayoría de los proyectos aportan mejoras en la lucha contra la erosión, la seguridad en el consumo de biocombustibles en los hogares (especialmente biogás y leña), la recuperación de tierras degradadas y la electrificación y abastecimiento de agua en zonas aísladas, entre otras.

Son mayoría las buenas prácticas procedentes de países del África subsahariana (Uganda, Tanzania, Kenia, Malawi, Nigeria, Zimbabue…) y Asia (India, Vietnam, Bangladesh, China, Indonesia, Filipinas…) y minoría los de Oceanía (solo Australia), Europa (Suecia) y América (Estados Unidos y Brasil). En cuanto a las tecnologías y procesos, no falta ni una: biodiésel, etanol, biogás con cogeneración, electricidad, calefacción y cocina. Destacan procesos en India, Brasil y Sierra Leona con caña de azúcar para producir etanol y electricidad. Uno de ellos, el de India, centrado en el ingenio azucarero de la empresa Godavari contribuye a la igualdad de género,  ya que trata de asegurar que las mujeres tienen el mismo acceso que los hombres a los servicios de educación y desarrollo comunitario que ha puesto en marcha.

Alexander Mueller, subdirector general de Gestión de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la FAO, considera que “la producción de bioenergía con responsabilidad y cuando sea conveniente puede ofrecer a los agricultores y a la población rural la oportunidad de participar en la construcción de una nueva economía verde y ayudar a contrarrestar los efectos de décadas de falta de inversión en el desarrollo de la agricultura mundial y las zonas rurales". Su desarrollo, añade Mueller, “necesita de una gestión adecuada y cumplir con las metas sociales, como el desarrollo rural sostenible, y los principios rectores deben ser  la reducción de la pobreza y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria".El programa BEFSCI lo financia el Ministerio Federal Alemán de Alimentación, Agricultura y Protección del Consumidor.

Más información:
www.fao.org

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Pio ruiz
Execelente trabajo , técnicos del mundo a difundirlo. Ponerlo en practica