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Cenizas de biomasa para descontaminar suelos mineros

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Como hormigón, cemento y fertilizante y ahora para recuperar suelos contaminados por actividades mineras. Aunque se desconoce el grado de aplicación real o comercial, son continuas las investigaciones que demuestran la viabilidad de una segunda vida para las cenizas procedentes de la combustión de biomasa. En este caso el trabajo lo han llevado a cabo investigadores de la Universidad de Huelva y de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía. Además, un proyecto LIFE estudia también la reutilización de las cenizas volantes derivadas de la misma combustión.
Cenizas de biomasa para descontaminar suelos mineros
Suelos contaminados por la industria minera en los que han trabajado los investigadores. Foto: UHU

“Se deben adoptar medidas de remediación, enfocadas a la limpieza y el encalado de los suelos para promover la colonización y la sucesión de vegetación, evitando así la erosión del suelo y limitando la liberación de metales pesados a la hidrosfera”.

Tras esta conclusión, los investigadores la Universidad de Huelva (UHU) y los técnicos de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía proponen “el uso de materiales de bajo costo y sostenibles, como espuma de azucarera (residuos procedentes del refinado de la remolacha) o cenizas de biomasa, para alcalinizar suelos ácidos afectados por la actividad minera”.

El estudio se ha realizado en el actual complejo de cementación de Las Viñas (Sotiel Coronada, Calañas), localizado en terrenos anexos a una mina abandonada, parcialmente recuperada y situada en la cuenca de drenaje de la futura presa de Alcolea. “El objetivo de esta investigación ha sido caracterizar estos suelos para evaluar su potencial impacto ambiental, especialmente en la calidad del agua del futuro embalse”, se afirma en la nota de prensa de la UHU.

Economía circular para las cenizas de biomasa
En un escenario de economía circular encaja la recuperación de las cenizas de la combustión de biomasa y su conversión en subproducto. De hecho ya en 2011 la sección de Biomasa de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) presentó al entonces Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino una propuesta de regulación de las cenizas, escorias y y digestatos procedentes de las plantas de biomasa y biogás para que su destino final no sea necesariamente el vertedero.

Dicho concepto de economía circular está muy asumido en el proyecto iCirBus-4Industries, cuyo objetivo es “ayudar a resolver los problemas de gestión de los residuos procedentes de las plantas de biomasa (cenizas volantes) y de las plantas de tratamiento de agua (lodos de depuradora), con un impacto importante en el medio ambiente”.

En concreto, el proyecto, integrado en el programa LIFE de la Unión Europea y coordinado por el Centro Tecnológico Agroalimentario de Extremadura (CTAEX), pretende demostrar las posibilidades de utilizar dichas cenizas “como agente adsorbente de metales pesados”, en la línea del trabajo de la UHU. Además, en una segunda etapa, “las cenizas volantes utilizadas como adsorbente se valorizarán como materiales de construcción reciclables”.

En un primer prototipo surgido de iCirBus-4Industries se adaptó una cuba de cuajar queso, existente en las instalaciones del CTAEX, “mediante la instalación de dos palas que contendrán las cenizas volantes de biomasa retenidas en una malla filtrante, replicando así los ensayos realizados en laboratorio a una mayor escala”.

Hormigón y fertilizante
En 2012 un proyecto realizado por un equipo de la Universidad de Salamanca diseñó una planta que permitía el aprovechamiento integral de la biomasa residual de origen forestal, que incluye el uso de las cenizas como fertilizantes para la agricultura y como material de construcción para proporcionar mejores cualidades a los hormigones.

En la línea del aprovechamiento como hormigón y cemento fue otra investigación de la Escuela Politécnica Superior de Linares de la Universidad de Jaén en 2014. Entonces se emplearon cenizas derivadas de la combustión de una mezcla de orujillo y residuos agrícolas (poda de olivar, vid y árboles frutales) y de cultivo energético (chopo) como material alternativo al cemento en la elaboración de bloques de construcción.

Entre medias, en 2013, el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (Neiker-Tecnalia) demostró también que las cenizas procedentes de la combustión de biomasa arbórea sirven como un fertilizante adecuado para las plantaciones de Pinus radiata (pino insigne o pino de Monterrey). “Se presenta como una alternativa para retornar nutrientes corrigiendo los niveles presentes en los suelos”, concluían.

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