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A la biomasa térmica… por la vía del conocimiento

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La biomasa térmica tiene un potencial formidable en España, según todos los estudios técnicos que ha ido publicando la propia administración a lo largo de los últimos años. Sin embargo, el sector no acaba de despegar. Los motivos son varios, pero hay uno muy concreto y al que no siempre se le ha prestado la atención suficiente: la desconfianza de los potenciales usuarios. Pues bien, para empezar a superar esa brecha, el propio sector ha ido creando sellos y acreditaciones que quieren ser garantía de calidad ante los consumidores. Carmen y Carlos Pérez Atanet, los autores de este texto, nos hablan de ellos y también de su proyecto empresarial –Interbiomasa–, una iniciativa que quiere “conectar al usuario final con el resto del sector”. ¿Cómo? Con conocimiento, o sea, divulgando toda la información que rodea a esta fuente de energía limpia y que puede ayudar a disipar todas esas dudas que aún asaltan al consumidor final.
A la biomasa térmica… por la vía del conocimiento

La biomasa es una fuente de energía renovable capaz de cubrir la demanda energética de la sociedad en todas sus vertientes: transporte, calor y electricidad. Esa polivalencia la convierte en una fuente clave para cumplir los objetivos –tanto energéticos como de ahorro y eficiencia planteados para toda Europa. España, además, tiene un gran potencial biomásico disponible: según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, más de 88,5 millones de toneladas año de biomasa agrícola y forestal.

Sin embargo, y a pesar de que nuestro país cuenta con un alto potencial de materia prima para generar bioenergía, y un sector empresarial y científico-tecnológico consolidado y maduro para llevarlo a cabo, lo cierto es que esta energía renovable no ha tenido el desarrollo esperado. De esta forma, se está desaprovechando una valiosa oportunidad de liderar el desarrollo de una energía renovable cuyos beneficios para España no se limitan a una considerable reducción de nuestra dependencia energética, sino también, y esto es igualmente importante, a los efectos positivos que supone en los ámbitos medioambientales y socioeconómicos a todos los niveles: rural, regional y nacional.

No obstante, la biomasa se enfrenta en España a retos a los que aún no ha sabido dar solución. Uno de ellos es la calidad exigida de la misma, que varía en función del uso final (industrial, doméstico, etcétera). La inmadurez del mercado sería otra de las barreras a superar: estamos hablando, además, de un mercado influido por decisiones de ámbito regulatorio que no siempre son análogas en todos los estados miembros del mercado común europeo. Y, por fin, como tercer gran desafío se erige el desconocimiento del sector (tanto en el nivel del usuario final, como en el de los gestores de fondos públicos, etcétera), un desconocimiento que está impidiendo un crecimiento mayor de la demanda.

Para superar todos esos obstáculos es vital el impulso político, un impulso que favorezca el desarrollo de esta industria, que propicie la maduración del mercado y que fomente, asimismo y a la vez, el conocimiento de esta fuente de energía renovable en la sociedad. Porque la confianza del usuario final es una de las claves para conseguir que este mercado se desarrolle de modo más rápido y con garantías de éxito: confianza en la cadena de suministro de la biomasa para usos térmicos, en la calidad de los biocombustibles, en la profesionalidad de las instalaciones, en la eficiencia de las calderas, en su mantenimiento... Sin esta confianza, la biomasa térmica seguirá teniendo dificultades para competir con los combustibles fósiles. Pues bien, con este primer artículo, pretendemos dar a conocer a los usuarios las normas que se están adoptando en España para garantizar la fiabilidad y calidad de los distintos suministros de bienes y servicios relacionados con la biomasa, centrándonos después en la certificación para pellets ENplus®.

La Asociación Española de Normalización (Aenor) define norma como aquel “documento de aplicación voluntaria que contiene especificaciones técnicas basadas en los resultados de la experiencia y del desarrollo tecnológico y que garantiza unos niveles de calidad y seguridad que permiten a cualquier empresa posicionarse mejor en el mercado”. La norma –explica Aenores el “fruto del consenso entre todas las partes interesadas e involucradas en la actividad objeto de la misma”. Las normas, que deben aprobarse por un organismo de normalización reconocido, añaden valor a un producto (en nuestro caso, biocombustibles o calderas) o a un proceso (produc-ción de biocombustibles, transporte, almacenamiento) y pretenden en fin constituirse en una garantía de la calidad y fiabilidad (en nuestro caso, de toda la cadena de suministro de la biomasa para uso térmico).

Pues bien, aunque existen muchos países que tienen patrones (o estándares) nacionales propios, como Alemania o Austria, en este artículo nos centraremos en las normas emitidas por el Comité Europeo de Normalización (www.cen.eu). Las normas sobre biocombustibles están representadas principalmente por la serie EN 14961, que define las especificaciones y clases de pellets y astillas de madera, teniendo en cuenta algunos parámetros relevantes, como la humedad o el contenido en cenizas. En cuanto a las calderas, para las que son de baja potencia (hasta 500 kW), que son las utilizadas en los sectores doméstico y terciario, está la norma EN 303-5, que define la terminología, requisitos, ensayos y marcado. La producción, transporte y manipulación de biocombustibles es una parte muy importante de la cadena de suministro y, por esta razón, la norma 15234 sobre “Aseguramiento de la calidad del combustible” se muestra como principal referencia para las empresas y organizaciones que participen en este tipo de procesos.

La baja densidad física y energética de los residuos de la biomasa, así como su contenido en humedad y heterogeneidad, son la razón de que, en determinados casos, estos subproductos no resulten atractivos para reemplazar a los combustibles fósiles sólidos (carbón), líquidos (petróleo) o gaseosos (gas natural). Por este motivo, la densificación es un modo de producir biocombustibles sólidos garantizando una calidad comercial suficiente.

Por otra parte, la peletización es una vía para obtener biocombustibles eficientes, que puedan ser utilizados en calderas de uso automático en competencia directa con los equipos domésticos actuales, alimentados con gasóleo y gas natural, principalmente. El suministro puede realizarse empleando camiones con descarga neumática, con el mismo nivel de simplicidad que en cualquier caldera de gasóleo convencional.

Con el fin de homogeneizar las propiedades físicas de los pellets, para así constituir un producto adecuado para las calderas, y con ello un mercado fiable, en 2011 se aprobó la norma europea EN 14961-2 de certificación de pellets de madera para usos térmicos. En ella se establecen tres categorías de calidad para los pellets: A1, A2 y B, y se definen los principales parámetros que deben considerarse para determinar estas calidades, además de especificarse los valores de estos parámetros para cada una de las tres categorías.

Actualmente, la aplicación de estas normas europeas se constata por parte de terceros a través de distintos sistemas de certificación. El sistema de certificación de la calidad ENplus® se basa en la norma Europea EN 14961-2, la cual se refiere a los pellets de madera para uso no industrial.

El sistema ha sido desarrollado por la Asociación Alemana del Pellet (DEPV) y por la Asociación Austriaca de productores de Pellets (Pro Pellets Austria). Los derechos de la marca ENplus® los posee el European Pellet Council (EPC), que cede en cada país los derechos a cada Asociación nacional (pelletenplus.es).

En España la asociación nacional encargada de la implantación del sistema ENplus® es Avebiom (Asociación Española para de valorización energética de la biomasa) desde la cual se coordinan las solicitudes de los productores y/o comercializadores con las distintas entidades que realizan las auditorías tanto documentales como analíticas del pellet.

ENplus® incluye, al igual que la norma EN 14961-2, tres clases de calidad: A1, A2 y B. Los requerimientos de ENplus® difieren de la norma EN-14961-2 en los siguientes puntos:
La fusibilidad de las cenizas es obligatoria (voluntaria en la norma EN-14961-2).
ENplus-A1 requiere una temperatura de deformación de las cenizas (DT)≥ 1200°C.
ENplus A-2 y EN-B requieren una temperatura de deformación de las cenizas.
(DT) ≥ 1100°C.
La ceniza utilizada para determinar la temperatura de deformación de las cenizas debe producirse a 815°C.
No se permite ninguna madera tratada químicamente en la clase EN-B como materia prima.

En definitiva, ENplus® es más exigente que la EN 14961-2.

De las tres categorías que pueden ser certificadas con el sello ENPlus®, los pellets A1 producen la menor cantidad de cenizas y cumplen con los requisitos más exigentes. Las clases A2 y B se utilizan en instalaciones más grandes, ya que producen más cenizas. El fabricante de calderas o el instalador indicarán al usuario, en función del tipo de instalación (doméstica, industrial, etcétera) y tipo de caldera, cuál de las categorías debe utilizar.

El usuario que usa un pellet que lleva estos sellos, al asegurarse de que se cumplen las especificaciones anteriormente expuestas, evitará ciertos problemas que genera el uso de pellets de mala calidad en las calderas. Nos referimos a un pellet mezclado con plástico, resinas sintéticas, etcétera, que va a ocasionar, además de un mayor contenido en cenizas y, por tanto, la necesidad de limpiar la caldera más a menudo, un deterioro de la zona donde se produce la combustión primaria, consistente en una corrosión de los elementos metálicos (parrillas) debido a la fusión de las cenizas en esta zona.

Para el buen funcionamiento de una caldera lo más importante es que los parámetros físico-químicos del combustible sean lo más constantes posibles. Por ello, la certificación ENplus® puede mejorar considerablemente el desarrollo del mercado de pellets, porque la estandarización de los biocombustibles es uno de los requisitos necesarios para que el binomio caldera-biocombustible funcione correctamente.

Además, permite que se simplifique la compra: si el fabricante de la caldera recomienda usar ENplus® A1 o A2, sólo tiene que buscar a alguien que se los suministre, y no ponerse a estudiar química para entender los análisis. Por otro lado, si la caldera requiere que la ceniza sea menor de 0,7 por ciento, por poner un ejemplo, el usuario de pellets certificados con ENplus® se garantiza que su caldera va a funcionar perfectamente y sin problema con este pellet. Por último, otra ventaja sería que el usuario se siente más seguro cuando hay una entidad independiente controlando la verificación de estas especificaciones y, por tanto, el producto final.

Actualmente, el consumo de pellets en España es relativamente bajo en comparación con otros países europeos. De hecho, la mayor parte de la producción nacional en estos momentos se exporta a otros países. El precio de venta se ha mantenido estable durante los últimos años, siendo inferior a la media europea. Este factor, unido a la falta de demanda interna, influye en el alto volumen de exportaciones existente. La difusión de toda la información que rodea a este sector puede ser la clave –una de ellas, sin duda- para que la producción nacional no tenga que buscar su clientela puertas afuera.

* Carmen Pérez Atanet es ingeniera industrial y ha sido durante los últimos años jefa del Área de Biomasa de la Agencia Extremeña de la Energía. Actualmente dirige la empresa Interbiomasa. Carmen y Carlos Pérez Atanet, que es periodista especializado en redes sociales, son los dos socios fundadores de la empresa Interbiomasa.

Un punto de encuentro en la red entre usuarios y proveedores de servicios
Biomasa y TICs (tecnologías de la información y las comunicaciones). Son las dos claves de Interbiomasa, una plataforma digital cuyo objetivo principal es “ayudar al sector de la bioenergía a conectar con el usuario final, usando para ello las TICs, especialmente las redes sociales y aplicaciones informáticas novedosas, enfocadas siempre a facilitar a los usuarios de biomasa información clara en torno a esta fuente de energía”. La plataforma, que está ultimando detalles de cara a su inminente lanzamiento, ha sido impulsada por dos hermanos, Pérez Atanet: Carmen, doctora ingeniera industrial, directora durante los últimos años del área de Biomasa de la Agencia Extremeña de la Energía y asimismo profesora en el Máster en Recursos Renovables e Ingeniería Energética de la Universidad de Extremadura; y Carlos, periodista especializado en redes sociales, Máster en Comunicación Multimedia por la Universidad San Pablo CEU y fundador de la agencia Doble C Comunicación.

Ambos han unido sus perfiles y han emprendido una aventura –Interbiomasa– que quiere ser “un punto de encuentro en internet entre usuarios y proveedores de servicios relacionados con la biomasa para usos térmicos”. ¿El por qué de esta iniciativa? Carmen lo cuenta así: “nuestros estudios de mercado detectaron un bajo uso por parte de las empresas instaladoras de calderas de biomasa de las redes sociales y, por otra parte, una presencia escasa en internet, sobre todo en el caso de las pequeñas empresas –algunas ni siquiera tienen página web o la tienen de muy baja calidad–, y, sin embargo, sabemos que el perfil del usuario de biomasa es el de una persona con un nivel cultural elevado, conciencia ecológica y con un alto uso de internet y de todas las herramientas que proporcionan las redes sociales”. ¿Solución? Interbiomasa.com, un ambicioso proyecto empresarial impulsado a finales de 2013 por los Pérez Atanet y que está a punto de estreno. Ah, en su página van a incluir un “Biocomparador”… que dará mucho que hablar. Seguro.
Más información:  www.interbiomasa.com

ENplus
El sistema de certificación de la calidad ENplus® se basa en la norma Europea EN 14961-2, la cual se refiere a los pellets de madera para uso no industrial. En ella se dividen a los pellets de madera en tres calidades. La clase A1 representa pellets de madera virgen y residuos de madera sin tratar químicamente, con bajos contenidos en cenizas, nitrógeno y cloro.

Los combustibles con un contenido ligeramente más alto en cenizas, nitrógeno y/o cloro estarán dentro de la clase A2. En la clase B se permite utilizar también madera reciclada y residuos industriales, aunque en ambos orígenes no se acepta maderas que hayan sido tratadas químicamente y, de hecho, hay valores máximos muy estrictos para los metales pesados.

A continuación, las empresas productoras o distribuidoras españolas que han superado la auditoría correspondiente y ya están certificadas con el sello ENplus. Los distribuidores certificados son los siguientes: Axpo Iberia, Carsan Biocombustibles, Biomasa Forestal, Aplicacions Energètiques de la Fusta-Enerbio, Probiomassa Producció. Los productores certificados son estos: Pellets Asturias, Bioterna, Pellets y Virutas de Galicia, Hijos de Tomás Martín (Burpellet), Energías Renovables Tarazona (Ertasa), Aprovechamientos Energéticos del Campo, Ribpellet, Gesbrik (Naparpellet), Accuore Inversiones, Galpellet, Biomasa Forestal, Ecowarm de Galicia, Aplicacions Energètiques de la Fusta-Enerbio.
Más información: www.pelletenplus.es

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