biogás

La industria europea del biogás rechaza la propuesta de biocarburantes de la CE

0
La European Biogas Association (EBA) tacha de irresponsable reducir al 5% la participación de los biocarburantes a partir de cultivos en los objetivos marcados por la UE para 2020. A su vez, considera absurda la intención de contabilizar como cuádruple los procedentes de algunos residuos, contenida en la misma propuesta de la CE de modificación de directiva. La reacción responde, sobre todo, al daño que sufriría la industria en Alemania, principal productor europeo de biogás industrial, donde casi la mitad de la materia prima utilizada procede de cultivos agrícolas y cada vez produce más biometano destinado al transporte.

La industria europea del biogás rechaza la propuesta de biocarburantes de la CE

El cultivo de maíz es el gran motor de la producción de biogás en Alemania. Casi la mitad de la materia prima que entra en los digestores de las más de 5.000 plantas de este país proceden de las 500.000 hectáreas donde se siembra el cereal, con menos aportaciones de otros cultivos, como centeno y sorgo. Además, la producción e inyección de biometano (gas depurado) en las redes de gas y en el transporte está en pleno auge. Pero este auge se puede truncar, según pronostica la EBA, si se aprueba la propuesta de modificación de directiva que plantea la Comisión Europea acorde con los informes sobre el cambio indirecto del uso de tierras (ILUC, en sus siglas en inglés) que propician los biocarburantes.

La EBA califica la propuesta como irracional, irresponsable e inconsistente, sobre todo en relación a los objetivos de la Unión Europea de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el transporte. Y avisa: “además de la sostenibilidad, la UE debería tener en cuenta los factores sociales, ya que su propuesta pone en peligro, solo en Alemania, alrededor de 40 000 empleos en el sector del biogás”. En el ámbito económico, añaden que “se desperdiciarán millones de euros invertidos en el sector de los biocombustibles”. Y ponen el ejemplo del biometano y su evolución positiva en el que consideran el motor del biogás en Europa, Alemania, que ahora está en  riesgo, afirman, si se consolida la propuesta de la CE.

No meter al biometano en el mismo saco que al biodiésel y el bioetanol
“La CE debería establecer unas características diferenciadas para el biometano a la hora de abordar la cuestión ILUC”, piden desde la EBA. Y lo explican: “A diferencia del biodiésel y el bioetanol, en la mayor parte de Europa se emplea principalmente para producir electricidad y calor, y su despliegue definitivo en el ámbito del transporte necesitaría de una clara política de incentivos. Con la propuesta de la CE, el biometano para el transporte se vería distorsionado por una obligación más estricta de reducción de CO2 que la del que inyecta en la red de gas y posteriormente se utiliza en cogeneración y calefacción“.

A la EBA tampoco le agrada la lista de materias residuales que la CE ha incluido en la propuesta y que servirían para que los biocarburantes fabricados a partir de ellas computen el cuádruple para el cumplimiento de los objetivos obligatorios en materia de energías procedentes de fuentes renovables en el transporte. Exigen que, antes de establecer cualquier lista, exista una adecuada definición de la UE para esos residuos, así como para una revisión de las materias de desecho promovidas. Consideran que la actual lista no es exhaustiva, y señalan la ausencia de lodos de depuradora, residuos orgánicos industriales sólidos y líquidos, “recursos valiosos desde el punto de vista ambiental, y sustratos de biogás importantes en toda Europa, como ocurre con el gas de vertedero”. Los residuos sólidos municipales sí están incluidos en la propuesta de modificación de la CE. Pero la EBA añade: “El recuento cuádruple absurdo significa en la práctica que la meta de 2020 podría satisfacerse con la mitad de los biocarburantes producidos en la actualidad”.

Por último, la patronal europea del biogás acepta el objetivo de ahorro de CO2 de al menos un 60% para los biocarburantes y biolíquidos producidos en instalaciones nuevas (que han comenzado a operar a partir de 2012), pero rechaza el tope del 5% a los que se produzcan a partir de cultivos. “Con el fin de mantener la competitividad europea, debe existir una igualdad de condiciones con el resto del mundo, porque implantar objetivos más estrictos y topes ocasionará desventajas en el negocio de los biocarburantes y aumentará la importación de combustibles”, apostillan desde la EBA.
 

Añadir un comentario