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Estudian el uso solo de biocarburantes, sin mezclas con combustibles fósiles, en vuelos comerciales

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Hasta el momento, tanto los vuelos comerciales como los de mercancías utilizan en torno al cincuenta por ciento de biocarburantes en mezclas con queroseno fósil. El proyecto Emisión e impacto climático de los combustibles alternativos (ECLIF3 en sus siglas en inglés), anuncia a través de sus impulsores que va realizar vuelos de prueba y comprobar el comportamiento en los motores y las emisiones producidas tras el uso únicamente de combustibles de aviación sostenibles al cien por cien. Neste, que produce biocarburantes para la aviación, es una de las empresas involucradas.

Estudian el uso solo de biocarburantes, sin mezclas con combustibles fósiles, en vuelos comerciales
Un avión Airbus sirve de estudio para testar el uso de biocarburantes al cien por cien

“Tanto en las pruebas en vuelo como en tierra compararán las emisiones del uso de combustible de aviación sostenible (SAF, en sus siglas en inglés) cien por cien producido con tecnología HEFA (ésteres y ácidos grasos hidroprocesados) con las del queroseno fósil normal y bajo en azufre”. Así describen los cuatro socios del proyecto ECLIF (Airbus, el centro de investigación alemán DLR, Rolls-Royce y Neste) el combustible alternativo utilizado en las pruebas.

Al instalarse la denominación genérica de SAF en el lenguaje de los combustibles alternativos utilizados en la aviación, sin especificar en ningún caso si se trata de biocarburantes, provoca dudas sobre la verdadera composición de los mismos. En este caso, Neste siempre se presenta como productora de HEFA principalmente a partir de aceites de cocina usados, grasas animales y el cuestionado aceite de palma.

ECLIF lleva al menos desde 2015 estudiando el uso de SAF y sus repercusiones ambientales, aunque es cierto que por primera vez lo hace con combustibles alternativos al cien por cien en un avión comercial de pasajeros de fuselaje ancho. El estudio se lleva a cabo en tierra y en el aire con un avión Airbus A350-900 propulsado por motores Rolls-Royce Trent XWB.

Pruebas en tierra y aire hasta el otoño
Las pruebas comenzaron en las instalaciones de Airbus en Toulouse, Francia, la pasada semana y continuarán en abril y se prolongarán hasta el otoño con el control de emisiones de vuelo utilizando el avión de persecución Falcon 20-E. Mientras tanto, seguirán las pruebas en tierra para medir las emisiones de material particulado que muestran el impacto ambiental del uso de SAF en las operaciones del aeropuerto.

No es la primera prueba de aviación en vuelo con el cien por cien de biocarburantes. En septiembre de 2016, en Estados Unidos la US Nav anunció que un avión Boeing EA-18G Growler de esa fuerza completó un vuelo de prueba impulsado exclusivamente con biocarburantes avanzados. “Desde el despegue hasta el aterrizaje, no se pudo distinguir ninguna diferencia con el queroseno convencional", se concluyó entonces.

Del cincuenta por ciento al cien por cien
El objetivo del presente estudio es “garantizar que el sector de la aviación está listo para el uso a gran escala de SAF como parte de una iniciativa más amplia para descarbonizar la industria”, afirman en el comunicado conjunto las cuatro socios que participan en ECLIF3.

Steven Le Moing, director del programa New Energy de Airbus, recuerda que “actualmente las aeronaves solo pueden operar con una mezcla máxima del cincuenta por ciento de SAF; esta colaboración no solo proporcionará información sobre cómo funcionan los motores con cien por cien SAF con miras a la certificación, sino que identificará las posibles reducciones de emisiones y los beneficios ambientales de usar dichos combustibles en un avión comercial”.

Hasta ahora: reducción de hollín (treinta por ciento) y de emisiones GEI (ochenta por ciento)
Patrick Le Clercq, responsable del proyecto ECLIF en DLR, afirma que “estamos llevando nuestra investigación sobre el diseño de combustible y el impacto climático de la aviación a un nuevo nivel. En campañas de investigación anteriores, demostramos el potencial de reducción de hollín de mezclas de combustibles alternativos entre un treinta y un cincuenta por ciento, y esperamos que esta nueva campaña demuestre que el potencial es aún mayor”.

Por último, Jonathan Wood, vicepresidente de Neste para Europa, añade que “un análisis independiente ha demostrado que el combustible Neste MY 100% SAF ofrece hasta un ochenta por ciento de reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el uso de combustible de avión fósil cuando se tienen en cuenta todas las emisiones del ciclo de vida".

¿Qué contienen los combustibles sostenibles para la aviación (SAF)?
La duda principal de todas estas propuestas es si realmente esos SAF no contienen finalmente algún tipo de combustible fósil, más aún pensando que en 2030 el aceite de palma dejará de ser considerado como renovable en la Unión Europea. Hay que recordar que la Organización de las Naciones Unidos para la Aviación Civil Internacional (OACI) permite cumplir con los objetivos de reducción y compensación de emisiones con "combustibles de aviación de bajo carbono basados en fósiles”.

En el caso del denominado Neste MY 100% SAF, la compañía finesa afirma que el combustible está cien por cien producido a partir de residuos renovables y corrientes de materias primas basadas en desechos orgánicos, entre los que se incluyen los mencionados aceites de cocina usados y grasas animales. Lo que no especifica es el origen de los residuos renovables.

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