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Biocombustibles, bioplásticos, biolubricantes y electricidad con sobras de restaurantes

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El grupo de investigación Biocombustibles y Sistemas de Ahorro Energético (Biosahe) de la Universidad de Córdoba, uno de los más activos en este campo, desarrolla una metodología para evaluar los desperdicios alimentarios y determinar las rutas de valorización más apropiadas. El trabajo se centra en la implantación de “una biorrefinería que genera biocombustibles, bioplásticos, biolubricantes, productos de alto valor añadido de química fina, electricidad o calor a partir de las sobras de restaurantes”.
Biocombustibles, bioplásticos, biolubricantes y electricidad con sobras de restaurantes
Parte del grupo de investigación de Biosahe de la Universidad de Córdoba

No es la primera vez que el grupo Biosahe de la Universidad de Córdoba (UCO) investiga con desperdicios alimentarios. Hace poco más de un mes presentaron ya un biodiésel producido a partir de los ácidos grasos presentes en los desperdicios de alimentos de restaurantes, con el avance de “reducir de una hora a veinte minutos el tiempo dedicado a la transformación de los ácidos grasos en biodiésel (transesterificación), incluyendo el ultrasonido en el proceso”.

El trabajo actual, publicado en la revista científica Bioresource Technology, añade el concepto de biorrefinería para colaborar a frenar una de los impactos sociales y ambientales más importantes derivados de nuestro consumo: el desperdicio de alimentos. Cada año se desechamos un tercio de los alimentos que se producen, lo que tiene consecuencias incluso para el calentamiento global, al ser responsable del ocho por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

El objetivo del equipo de Biosahe es establecer las mejores rutas de valorización de la comida que se desperdicia en los restaurantes. “De las vidas posibles de las sobras de los restaurantes buscan cuál es la más eficiente y cuál es la que les proporciona más valor”, afirman en una nota de prensa de la UCO.

Análisis de la variabilidad de los compuestos de los alimentos y de su mejor valorización
Tras analizar las sobras de restaurantes de diferentes categorías y especialidad se caracterizan sus componentes químicos principales, como almidones, proteínas, lípidos y fibras. La intención es saber qué compuestos y en qué cantidad contienen los residuos para relacionarlo con la mejor opción de transformación. Una vez determinados dichos compuestos se realizó un estudio estadístico para analizar la variabilidad: cómo varían los compuestos y las cantidades de unos desperdicios a otros.

“Conociendo las tipologías de compuestos y la variabilidad, se podrá predecir qué proceso de valorización es más óptimo en función del residuo, ayudando en la toma de decisiones a las industrias que trabajen dentro de la economía circular y la valorización de recursos”, resaltan en la nota de prensa.

En concreto, el proyecto actual de Biosahe desarrolla “una biorrefinería que genera biocombustibles, bioplásticos, biolubricantes, productos de alto valor añadido de química fina, electricidad o calor a partir de las sobras de restaurantes”. Además de la metodología para caracterizar las sobras y elegir las mejores rutas, se han desarrollado bioplásticos que se utilizan como elementos de sutura en quirófano.

La mejor opción es reducir los desperdicios de alimentos, pero…
La investigación en materia de bioeconomía y la búsqueda de estrategias de valorización de residuos es el campo de investigación de Biosahe. Esto conlleva que participen en numerosos proyectos al efecto, como Biomasstep, que entre otros objetivos persigue implantar un sistema que permite evaluar la calidad de las biomasas in situ, por ejemplo en el campo.

Aunque la primera opción para acabar con los desperdicios alimentarios es la reducción de los mismos y la más extendida para su aprovechamiento es la fabricación de compost, el concepto de biorrefinería y el aprovechamiento energético abre más vías.

… si sigue habiendo, hay opciones de producir biocombustibles líquidos y gaseosos
Aparte de los trabajos de Biosahe, en España el Centro Nacional de Energías Renovables (Cener) trabaja el proyecto NextGenRoadFuels, incluido en el programa Horizonte 2020, cuyo objetivo de aprovechar lodos de depuración, residuos de alimentos y desechos de madera para producir biocarburantes mediante licuefacción hidrotermal.

En Amsterdam (Países Bajos), una embarcación ligada a una zona comercial que impulsa la economía circular y sostenible, restaurante y alojamientos incluidos, aprovecha los residuos orgánicos de este complejo (De Ceuvel) para producir biogás para uno de los café-restaurante y fertilizantes para las tierras donde se asienta.

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