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El CO2 rebasa el listón de las 400 partes por millón

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El Boletín sobre los gases de efecto invernadero que publica anualmente la Organización Meteorológica Mundial acaba de anunciarlo: "los elevados niveles de gases de efecto invernadero marcan el comienzo de una nueva era climática". En 2015 -señala ese boletín-, la concentración atmosférica media mundial de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera ha alcanzado por primera vez el umbral de las 400 partes por millón. Hasta entonces ese nivel se había alcanzado en algunos lugares del planeta, en algunos momentos concretos. El año pasado, sucedió en todo el mundo todo el año. [Foto: Nick Cobbing/Greenpeace]. 
El CO2 rebasa el listón de las 400 partes por millón

Los niveles de dióxido de carbono (CO2) ya habían alcanzado anteriormente la barrera de las 400 partes por millón (ppm) en algunos lugares concretos durante varios meses del año, pero nunca antes a escala mundial durante un año entero. Lo dice el último boletín anual de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que explica que, "según las predicciones de la estación más antigua de vigilancia de los gases de efecto invernadero, situada en Mauna Loa (Hawái), las concentraciones de CO2 permanecerán por encima de las 400 pmm durante todo 2016 y no descenderán por debajo de ese nivel durante muchas generaciones".

El tirón de El Niño
El crecimiento acelerado que experimentó el CO2 -explica la OMM- fue impulsado por el episodio de El Niño, que empezó en 2015 "y cuyos fuertes efectos se prolongaron hasta bien entrado 2016". Eso provocó sequías en las regiones tropicales y redujo la capacidad de sumideros como los bosques, la vegetación o los océanos para absorber CO2. Esos sumideros absorben actualmente alrededor de la mitad de las emisiones de CO2, "pero -según la OMM- existe el riesgo de que se saturen, lo cual aumentaría la fracción de las emisiones de dióxido de carbono que permanece en la atmósfera".

Un cuarto de siglo
Según este último boletín de la Organización Meteorológica Mundial, "entre 1990 y 2015, es decir, durante los últimos 25 años, el forzamiento radiativo -que provoca un efecto de calentamiento del clima- experimentó un incremento del 37% a causa de los gases de efecto invernadero (GEI) de larga duración, tales como el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), resultantes de las actividades industriales, agrícolas y domésticas". En palabras del secretario general de la OMM, Petteri Taalas, "2015 hará historia por haber marcado una nueva era climática".

Dos acontecimientos positivos
Los últimos meses, no obstante, también han dejado noticias que la OMM considera positivas: la aprobación del Acuerdo de París y el acuerdo recién firmado sobre la eliminación de los hidrofluorocarbonos, que actúan como potentes gases de efecto invernadero. "Pero el verdadero problema aquí es el dióxido de carbono -ha dicho Taalas-, que permanece en la atmósfera durante miles de años y, en el océano, aún mucho más. Si no nos ocupamos de las emisiones de CO2, no podremos hacer frente al cambio climático ni limitar el aumento de la temperatura a 2 ºC con respecto al nivel preindustrial".

Sistema mundial integrado de información
La OMM y sus asociados están trabajando con vistas a conseguir un Sistema mundial integrado de información sobre los GEI que ayude a las naciones a "seguir de cerca los progresos en la aplicación de sus promesas nacionales de reducción de emisiones, mejorar la presentación de informes nacionales sobre las emisiones e informar acerca de la adopción de medidas de mitigación adicionales". Asímismo, "está empeñada en mejorar los servicios meteorológicos y climáticos para el sector de la energía renovable y en apoyar la economía verde y el desarrollo sostenible". En ese sentido, y según explicita en su último boletín, "se necesitan nuevos tipos de servicios meteorológicos para optimizar la producción de energía solar, eólica e hidroeléctrica".

Información que destaca la OMM en su Boletín sobre los gases de efecto invernadero
El dióxido de carbono (CO2) contribuyó aproximadamente en un 65% al aumento total del forzamiento radiativo causado por los gases de efecto invernadero de larga duración. Su concentración en la era preindustrial, de alrededor de 278 ppm, representaba un equilibrio entre la atmósfera, los océanos y la biosfera. Las actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, han alterado el equilibrio natural y en 2015 el promedio mundial de CO2 se situó en un 144% de su nivel en la era preindustrial y su concentración media mundial alcanzó las 400 ppm. De 2014 a 2015 el incremento de CO2 fue mayor que el año anterior y que la media de los diez años anteriores.

Además de reducir la capacidad de la vegetación para absorber CO2, el intenso episodio de El Niño también produjo un aumento de las emisiones de CO2 procedentes de los incendios forestales. Según la base de datos sobre las emisiones de incendios mundiales, las emisiones de CO2 en Asia Ecuatorial –que entre agosto y septiembre de 2015 registró graves incendios forestales en Indonesia– duplicaron con creces la media de 1997-2015.

El metano (CH4) es el segundo gas de efecto invernadero de larga duración más importante y contribuye aproximadamente en un 17% al forzamiento radiativo. Aproximadamente el 40% de las emisiones de metano a la atmósfera proceden de fuentes naturales (por ejemplo, humedales, termitas, etc.), mientras que cerca del 60% proceden de actividades humanas (ganadería, cultivo del arroz, explotación de combustibles fósiles, vertederos, combustión de biomasa, etcétera). El metano atmosférico alcanzó un nuevo máximo en 2015, de aproximadamente 1 845 partes por mil millones (ppmm), por lo que ahora equivale al 256% de su nivel preindustrial.

El óxido nitroso (N2O) que se emite a la atmósfera procede tanto de fuentes naturales (casi el 60%) como antropógenas (aproximadamente el 40%), que incluyen los océanos, el suelo, la quema de biomasa, los fertilizantes y diversos procesos industriales. Su concentración atmosférica en 2015 fue de unas 328 ppmm, lo que equivale al 121% de los niveles preindustriales. Este gas también contribuye significativamente a la destrucción de la capa de ozono estratosférico, que nos protege de los rayos ultravioleta nocivos del Sol. Es el causante de aproximadamente un 6% del forzamiento radiativo provocado por los gases de efecto invernadero de larga duración.

Otros gases de efecto invernadero de larga duración
El hexafluoruro de azufre es un potente gas de efecto invernadero de larga duración. Producido por la industria química, se utiliza principalmente como aislante en los equipos de distribución de energía eléctrica. Los niveles atmosféricos de este gas son aproximadamente el doble de los observados a mediados de los años noventa. Los clorofluorocarbonos (CFC), que destruyen la capa de ozono, y los gases halogenados menores contribuyen aproximadamente al 12% del forzamiento radiativo causado por los gases de efecto invernadero de larga duración. Aunque los CFC y la mayoría de los halones están disminuyendo, los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) y los hidrofluorocarbonos (HFC), a su vez potentes gases de efecto invernadero, están aumentando a un ritmo relativamente rápido, aunque todavía son poco abundantes.

Boletín
En el Boletín de la OMM sobre los gases de efecto invernadero se informa de las concentraciones atmosféricas de los gases de efecto invernadero. Se entiende por emisión la cantidad de gas que va a la atmósfera y por concentración la cantidad que queda en la atmósfera después de las complejas interacciones que tienen lugar entre la atmósfera, la biosfera, la criosfera y los océanos. Aproximadamente un cuarto de las emisiones totales de CO2 son absorbidas por el océano y otro cuarto por la biosfera, reduciéndose de ese modo la cantidad de ese gas en la atmósfera. El Boletín sobre los gases de efecto invernadero constituye una base científica para la adopción de decisiones. Su publicación por la OMM tiene lugar antes de las negociaciones de las Naciones Unidas sobre el cambio climático que se celebrarán en Marrakech (Marruecos) del 7 al 18 de noviembre 2016.

Programa de la Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM
En el marco del programa de la Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM se coordinan las observaciones sistemáticas y el análisis de los gases de efecto invernadero y de otros elementos en traza. Cincuenta y un países han comunicado los datos con los que se ha elaborado el Boletín sobre los gases de efecto invernadero. Los datos de medición comunicados por los países son archivados y distribuidos por el Centro Mundial de Datos sobre Gases de Efecto Invernadero, ubicado en el Servicio Meteorológico de Japón.

La OMM ha elaborado tres vídeos de animación para apoyar la publicación de su Boletín sobre los gases de efecto invernadero de 2015 y promover un nuevo concepto para la vigilancia de las emisiones, las fuentes y los sumideros de los gases de efecto invernadero. La animación sobre el “Ciclo del carbono” presenta información básica sobre el aumento de los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera. En la “Medición de las emisiones nacionales” y la “Vigilancia de la atmósfera para reducir las emisiones urbanas de gases de efecto invernadero” se explica que ahora se puede utilizar la vigilancia de alta resolución de la atmósfera para medir con mayor exactitud las emisiones de gases de efecto invernadero con el fin de respaldar la adopción de decisiones. Las animaciones están disponibles en árabe, chino, español, francés, inglés y ruso.

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