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La demanda de combustibles fósiles alcanzará su máximo en 2030 según un nuevo informe

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Un informe de la conultora global Bain & Company sobre la economía integrada de los mercados energéticos señala que la demanda de combustibles fósiles podría alcanzar su punto máximo en 2030.  La consultora realiza periódicamente este análisis con el objetivo de comprender los cambios que se están produciendo, desarrollar una serie de desenlaces razonables y ayudar a las empresas a crear escenarios que les permitan gestionar la transición.
La demanda de combustibles fósiles alcanzará su máximo en 2030 según un nuevo informe

En su nuevo informe Managing the Energy Transition: Three Scenarios for Planning, Bain & Company analiza 17 posibles disrupciones en el panorama energético de aquí a 2030 e identifica cinco nuevas tendencias: dos (digital y sostenibilidad) que influyen en 15 disrupciones, y tres que afectan a la demanda industrial (demanda de plásticos, reciclaje de materiales no plásticos y eficiencia energética industrial).



El informe indica que las disrupciones digitales reducirán los costes por unidad de energía y mejorarán la eficiencia de los procesos a lo largo de las cadenas de valor energético, tanto en el lado de la oferta como en el de la demanda. La tecnología ya ha comenzado a influir en las curvas de costes y productividad, y esta tendencia se acelerará en el futuro, asegura. 



Por eso, desde Bain & Company indican que lo digital será un factor clave para muchas posibles disrupciones. Estas van desde impulsar la energía solar y eólica hacia sus respectivas curvas de aprendizaje; permitir que las redes inteligentes alcancen niveles cada vez más altos de energías renovables en el mix de generación energético; y lograr una mejor integración de la respuesta a la demanda, la eficiencia energética y la energía fotovoltaica distribuida, proporcionando una mejor gestión de la demanda para los consumidores mediante el uso de dispositivos inteligentes. Impulsar el avance de los vehículos eléctricos acelerando la comercialización de vehículos autónomos es otra de las disrupciones identificadas.

La sostenibilidad, al igual que los cambios digitales, influye en muchas tendencias, según pone de relieve el estudio, que señala que  las regulaciones para la energía renovable están vigentes en 141 países y, desde mediados de 2016, 10 países han implementado o sugerido regulaciones más estrictas. A excepción de EEUU, las regulaciones de carbono han ganado fuerza tanto en Asia como en América. A medida que los países comienzan a utilizar los precios del carbono para medir el riesgo del cambio climático, las estimaciones de los precios de carbono son cada vez más agresivas, acelerando la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles, cuya demanda máxima caerá desde 2030.

En la industria del transporte, los esfuerzos de sostenibilidad impulsarán la entrada de los vehículos eléctricos y endurecerán las normas de consumo eficiente de combustible, al mismo tiempo que impulsarán a las industrias de transporte y aviación a invertir en gas natural licuado (LNG) y biocombustibles mediante el establecimiento de normas de emisiones más estrictas.

Otros elementos que tendrán un impacto en el panorama energético y en la forma en que operan las empresas están relacionados con el aumento de la conciencia medioambiental, que está influyendo en las reacciones de los consumidores, el apetito de los inversores y la respuesta del gobierno; el daño a la reputación; o el avance de las ciudades en la reducción de las emisiones locales. 



Demanda industrial

Respecto a la demanda industrial, el informe identifica estas tendencias como las más destacadas:

• Plásticos: con una nueva e importante regulación, un cambio gradual en el comportamiento del consumidor y un desarrollo acelerado de sustitutos, la reducción de la demanda de plásticos vírgenes podría sustituir cerca del 3 por ciento la demanda mundial de líquidos derivados del petróleo. Este es aproximadamente el mismo porcentaje previsto para el progreso de vehículos eléctricos (EV) en el mercado de vehículos ligeros.


• Reciclaje de materiales no plásticos: el aumento del reciclaje de materiales no plásticos reducirá la demanda de energía en un 0,3 por ciento. Se espera que la proporción de materiales reciclados aumente significativamente en las industrias que representan una gran parte de la demanda de energía, por ejemplo, el acero, el papel y el aluminio, lo que se traducirá en un importante ahorro de energía, ya que la producción de material reciclado es mucho más eficiente desde el punto de vista energético que la de nuevos materiales.

• Intensidad energética: se espera que la intensidad energética industrial disminuya anualmente entre 2 y 3 puntos porcentuales debido a las mejoras en la eficiencia de varias fuentes diferentes: implementación de tecnologías más eficientes; mayor regulación y apoyo gubernamental; estándares de gestión de energía impulsados por el consumidor; y edificios de nueva construcción y nueva maquinaria en regiones de rápido crecimiento.

“El panorama energético está experimentando un cambio estructural que se asentará en la década de 2020, pero probablemente conducirá al cambio más rápido en la década de 2030 a medida que aumente la adopción de los sustitutos de los combustibles”, señala Jorge Leis, autor principal del informe y socio de Bain & Company en el área de Petróleo y Gas. “Independientemente del momento o la dirección de esta transición, los directivos de las energéticas deben empezar ya a prepararse”.


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