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¿Cómo debería ser una smart city?

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Seedwind, empresa especializada en Ingeniería Ambiental, Industrial, Aeronáutica y Telecomunicaciones, ha elaborado un Decálogo de la Ciudad Inteligente ("las características que toda smart city debería tener"), que ha basado en "modelos de excelencia que ya están funcionando en otras ciudades". Lo recogemos, literalmente, a continuación.
¿Cómo debería ser una smart city?

1. Gestión de aparcamientos
La creación de estacionamientos públicos es un ejemplo de que “nunca llueve a gusto de todos”. A menudo, observamos que crean disputas relacionadas con el ruido y molestia de las obras, disconformidad en el otorgamiento de plazas, atascos, etc. Con los nuevos “aparcamientos inteligentes” lo que se pretende es crear una zona de estacionamiento ubicada a las afueras de la ciudad, pero interconectada con la zona metropolitana constantemente. De esta forma, el ciudadano puede aparcar su coche en el lugar habilitado para ello y acudir en medios de transporte público a la ciudad.

2. Obtención de biogás en el vertedero de residuos municipales
La energía generada a partir del biogás es desaprovechada en numerosas localidades. Sin embargo, los beneficios de este tipo de energía son muy evidentes. El carácter renovable del biogás consigue reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.

3. Creación de edificios inteligentes
España es el tercer país de Europa en edificios certificados, lo cual supone un atractivo para los inquilinos e inversores. Desde el punto de vista laboral, el certificado Leed mejora las condiciones de trabajo y reduce el absentismo laboral. Y desde el punto de vista del ahorro, los resultados también son óptimos: disminuye entre el 40 y 70% el gasto en agua; reduce las emisiones hasta un 70% y consigue ahorrar entre un 50 y un 90% en residuos. Todo eso genera un retorno de inversión de entre el 25 y el 40%, amortizado en un período de 3 y 5 años.

4. Remodelación de zonas verdes
La xerojardinería es una práctica cada vez más habitual en las zonas urbanas. Consiste en decorar los jardines de las ciudades con plantas autóctonas del sitio. De esta manera, se disminuyen los usos de agua y otros gastos como productos fitosanitarios.

5. Análisis del potencial de implantación de energías renovables
El objetivo que toda smart city debería conseguir sería la autosuficiencia energética o, al menos, reducir la dependencia de redes externas.

6. Información del tráfico por Internet y móvil
Aplicaciones tecnológicas que faciliten información acerca del tráfico en la ciudad previenen atascos y permiten que los ciudadanos puedan trazar su ruta con antelación, incluso sabiendo de los aparcamientos que disponen antes de llegar a su destino. De esta forma, la disminución de dióxido de carbono es infalible.

7. Sistemas informáticos enérgicamente eficientes
Las emisiones de CO2 deben estar monitorizadas y totalmente medidas y analizadas. Es esencial que se implante una “informática limpia”, a través de un estudio de la organización en sí que permita establecer equipos informáticos de menor consumo.

8. Coche compartido
El uso del coche compartido es una práctica habitual en países europeos como Francia y Alemania, aunque fueron los estadounidenses quienes lo popularizaron. Consiste en compartir un vehículo privado en viajes de ida y vuelta hacia los lugares de trabajo, pero también en trayectos de largo recorrido. Dependiendo del acuerdo, el coche compartido puede darse entre conocidos, de manera que compañeros de trabajo deciden rotar el uso del coche de una forma periódica y, por otro lado, también puede tener lugar entre personas desconocidas. Ya hay páginas web que regulan este tipo de iniciativas, mediante las cuales una persona puede registrarse en el sitio y, a modo de red social, contactar con el usuario que va a realizar el mismo trayecto en coche. De esta forma se comparten los gastos en gasolina.

9. Parking online
Una vez más, Internet y las aplicaciones móviles dan la oportunidad a los conductores de reservar una plaza en un estacionamiento, por ejemplo, en el centro de la ciudad. Con esta actividad, se evitan atascos (y, por consiguiente, menos CO2), ya que los ciudadanos pueden planificar su recorrido incluso antes de llegar a su destino.

10. El compromiso de todos
Todas estas iniciativas ya se están poniendo en marcha en muchas ciudades y son elementos indispensables que cualquier smart city debería tener. En la práctica, suponen un compromiso de las administraciones locales, pero también de la ciudadanía, de acometer esta serie de reformas.

Seedwind es una empresa canaria de base tecnológica, cuya filosofía de trabajo se basa en la continua búsqueda de soluciones innovadoras. Está formada por un amplio equipo multidisciplinar de expertos, que cubre necesidades relacionadas con la Ingeniería Ambiental, Industrial, Aeronáutica y Telecomunicaciones.

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Francisco
Efectivamente, falta la smart grid como nexo de unión y además la importancia de concienciarnos en nuestras casas para consumir menos. Por ejemplo evitando conectar equipos innecesariamente, conociendo dónde estamos consumiendo energía y cómo puede reducirse este consumo, etc. Es decir, pasar de consumidor desinformado y pasivo a "smart consumer".
Amaia
Está claro que no hay un único modelo de Smart City, son tantos como innumerables iniciativas repartidas por todo el mundo. Son nuevos modelos urbanos más eficientes y sostenibles que aprovechan los avances tecnológicos y las TIC para la gestión de infraestructuras, transporte, energía, agua, medioambiente, comunicaciones, educación o salud. Este artículo solo recoge algunas de ellas, yo he echado en falta un comentario sobre las Smart Grids o redes inteligentes de energía, ya que son la base para conseguir un suministro eléctrico eficiente, seguro y sostenible, integrando a todos los agentes implicados.
Ismael
No entiendo por qué no se potencia más el uso del coche compartido. Yo utilizo amovens y ahorro gasolina en mis viajes de fin de semana.