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El modelo energético que nos viene… o que ya es

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El modelo energético que nos viene… o que ya es

Las energías renovables cuentan ya con notables logros en su haber a nivel tecnológico, económico, de gestión regulatorio…, al mismo tiempo implican grandes retos, relacionados con la presión por su creciente implantación, dados los graves impactos a nivel ambiental, económico y social derivados del cambio climático.

Corren tiempos de cambio constante y veloz; esto afecta especialmente al cambio de modelo energético. Vivimos un punto de inflexión, donde parece innegable que el escenario que viviremos a cinco y diez años vista distará mucho de la situación actual. De modo equivalente, pocas personas hubieran apostado hace un par de lustros que las renovables llegarían donde están.

En el sector eléctrico, la aspiración a que “el futuro será renovable” pasó ya de mito a demostrada realidad: el presente es ya renovable. Aunque de sobra conocidas, repasemos algunas metas superadas:
a) la capacidad eléctrica renovable supone el 25% del total mundial
b) la nueva potencia renovable instalada por año supera ya la adición anual de energías fósiles: 290 GW acumulados en solar y 467 GW eólicos (datos final 2016)
c) sucesivas subastas donde se baten récord de precios a la baja: 35$/MWh de precio medio para solar y sobre 20$/MWh para eólica en Brasil (como referencia, una de las últimas subastas celebradas este mes)
d) y su significativa reducción de costes: un 23% en eólica y un 73% en fotovoltaica respecto al año 2010.
 

Global levelised cost of electricity from utility-scale renewable power generation technologies, 2010-2017
Irena. LCOE Global 2010–2017
Fuente: Irena

Aún habiendo sido superadas exitosamente diversas barreras de penetración, surgen importantes retos tecnológicos aún pendientes. La creciente implantación renovable, conlleva implicaciones inherentes a la propia naturaleza de estas fuentes aún pendientes de solución, a saber: desde el inicio de su consolidación se anuncia la problemática por el hecho de no ser gestionables ni acumulables; se alerta de la complejidad en cuanto a su planificación, debido a su dependencia del recurso meteorológico (eso, de que cambian según sople el viento, aquí en sentido literal); se insiste también en temidos impactos a nivel de seguridad, fiabilidad y estabilidad que ocupa al operador de red.

Como respuesta a estos retos, la tozuda realidad sigue superando lo que sólo era ficción, y avanza para superar estos retos. En el campo de la acumulación y las soluciones de gestión de red, encontramos experiencias comerciales que ofrecen soluciones a estos retos para casos de cada vez mayor capacidad. Los sistemas de acumulación más avanzados –a escala multi MW– cubren ya a través de distintas soluciones, necesidades de gestión de la demanda, operación para la estabilidad y calidad de red.

A este desarrollo ha contribuido en parte el vehículo eléctrico y el avance de las smart-grids (incluyendo acumulación doméstica e industrial en la gestión distribuida de la demanda). Las baterías han conseguido notables mejoras para posicionarse en el mercado, como la reducción de pesos específicos, mejora de costes e incremento de las capacidades máximas comerciales. Aumentan las plantas fotovoltaicas y eólicas de escala MW que se combinan con baterías litio, níquel, ácido, también de otras tecnologías Redox y nuevos prototipos.

Es cierto que errores en instalaciones fósiles también han contribuido al empuje  de las sistemas de acumulación. El gas natural (obviemos el caso Castor), tecnología gestionable y considerada “más limpia”, ha causado situaciones que han acelerado soluciones comerciales de gran escala. Como ejemplo, el caso de Aliso Canyon en 2015, que supuso fugas sobre las 80.000 toneladas de gas metano. Y como respuesta directa, la implantación de tres sistemas de baterías Ion-Litio en la región se llevó a cabo en tiempo récord, sumando una capacidad de almacenamiento de 77 MW. Son dimensiones nada despreciables cuando sólo dos años antes los sistemas de acumulación de red mundial sumaban 1 GW.

No queremos decir que esté todo hecho en cuanto a tecnologías de acumulación: la seguridad, la mejora del ciclo de vida de los sistemas y su reciclado resultan cruciales para que lleguen a ser soluciones integrales implantadas globalmente; los retos aquí son serios. La evolución de precios es también positiva, aunque sin duda queda campo de mejora. En conjunto, todo apunta a que los sistemas de acumulación desempeñarán un papel importante en el modelo energético hacia el que vamos. A esto apuntan los pronósticos de los organismos internacionales, así como la creciente presencia de proyectos que integran acumulación.

Para asegurar la implantación exitosa de los grandes sistemas de acumulación en proyectos renovables, resultará crucial la elección de equipos y un diseño de los sistemas ajustado a los requerimientos de cada proyecto. Para ello, es necesario considerar en cada caso la finalidad específica y el contexto de cada ubicación, garantizando la operación durante la vida de la planta.

Las necesidades del cambio de modelo plantean enormes retos tecnológicos y también un cambio de mentalidad; las soluciones de acumulación y gestionabilidad suponen una pieza más que podrá ser parte de la solución. Hasta el momento se han superado muchos hitos de forma satisfactoria, pero es una incógnita cómo será el modelo energético del futuro que permita superar con éxito los retos pendientes. Queda todo un futuro energético por escribir.

mclemente@awstruepower.com

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