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Thomas Vahlenkamp, Mckinsey: “La inversión anual en energía volverá en 2025 a niveles pre-covid”

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El líder global de Energía y Materiales de McKinsey & Company, que ha participado hoy en la sexta sesión de los debates Energy Prospectives, organizados por Fundación Naturgy e IESE Business School, se ha mostrado convencido de que “tras el impacto inicial de la pandemia en 2020 y 2021, las inversiones anuales en el sector de la energía a nivel mundial volverán a los niveles pre-covid en 2025”.

Thomas Vahlenkamp, Mckinsey: “La inversión anual en energía volverá en 2025 a niveles pre-covid”

De acuerdo con Vahlenkamp, que asesora desde hace más de 20 años a clientes de las industrias energéticas, químicas y del transporte, “la demanda de energía se espera que vuelva a niveles de 2019 en un plazo de entre uno y cuatro años, aunque no recuperará el mismo camino de crecimiento anterior”. En su opinión, "la recuperación de la demanda de electricidad y de gas será más rápida que la del petróleo, y el carbón continuará su descenso”.



El socio de Mckinsey estima, asimismo, que la demanda eléctrica se duplicará en 2050 y el 76% de la generación será renovable, incluyendo la generación hidráulica, con la solar fotovoltaica la cabeza. “Las inversiones en renovables crecerán a un ritmo del 4% anual hasta 2035, aunque las inversiones en petróleo y gas ese año seguirán suponiendo más de la mitad de las inversiones”, dijo. "La inversión en hidrógeno, la infraestructura para el vehículo eléctrico y los biocombustibles, se triplicará de 2025 a 2035, pero aún representará sólo el 3% de las inversiones en 2035”, añadió.

Sobre la demanda de hidrógeno, sostuvo que “se espera que se triplique aproximadamente hasta 2050 y que alrededor del 80% proceda de la electrólisis”. Mckinsey  considera que “el coste del hidrógeno verde va a disminuir rápidamente, impulsado por la reducción de los costes de inversión de los electrolizadores y el bajo coste de las energías renovables. Será competitivo en 2040 en la mayoría de los países y empezará a sustituir al gris a partir de 2030”, explicó.



El experto aseguró, asimismo, que “una trayectoria en la rentabilidad obtenida en las energías renovables y una clara estrategia de inversión son valoradas tanto en los mercados como en las recomendaciones a los inversores”. Cree, no obstante, que la mitad de las inversiones en 2035 todavía se harán en gas y petróleo. “La demanda de gas es la única energía fósil que crece a nivel global en los próximos 10-15 años y será un 5-8% superior a la actual en 2050 incluso tras alcanzar su máximo a finales la década de 2030”, según Vahlenkamp.

Respecto al cambio climático, afirmó que  “conseguir los objetivos de limitación del calentamiento global necesitaría, a nivel global, una mayor instalación de energías renovables, una disminución en la demanda de energía, y captura y usos de CO2”.


Geopolítica más compleja e incierta

Gonzalo Escribano, director del Programa Energía y Cambio Climático del Real Instituto Elcano y otro de los participantes en el encuentro, centró su intervención en las geopolíticas de la transición energética, y manifestó que “falta investigación para acotar la incertidumbre e incorporar las implicaciones geopolíticas de la transición en las estrategias nacionales y empresariales".

Según Escribano, nos encontramos en un momento de aceleración hacia una geopolítica más compleja e incierta: “si verdaderamente se da una aceleración de las tendencias preexistentes al covid, esto nos va a llevar a una mayor complejidad geopolítica, porque ya no es solo del gas y del petróleo, sino que es la geopolítica del gas y el petróleo, de las renovables, del hidrógeno, de las interconexiones, de las redes”.
“Sabemos poco de la transición y de sus implicaciones geopolíticas", continuó.  "Sabemos que va rápido pero no hasta qué punto, y no tenemos mucho conocimiento sobre cuál va a ser la naturaleza precisa del paisaje geopolítico de las nuevas tecnologías como la del hidrógeno o la de un mundo 90% renovable”.

A esto hay que añadir que, en el escenario actual, “la aplicación de criterios de sostenibilidad implica un nuevo orden de mérito geopolítico, con un poder blando pero afilado”. En este sentido, explicó que "las nuevas geopolíticas de la descarbonización también requieren gestionarse desde la seguridad energética y las nuevas gobernanzas”. Y recordó que “los drivers ESG (Environmental, Social, and Governance, por sus siglas en inglés) ya cotizan en el mercado y también desde el punto de vista geopolítico; por ejemplo, para mayo o junio tenemos que tener una primera propuesta de ajuste de carbono en frontera y ya en 2021 el BEI no puede financiar infraestructuras fósiles”.

Escribano defendió, por último, la necesidad de que se creen “comunidades de red”, lo que implica “un cambio de la geopolítica basada en los recursos a otra basada en la gestión de redes y compañeros de capacidad”.  Y afirmó que el éxito será para aquellos “países que sean capaces de convertirse”.

En la apertura de esta edición de Energy Prospectives, el presidente de Fundación Naturgy, Rafael Villaseca, destacó la importancia de seguir debatiendo sobre el futuro del sector energético, "que está atravesando cambios radicales y oportunidades, entre las que destaca la transición energética basada fundamentalmente en la lucha contra el cambio climático".

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