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Greenpeace denuncia el calentamiento global frente a la costa de La Manga

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Una veintena de activistas de Greenpeace, procedente del Rainbow Warrior, ha hecho flotar una enorme sartén con un planeta en forma de huevo frito dentro y una pancarta flotante (con el lema “Planeta frito”) frente a las costas de La Manga del Mar Menor. ¿Objetivo? Alertar del calentamiento global (y especialmente del calentamiento de los océanos). La sartén tiene 12 metros de diámetro (113 metros cuadrados en superficie) y 8 metros de mango y pesa más de 500 kilos. En la yema del huevo que hay en su interior puede verse un mapa del mundo con el que Greenpeace quiere simbolizar que "el cambio climático dejará un planeta frito si no se toman medidas urgentes". [Foto].
Greenpeace denuncia el calentamiento global frente a la costa de La Manga

La organización ecologista recuerda que la temperatura atmosférica media global ya ha aumentado un grado centígrado (+1ºC) desde la época preindustrial, mientras que la de la superficie de los océanos lo ha hecho en más de 1,1ºC. Recientes estudios -explican desde Greenpeace- desvelan que las temperaturas superficiales del océano han subido incluso más rápido de lo que se pensaba. La temperatura de la superficie del Mediterráneo ha aumentado 1,09ºC desde 1982. En 2018, el tramo principal de océano, desde la superficie hasta los 2.000 metros de profundidad, estuvo más cálido que nunca. Los ecologistas denuncian que el cambio climático, causado por las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la quema de combustibles fósiles, está calentando hoy el planeta más que nunca desde que existe la civilización.

El mar se calienta más aprisa
"Los océanos -apuntan desde la oenegé del arco iris- acumulan la mayor parte de ese calor, lo que provoca borrascas y huracanes cada vez más intensos, fenómenos de gota fría (dana) y subida del nivel del mar". Con la imagen de la sartén y el planeta en ella, la organización quiere demandar a los gobiernos europeos que reduzcan sus emisiones "hasta cero neto en 2040" para así evitar que las temperaturas globales aumenten por encima de 1,5 ºC, tal como se comprometieron en el Acuerdo de París, "y evitar así los peores impactos del cambio climático". Greenpeace insiste en ese sentido en que los océanos absorben y acumulan el calor: "el grupo de personas expertas sobre cambio climático de Naciones Unidas (IPCC), estima que los océanos han absorbido más del 93% del exceso de calor retenido por los gases de efecto invernadero desde la década de los 70".

Tatiana Nuño, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace: “hay que actuar antes de que el océano (y el resto del planeta) se convierta en una sartén hirviente que haga imposible la vida. La obligación de cualquier gobierno es escuchar a todas las personas que ya están en marcha por el clima y acelerar la transición a un sistema energético basado en renovables al completo y en manos de las personas. El objetivo de reducción de emisiones propuesto por el actual Gobierno del PSOE es insuficiente, y debe aumentarse para que a nivel nacional las emisiones se reduzcan a más de la mitad para 2030 respecto a las de 1990”

El aumento de la temperaturas del mar contribuye directamente a la subida del nivel mar, debido a la expansión que sufre el propio líquido elemento como consecuencia del calentamiento, "y tiene graves consecuencias meteorológicas como la formación de lluvias más intensas o incluso de huracanes más peligrosos, pero, además -alertan los ecologistas-, supone una enorme amenaza para la fauna marina: al ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero el 17% del total de la vida marina desaparecería para el año 2100 por el incremento de las temperaturas oceánicas".

El informe de Greenpeace «Cambia la energía, no el clima» recoge algunos de los (pen)últimos datos del calentamiento planetario y oceánico
• Los últimos cuatro años han sido los más cálidos registrados en la historia de la humanidad.

• El mar está también cada vez más caliente y desde 1993 el nivel del mar ha subido 3,4 milímetros. Esto está ocurriendo especialmente en el mar Mediterráneo, punto caliente en materia de cambio climático: desde 1982 hasta hoy su temperatura ha aumentado 1,09 grados, superando los dos grados en algunas zonas.

• Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el verano se ha alargado en España cinco semanas más (9 días por década), con “olas de calor” cada vez más frecuentes e intensas.

Junio ha sido el más caluroso jamás registrado, y durante la última ola de calor que ha azotado España y Europa hemos pulverizado récords de máximas mensuales en 33 observatorios de la red principal española, según la Aemet. En Francia se batió el récord de temperatura nacional con 45,6 ºC.

• Aemet informa de que la frecuencia de las olas de calor severas, debido al cambio climático, han aumentado en diez veces desde principios del siglo XX.

• El nivel del mar podría crecer por encima de los dos metros de altura antes de que termine el siglo XXI. Unos 187 millones de personas se verían obligadas a desplazarse hacia el interior.

Greenpeace considera que estamos en una situación de "emergencia climática", a la que hay que responder no con declaraciones sino con objetivos y medidas políticas contundentes y efectivas. "Por eso -piden-, la Unión Europea debe llevar sus emisiones netas a cero en 2040 y reducirlas en 2030 en un 65% respecto a 1990". Los ecologistas también señalan al Gobierno de Pedro Sánchez: "España -dicen- debe reducirlas al menos un 55%, no el exiguo 20% que propone actualmente".

El Rainbow Warrior, En marcha por el clima
El barco de Greenpeace, Rainbow Warrior, está recorriendo las costas europeas en su campaña En marcha por el clima. Tras visitar Rumanía, Bulgaria, Grecia e Italia, el barco visita España durante un mes, recalando en los puertos de Barcelona, Málaga y Vigo. El pasado 5 de Julio, durante su parada en Barcelona, fue recibido por la alcaldesa y visitado por más de 2.000 personas y numerosas autoridades. Además, tuvieron lugar a bordo dos talleres sobre ciudadanía energética, que se vieron rebasados por la asistencia de participantes.

En esta campaña, Greenpeace está reuniendo a numerosos colectivos que ya están “en marcha por el clima”, entre ellos los movimientos climáticos juveniles, representantes de la comunidad científica (con una especial atención a la meteorología y climatología), y personas que ya están contribuyendo a luchar contra el cambio climático con su modelo de energía, formando parte de la denominada ciudadanía energética. Todos sus testimonios han sido recogidos en el informe, presentado en Barcelona, Cambia la energía, no el clima.

Efectos del cambio climático en España (Aemet, 27 de marzo de 2019)

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Alfonso
Carlos, vivo en el norte de España, en una zona fría, donde hasta hace 10 años en invierno nevaba y la nieve se quedaba. Ya no ponemos los radiadores en invierno, ropa de abrigo solo para salir de noche y si hace viento, y casi todo el año dormimos con la ventana abierta. Además, antes llovía muchísimo, era una zona famosa porque apenas se veía el sol, ahora pasan dos y tres semanas sin llover y apenas se nubla, hasta el punto de que toda la comunidad entra en alertas por contaminación. Las predicciones más o menos se han cumplido, y no se han cumplido en mayor medida, es porque muchos países han luchado por evitarlo, por eso el fundido total de Groenlandia se ha retrasado hasta 2030. No neguemos un problema que está delante de nuestras narices.
Carlos
Lo que se decía en 2001 de cómo iba a ser el clima en 2020: https://www.elmundo.es/cronica/2001/CR280/CR280-13.html