panorama

De la relación entre las empleadas del hogar y el déficit de tarifa

1
José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), analiza el cierre de 2012 y las novedades, algunas más sorprendentes que otras, que se han producido en el sector energético.
De la relación entre las empleadas del hogar y el déficit de tarifa

Estas pasadas navidades nos han dejado algunas novedades importantes en el campo de la energía, que han llegado desde el Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Una ha sido una sorpresa, por la forma y por el fondo. La forma: la utilización de un Decreto sobre empleadas del hogar.  El fondo: la asunción por parte del ministro de la imposibilidad de cumplir el objetivo de eliminación del déficit de tarifa.

Asunción que supone el reconocimiento del fracaso de la gestión realizada durante este año y al mismo tiempo la deslegitimación de su principio de que la estrategia adecuada era primero frenar el déficit y después llevar a cabo la reforma del sector eléctrico. Ha quedado claro  que la única forma de frenar el déficit es llevar adelante  una reforma que ponga fin a un sistema que a pesar de haber supuesto un incremento en el precio de la energía a los consumidores de más de un 70% en los últimos años nos ha generado un déficit de mas de 28.000 millones de euros.

El pretendido taponamiento del déficit a través de un incremento en la fiscalidad a la producción de energía se ha convertido en realidad en una mayor presión al alza en los precios a los consumidores finales. Como era de esperar, las fuentes de energía que no cuentan con un sistema de tarifa fija para su asignación de precio han trasladado este nuevo impuesto a sus precios finales. Así, ante una subida en la imposición de un 7% en la subasta CESUR de fin de año las ofertas subieron un 6%. La subida impositiva, en la práctica, solo ha perjudicado a la energía fotovoltaica, la cogeneración y la energía termosolar.

Otra novedad de estos días navideños ha sido la no publicación del decreto de actualización de primas y peajes, que tradicionalmente se venía publicando todos los primeros de enero. Un mes después todavía seguimos esperando.

El otro cambio importante no ha sido tal sorpresa, sino la historia de un cese anunciado. La sustitución en la Secretaría de Estado de Energía de Fernando Marti por Alberto Nadal. ¿Mas de lo mismo o nuevos aires?

El tiempo lo dirá. Confiemos en que se habrá aprendido la lección y en lugar de continuar con la parches al sistema actual se aborde una reforma integral del sistema de asignación de precios del sector eléctrico. Reforma que se debe abordar sin prejuicios y teniendo en cuenta la situación real. No parece muy aceptable continuar con un sistema marginalista de asignación de precios sin importantes correcciones.

Los sistemas marginalistas funcionan cuando el componente variable del precio es el elemento fundamental en su composición. Sin embargo en aquellos mercados como el energético español, en los cuales una parte importante del parque productor existente ya está amortizado y otra parte importante, como es el caso de las energías renovables, ofertan a cero, el sistema se desvirtúa y no cumple su función de optimizar los precios.

Confiemos también en que se haya aprendido que esta reforma no se debe de hacer desde el aislamiento sino desde el dialogo con los sectores afectados y a ser posible con un Pacto de Estado, que garantice la estabilidad regulatoria. El sector energético, es un sector de inversiones intensivas en capital y con largos periodos de maduración, por lo que la visión del largo plazo, la estabilidad regulatoria y el principio de seguridad jurídica son fundamentales par su propia estabilidad y la de la economía española.

Es inconcebible que hayamos llegado a una situación en la que los fondos de inversión internacionales estén aplicando la misma prima a un proyecto de energía solar en España que en Tanzania. La sensación de falta de confianza regulatoria se convierte en institucional y cuando se produce en un sector termina contaminando a los demás y va más allá de los regulados. Todos los récords que vamos acumulando en inestabilidad regulatoria se terminan pagando.

Añadir un comentario
Pablo Ruiz
Suscribo totalmente el artículo. Lo que me pregunto delante de la obviedad de lo que requiere la situación es ¿quién le pone el cascabel al gato? ¿quién es capaz de llevar a cabo la reforma del sistema eléctrico? Un saludo