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Las guerras de la energía. La inversión en India ha crecido un 12% en tres años

China invierte en energía un 7% más que Estados Unidos y hasta un 70% más que Europa

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La inversión global en energía superó en 2018 los 1,8 billones de dólares, según el último balance de la Agencia Internacional de la Energía. Por tercer año consecutivo, el sector eléctrico atrajo más inversión que los sectores del petróleo y del gas juntos. El mercado que ha mostrado mayor dinamismo ha sido el estadounidense, donde el gasto se disparó en redes, particularmente de gas procedente de explotaciones de fractura hidráulica (fracking), pero también eléctricas. China sigue siendo el principal destino de las inversiones, pero la brecha con Estados Unidos se ha visto reducida. La inversión en la UE ha caído un 7% en los últimos tres años. [En la imagen, detalle de la portada del informe].
China invierte en energía un 7% más que Estados Unidos y hasta un 70% más que Europa

La inversión en energía se ha estabilizado. Esa es la principal conclusión a la que ha llegado la Agencia Internacional de la Energía. Según el informe World Energy Investment 2019, (1) el crecimiento global de la demanda de energía es robusto y continuo; (2) los proyectos de gas y petróleo (convencionales) aprobados no son suficientes para atender ese crecimiento; y (3) las señales de relocalización de la inversión en las áreas de eficiencia energética y energías limpias aún son escasas si tenemos en cuenta los objetivos marcados por el Acuerdo de París "y otros objetivos de desarrollo sostenible" (en alusión, presumiblemente, a los ODS de Naciones Unidas). Entre los números clave, el informe señala que (1) el mayor inversor del mundo es China; (2) la inversión ha crecido en 2018 en Estados Unidos y mucho en la India (+12%); y (3) en la Unión Europea la inversión ha caído siete puntos en el último trienio.

En las antípodas de los Estados Unidos y la India, que fueron el año pasado los dos mercados más dinámicos, se sitúa el África Subshariana, que solo ha recibido alrededor del 15% de la inversión, cuando cuenta con el 40% de la población global. La Agencia estima que para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible en los países menos desarrollados del mundo, entre los que se encuentran los subsaharianos, serían necesarios flujos mucho mayores de capital. El informe constanta que, por tercer año consecutivo, el sector eléctrico atrajo más inversión que los sectores del petróleo y del gas juntos. 

I+D
El Informe de la AIE también ha detectado que la inversión pública en investigación, desarrollo y demostración está muy lejos de lo necesario. En 2018 ha crecido, pero lo ha hecho modestamente (alrededor del 5%, hasta los 26.000 millones de dólares estadounidenses), y sobre todo impulsada por China y los Estados Unidos. Sin embargo, el porcentaje del producto interior bruto destinado a esos fines permanece estable en la mayoría de los países, que no están gastando más en I+D en energía.

Los cinco países que más gasto público destinan a la investigación y desarrollo en materia de energía son los Estados Unidos, China, Japón, Francia y Alemania. Entre los cinco alcanzan el 70% de toda la inversión en ese capítulo. La Agencia Internacional de la Energía también destaca en su informe los casos de Dinamarca e Italia, donde la I+D también ha recibido más inversión. Por el contrario, en Alemania el gasto público en este ítem ha descendido en 2018 dos puntos porcentuales.

La inversión en energía, por países (y por sectores) queda así en el año 2018, según el último World Investment Trends de la Agencia Internacional de la Energía. Más abajo, la AIE recoge la evolución 2015-2018 de esa inversión.

El informe de la Agencia destaca que atender la demanda, creciente, exige más inversiones que las ahora registradas, si bien reconoce que se han acortado los plazos de ejecución de redes de suministro de energía. La industria -sostiene el informe- opera hoy más de un 20% más rápido que a principios de década tanto en lo que se refiere a la extensión de las redes eléctricas, como en lo que respecta a la exploración, extracción y producción (upstream) de gas y petróleo. En ese sentido, la Agencia asegura que tanto la industria como los inversores están resolviendo mejor la gestión de los riesgos (a pesar de los cambios que está experimentando el mundo de la energía); están gestionando mejor los proyectos; y están abaratando costes en activos de ciclo más corto, como los solares fotovoltaicos, eólicos o el esquisto (fracking) en los Estados Unidos.

Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía: "las inversiones en energía se enfrentan ahora mismo a incertidumbres sin precedentes, con cambios en los mercados, en las políticas y en las tecnologías. Y la conclusión es que el mundo no está invirtiendo lo suficiente en las claves tradicionales de suministro para mantener los patrones de consumo actuales, ni está invirtiendo tampoco lo suficiente en tecnologías energéticas limpias para cambiar el curso de la historia. Mires donde mires, estamos acumulando cada vez más riesgos de cara al futuro"

Carbón
Las inversiones en centrales térmicas de carbón (queman carbón para producir electricidad) han caído al nivel más bajo registrado en el siglo XXI, y las desconexiones se han elevado en 2018. Sin embargo, el parque de generación carbonero continúa creciendo, sobre todo en Asia que se encuentran en vías de desarrollo. La Agencia opina que las inversiones en estos activos, que tienen además una larga vida, pretenden llenar la brecha que se está abriendo ante la creciente demanda de energía, brecha debida -sostiene- a una estabilización de la generación esperada de los parques renovable y nuclear.

Como en informes anteriores, la Agencia apela a las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (muy polémicas) y a los incentivos para la desconexión de las térmicas carboneras como solución a un problema, el de la operación de activos que emiten mucho CO2, que puede enquistarse durante mucho tiempo habida cuenta de la larga vida de operación que tienen estas centrales. Por último, la AIE señala que al mismo tiempo, y en aras de lograr los objetivos de sostenibilidad, habría que acelerar la inversión en eficiencia energética y doblar de aquí a 2030 la inversión en energías renovables.

Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía: "las tendencias actuales de las inversiones muestran la necesidad de adoptar medidas más audaces para conducir al sistema energético hacia una mayor sostenibilidad. El liderazgo gubernamental es crítico para reducir los riesgos a los que han de enfrentarse los inversores en los sectores emergentes, que necesitan urgentemente la llegada de capitales para conducir al mundo por la senda correcta"

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