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APPA valora el informe de la Comisión de Expertos de Transición Energética

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La Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) ha recibido con moderada satisfacción el informe que presentó ayer la Comisión de Expertos de Transición Energética. Creada por acuerdo del Consejo de Ministros el pasado verano, la Comisión ha elaborado a lo largo de los últimos siete meses un documento de «Análisis y propuestas para la descarbonización» en el que apuesta por una reforma fiscal que ha de asentarse, en primer lugar, en "la sustitución de los actuales impuestos que gravan la energía por impuestos que internalicen daños ambientales asociados a la generación y consumo de energía".
APPA valora el informe de la Comisión de Expertos de Transición Energética

APPA ha difundido hoy un comunicado en el que repasa las claves del vasto documento que presentó ayer la Comisión de Expertos de Transición Energética, un texto de más de 500 páginas en el que (1) la Comisión presenta varios escenarios (que muestran cómo podría ser el mix energético nacional en 2030; véase abajo la tabla) y (2) propone una serie de medidas para que la transición energética de España -la ruta que nos ha de conducir desde 2018 a 2030- sea coherente con los compromisos internacionales adquiridos por el Gobierno en materia de clima y energía. La Asociación ha recibido con moderada satisfacción el informe de los expertos, que APPA considera "constata un futuro más renovable con una adecuada fiscalidad energética".

Fiscalidad energético-ambiental
"La reforma fiscal propuesta por la Comisión de Expertos -señala APPA en su comunicado- es un paso positivo y necesario para mandar una señal clara de precios al sector energético". Efectivamente, el documento reconoce de forma expresa que “no se internalizan adecuadamente los costes ambientales de la energía”, algo -esa internalización- que ha venido reclamando el sector renovable a lo largo de los últimos años. Según el presidente de la Asociación, José Miguel Villarig, "llevamos muchas décadas en las que la contaminación no se ha internalizado en el coste energético". En ese sentido, Villarig se ha mostrado convencido de la necesidad "de que se acometa una fiscalidad ambiental conforme al principio de que quien contamina debe pagar. Si la Transición Energética es un objetivo real -ha insistido-, es importante mandar una señal de precios clara al mercado”.

La Asociación de Empresas de Energías Renovables repasa todas las tecnologías
"En sus escenarios [en los varios presentados en el informe], el autoconsumo y la generación distribuida -explican desde APPA- tienen una gran importancia en la futura Transición Energética, así como las renovables térmicas (como biomasa, biogás o geotérmica) que serán fundamentales para alcanzar los objetivos en los sectores difusos". Menos beneplácito muestra APPA en lo que se refiere a la eólica: "el escenario base parece poco ambicioso -opina-, dada la capacidad industrial y el potencial exportador de nuestro país" (ese escenario plantea 31.000 megavatios eólicos en 2030, cuando actualmente ya hay 23.170). La solar fotovoltaica (FV) es la otra cara de la moneda. El mismo escenario eleva la potencia FV en 2030 hasta una horquilla que oscila entre los 40.000 y los 47.140 megavatios (actualmente hay menos de 5.000 instalados). [A continuación, los dos "escenarios base" sobre los que han trabajado los expertos. A partir de la introducción de una serie de variaciones sobre esas potencias apriorísticas, los autores del informe han ido simulando escenarios. Para saber más sobre por qué esos "escenarios base" tienen tanta potencia nuclear, fotovoltaica o de carbón, véase].

El informe de la Comisión de Expertos no es tan generoso con la bioenergía
APPA lamenta que el documento obvie "la capacidad de respaldo de algunas tecnologías renovables, como la biomasa, que cuenta en España con uno de los mayores recursos europeos". En el caso de la generación eléctrica con biomasa -señalan desde la Asociación-, "llama la atención que no haya sido tenida apenas en cuenta cuando el propio informe habla de su capacidad de respaldo y considera 'importante' plantear subastas específicas por tecnologías, reconociendo las distintas características de las tecnologías renovables". APPA tiene muy clara su postura sobre el particular: "esta tecnología -señala- tiene un potencial de 8.000 MW adicionales y aportaría al mix gestionabilidad, firmeza y ayudaría a garantizar la seguridad de suministro". Según el presidente de la Asociación, "la Comisión debería haber considerado la complementariedad de las distintas tecnologías y la capacidad industrial existente en el país como base para el desarrollo del sector. Contamos con un magnífico recurso renovable -sostiene-, lo que se traduce en un importante potencial para acometer la Transición Energética".

En lo que a ese potencial se refiere -el industrial-, APPA es muy crítica
"El desarrollo de la eólica en España ha sido un caso de éxito -explican desde la Asociación-, por lo que la falta de objetivos más ambiciosos para esta tecnología hace pensar que no se ha valorado suficientemente la capacidad industrial nacional, el potencial exportador del país y el alto grado de desarrollo alcanzado en la I+D+i de esta tecnología", concluyen. Diferente es el caso fotovoltaico. Según APPA, los distintos escenarios trabajados por los expertos "valoran muy positivamente la contribución de la energía solar fotovoltaica en la futura Transición Energética, una tecnología que, gracias al esfuerzo inversor del pasado -apuntan desde la Asociación-, hoy es competitiva".

Habida cuenta de todo ello, APPA reconoce que "en los múltiples escenarios presentados por la Comisión de Expertos, el común denominador ha sido la mayor presencia renovable en las próximas décadas, acorde con la tendencia mundial de la que España se ha desvinculado en los últimos años". Lo reconoce, en efecto, pero avisa: es necesario que los escenarios contemplados por el Ministerio "sean consecuentes con los objetivos que se están debatiendo en la Unión Europea" (entre el 27% y el 35% de la energía debe ser de origen renovable). "Llama la atención -apuntan desde la Asociación- que algunos de los escenarios presentados por la Comisión no tengan esos objetivos como mínimo y, sin embargo, se planteen escenarios alejados de nuestras posibilidades como la instalación de 124.500 MW de renovables, más acordes con un ejercicio teórico que un planteamiento factible".

De la constatación del efecto depresor
APPA destaca por otra parte que el informe final de la Comisión "no solo constata el efecto depresor que las renovables producen en el precio del mercado mayorista de la electricidad (pool) sino que le da una especial importancia al considerar que es previsible la necesidad de contar con otros mecanismos retributivos complementarios para garantizar que determinadas tecnologías puedan recuperar los costes fijos ante la aún mayor disminución del precio de mercado de la energía eléctrica".

La Asociación no contempla la posibilidad de que las centrales renovables instaladas en el pasado se financien con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, independientemente de que se produzca una reforma fiscal en el sector energético. “Las renovables poseen costes y beneficios que no debemos disociar, de igual manera que se produce un importante ahorro en el mercado mayorista y se refleja en el sistema, los costes deben también imputarse en el mismo sistema”, ha aclarado el presidente de APPA Renovables.

Sectores difusos: usos térmicos y transporte
El informe habla de la necesidad de utilizar las renovables térmicas (como la biomasa, el biogás o la geotermia), tanto a nivel de hogares individuales como en sistemas centralizados de redes de calor y el necesario estudio del uso de renovables térmicas en la industria.

En el caso del transporte, el documento ignora el importante papel que deben jugar tanto los biocarburantes convencionales como los avanzados para la consecución de los objetivos de descarbonización y energías renovables previstos para 2030 en la Unión Europea, tal como recoge un reciente informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), especialmente en subsectores de difícil electrificación como la aviación y el transporte de mercancías por carretera.

"Sorprende también -apuntan desde la Asociación- la falta de consideración mostrada por la Comisión sobre el grave impacto que podrían tener sus propuestas en la supervivencia de la industria española de biocarburantes y sobre la importancia de disponer de un mix diversificado de fuentes renovables en el transporte".

Por último -critica APPA-, el informe no tiene en cuenta aquellas tecnologías renovables en fase de investigación y desarrollo que puedan jugar un importante papel en las próximas décadas, "como la minieólica o las energías marinas, que la Unión Europea considera que podrían aportar en torno al 15% de la electricidad en 2050".

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