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2020 ha marcado un punto de inflexión en la fabricación de vehículos eléctricos en España

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La fabricación de vehículos eléctricos se ha multiplicado por cinco y ya representan el 6% del total fabricado, según un estudio del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS, CCOO) en el que se pronostican cambios profundos en el sector del automóvil, que van a afectar el empleo y que necesitarán una transición laboral larga, profunda y compleja.
2020 ha marcado un punto de inflexión en la fabricación de vehículos eléctricos en España

El estudio “Transformación e innovación para enchufarse al futuro. Vehículos eléctricos, conectados, autónomos y compartidos: retos y oportunidades para el empleo en la movilidad actual", fue presentado ayer online por sus autoores –Vicente López y Albert Villalonga, director gerente ISTAS-CCOO y técnico del instituto, respecitvamente– y en el se subraya que para el mantenimiento del sector de la automoción en España y el empleo asociado es imprescindible apostar por la electromovilidad.

"La obsolescencia e inviabilidad de los vehículos de combustión es inevitable e inminente. Podemos asegurar que la competitividad del sector en las próximas décadas dependerá de la fabricación del vehículo eléctrico, y con ella, el empleo en el sector de la fabricación y de los componentes", se indica en el estudio, elaborado por ISTAS a partir de encuentros con expertos en movilidad y sostenibilidad, además de entrevistas con representantes sindicales y trabajadores del sector de la automoción.



Pasos adelante

En el estudio se reconoce que en España la fabricación de vehículos eléctricos en todas sus variantes aún resulta testimonial, pero se han dado pasos adelante. En 2020, aún con todas las dificultades ocasionados por la pandemia, se ha producido un cambio de tendencia que ya se venía gestando anteriormente y los vehículos eléctricos que salen de nuestras factorías han aumentado en número de modelos y en volumen. "Estamos en la buena dirección y las previsiones para los años venideros de las diferentes marcas de incrementar su producción así lo confirmarían", señalan los autores del trabajo. 



Las cifras así lo demuestran. En 2019 salieron de las plantas de fabricación españolas un total de 28.714 vehículos, entre eléctricos puros, híbridos enchufables e híbridos no enchufables; esto es solo un 1% del total de los vehículos manufacturados en dichas plantas. En cambio, en 2020 ya fueron 145.461 lo que significa que se han multiplicado por cinco y ya representan el 6% del total fabricado. Si bien, es cierto que se venía de cifras muy bajas este incremento es más meritorio, si tenemos en cuenta que en 2020 como consecuencia de la pandemia se han fabricado en total un 20% menos de vehículos que en 2019.


De momento, lo que más se matricula son híbridos no enchufables, "paso intermedio necesario, en un mercado como el nuestro, donde no hace mucho había muchas reticencias para adquirir estos vehículos, mientras que ahora ya se plantea como una opción factible", indican desde ISTAS. Además, no hay que menospreciar tres obstáculos que siguen frenando la penetración del vehículo eléctrico puro: la falta de puntos de recarga; el largo tiempo de recarga; y los precios de venta más elevados, aún con las ayudas a su compra, que los de combustión.



Nuevos yacimientos de empleo

Para lograr que esta profunda transformación del sector tenga la menor incidencia posible en el empleo y que los trabajadores no sean las víctimas sino que salgan beneficiados, ISTAS pide políticas activas de empleo claramente enfocadas a la adopción de nuevas capacidades y habilidades y el desarrollo de nuevas actividades que generen ocupación. En este sentido, propone una alianza entre todos los agentes económicos y sociales, en la que participen las administraciones públicas, para así, potenciar la creación de nuevos puestos de trabajo, contrarrestar los que desaparezcan y asegurar que el empleo de calidad se mantenga. 


Estos son algunos de los principales ámbitos en donde la nueva movilidad creará puestos de trabajo:

• Desarrollo de la tecnología relacionada con la energía de tracción eléctrica de batería y la pila de hidrógeno, así como la conectividad y el vehículo autónomo

• Producción de las celdas de las baterías y el ensamblaje final de las baterías

• Reutilización y reciclaje de las baterías en todas sus variantes. Por ejemplo, conversión a baterías para abastecer los domicilios y reciclaje de minerales para la nueva producción.

• Reequipamiento o conversión de un vehículo de motor térmico en un vehículo eléctrico puro.

• Fabricación, instalación, gestión y mantenimiento de los puntos de recarga de los vehículos eléctricos.

• Diseño de los robots, la producción, la programación y el mantenimiento para la robotización y automatización de las plantas de fabricación de vehículos y componentes.
electrónica con sus diversas funciones cada vez más integrada al vehículo.

• Desarrollo y fabricación del hardware y software para la digitalización de los vehículos.

• Producción de sensores y cámaras y otros componentes para la conducción autónoma y conectada.



Algunas de estas actividades ya están irrumpiendo con la electrificación, la conectividad, el vehículo autónomo y los servicios de movilidad. E irán a más si el sector de la automoción es capaz de inducir, participar y protagonizar estos cambios, concluyen desde ISTAS.

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