los editoriales de er

Lo que hay que ver

0
Lo que hay que ver

El Gobierno de España acaba de hacer dos anuncios que pueden cambiarle la cara a todo el sistema energético nacional. Los anuncios en cuestión han llegado desde los dos lados del Atlántico. En Nueva York, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha anunciado la adhesión de España a la coalición mundial Carbon Neutrality, que es una iniciativa que persigue alcanzar la neutralidad carbónica en el año 2050. Pues bien, casi simultáneamente, a este lado del Atlántico, en el Congreso de los Diputados, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, anunciaba apenas unas horas después, el primer hito de esa ruta: “debemos facilitar –decía la ministra en el Congreso– la inclusión en el sistema eléctrico de alrededor de 7.000 megavatios de potencia renovable al año de aquí a 2030”. Siete mil... cada año. Para que nos hagamos una idea de lo que ello supone, pondremos solo un ejemplo. En 2017, o sea, el año pasado, España instaló menos de... 400 megas de potencia renovable.

El contraste es formidable. Pero la apuesta pinta consciente y consistente, pues no parece Ribera mujer dada al exabrupto. “Debemos facilitar la inclusión en el sistema de 7.000 megavatios de potencia renovable al año de aquí a 2030”... Toda una revolución energética. Sin medias tintas: setenta mil megavatios en los próximos diez años. “Queremos impulsar un cambio –había dicho días antes la ministra, también en sede parlamentaria– que conlleva una movilización superior a los 100.000 millones de euros pero con el que podríamos ahorrarnos 400.000 y generar beneficios adicionales asociados a innovación o industria”.

España gastó el año pasado en productos energéticos 40.000 millones de euros. Toda una millonada que enviamos allende las fronteras para pagar el petróleo de Nigeria, el gas de Catar o el carbón surafricano, combustibles fósiles todos cada vez más caros y cuya quema produce gases de efecto invernadero, desencadenantes de cambio climático. En fin, una factura descomunal que podemos ir aminorando si efectivamente aprovechamos como es debido las fuentes renovables de energía: el Sol, el viento, el agua, la biomasa...

El actual Ejecutivo parece decidido a impulsar esos aprovechamientos, hasta el punto de que acaba de anunciar en Nueva York un horizonte de neutralidad carbónica: 2050, año en el que España debe compensar, si cumple con el compromiso que acaba de adquirir, todas sus emisiones de CO2... compensarlas... plantando bosques sumidero, o instalando parques eólicos y solares... La oportunidad está ahí. Tenemos la tecnología –ahora por fin madura y a precio competitivo–, tenemos el recurso –el viento, la biomasa, el Sol– y tenemos la necesidad. La necesidad de ahorro: de dinero, y de emisiones desencadenantes de cambio climático.

Ahora solo hace falta la voluntad. Voluntad política para promover de verdad la inversión privada en proyectos de aprovechamiento de esas fuentes de energía; voluntad política para recuperar las concesiones de aprovechamientos hidroeléctricos que ya han empezado a caducar. El Observatorio de Sostenibilidad (OS) acaba de publicar un informe según el cual de aquí a 2030 el Estado puede recuperar más de 3.500 megavatios de potencia hidroeléctrica (solo en los próximos dos años, expiran las concesiones del embalse de El Tranco de Beas, en el Guadalquivir, 498 megavatios; y del Embalse del Ebro en Reinosa, 541).

La Administración –explica el OS en su informe– ya ha recuperado alguna concesión menor, y el resultado es revelador. La central de El Pueyo, en Jaca (Huesca), ya revertida a la Confederación Hidrográfica del Ebro, está produciendo electricidad a entre 9 y 10 euros el megavatio hora, cuando ahora mismo, en el mercado mayorista el megavatio/hora se está pagando a más de 70. ¿Está obteniendo la hidráulica española una rentabilidad del 700%? ¿Por qué el Ejecutivo Rajoy decidió que una rentabilidad “razonable” debe rondar el 7,5% y se la aplicó vía decreto a los productores de energías renovables y no hizo lo mismo con la hidráulica… o con los siete reactores nucleares que en España son? ¿Podrían formar parte esas medidas de la “revolución energética” que anuncian Ribera y Sánchez? Habrá que ver.

Hasta el mes que viene.

Antonio Barrero
abarrero@energias-renovables.com

Añadir un comentario