los editoriales de er

Las renovables no han vuelto, porque nunca se fueron

0
Las renovables no han vuelto, porque nunca se fueron

En 2018 está revista cumplirá 18 años. Y lo que pensábamos que pasaría cuando dábamos los primeros pasos es justo lo que está pasando: las renovables crecen día a día, en España (muy poco en los últimos años) y en el mundo. Y ya nadie duda de que, más pronto que tarde, dominarán el panorama energético. Más pronto de lo que desearían algunos, empeñados en seguir utilizando tecnologías viejas que llenan los bolsillos de unos pocos mientras envenenan el planeta de todos. Y aunque de vez en cuando esos que ponen palos en las ruedas sean tan poderosos como el actual inquilino de la Casa Blanca, el resto del mundo sabe que no hay plan B.

El camino recorrido por las renovables en este tiempo varía mucho, de unos años a otros, de unos países a otros. Pero la tendencia no ofrece ninguna duda: vamos ganando. España empezó con fuerza, hasta el punto de que las energías limpias se convirtieron en uno de los pocos sectores industriales donde teníamos algo que decir. Pero a principios de 2012 el gobierno de Rajoy decidió culparlas de todos los males de nuestro sistema eléctrico. Y mientras el resto de países iniciaba entonces el camino que nosotros llevábamos recorriendo una década, España se sentó a esperar. Por decreto.

Según el Informe del Sistema Eléctrico Español 2011, a 31 de diciembre de ese año había en España 21.091 MW eólicos, 4.047 MW fotovoltaicos, 1.049 MW termosolares y 858 MW de térmica renovable (biomasa). Cinco años después, en diciembre de 2016, la eólica llegaba a 23.057 MW, la fotovoltaica a 4.674, la termosolar a 2.299 MW y la térmica renovable había bajado hasta los 749 MW. En 2017 esa potencia ha crecido muy poco, lo que supone que en seis años de gobierno del PP las renovables, todas las tecnologías juntas, han aumentado su potencia en unos 4.000 MW. A modo de comparación, Alemania incrementó su potencia eólica instalada 5.000 MW en 2016. Solo con eólica, solo en un año.

Pero incluso aquí las cosas están cambiando. Las subastas celebradas en el año que termina han adjudicado 8.037 MW (4.107 eólicos y 3.910 fotovoltaicos), a los que hay que sumar 700 MW en 2016 (500 eólicos y 200 de biomasa). Que tendrán que estar operativos antes de 2020. Después de años de parón la sangre vuelve a correr por las venas del sector, que enfrenta el futuro inmediato con indudable optimismo. También con preocupación, porque en este país, una vez más, demostramos que somos expertos en pasar de 0 a 100 tan rápido como pasamos de 100 a 0. Nos falta planificación, nos falta política energética. Y así andamos, dando tumbos.    

La Unión Europea sí parece ver las cosas con perspectiva. Y ahí está otra de las buenas noticias del año. Porque el Parlamento Europeo ha aprobado elevar del 27 al 35% los objetivos de renovables para 2030. Un paso que marcará el desarrollo de la nueva directiva. Y que podría haber sido más firme si no hubiera permitido una flexibilidad del 10% para que los países cumplan con sus objetivos nacionales. La propuesta de directiva del Europarlamento señala también el principio del fin del impuesto al Sol, y refuerza el autoconsumo “como un derecho que no podrá someterse a impuestos de ningún tipo siempre que la electricidad generada permanezca fuera de la red”.

Ese clima de optimismo se ha percibido en las últimas citas del sector. Entre los mensajes que flotaban en el Congreso Renovables 2017 de APPA o en el Foro Solar de UNEF había uno que sonaba especialmente bien después de años de travesía del desierto: las renovables han vuelto. Pero las renovables no han vuelto, porque nunca se fueron. El reto es que sigan haciendo lo que imaginábamos que harían hace 18 años: crecer hasta ganar, hasta conseguir el 100%. Y que en el camino den un paso más para que la energía deje de ser asunto de gobiernos y empresas, y se convierta en la energía de la gente. Aquí estaremos para contarlo.

Hasta el mes de febrero.


Luis Merino
lmerino@energias-renovables.com

Añadir un comentario