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La guerra nuclear ya ha comenzado

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La guerra nuclear ya ha comenzado

Putin por lo visto parece ser que no quiere bombardear Zaporiyia. O igual es que tiene muy mala puntería y no es capaz de acertarle a un complejo nuclear (seis reactores) que es el mayor de toda Europa. Aunque a veces da la sensación de que Vladimiro lo que siempre tuvo claro es que quería controlarla. Porque la energía es un arma de guerra, siempre-siempre, y la nuclear… más que ninguna otra (no me imagino a ningún ejército tratando de controlar un parque eólico o uno solar... pero... lo de una nuclear… pues ya cambia la cosa, ¿verdad?

El que por lo visto sí que afina el tiro es el señor de los morritos. Trump puso el ojo; puso después la bala; y le ha hecho un roto (parece) al programa nuclear iraní, que no sabemos si es un programa de horario infantil (uy, quise decir programa civil), o un programa militar súpermachote, que cualquiera sabe lo que está cociendo Jamenei en su tierra santa. En todo caso, Donald sí ha apretado, sin tapujos, su botón nuclear: “las principales instalaciones de enriquecimiento nuclear de Irán han sido completamente destruidas”, anunciaba ufano el presidente en un mensaje a los states.

La energía nuclear es un arma de guerra en tiempos de guerra y es un polvorín en tiempos de paz. Un peligro en tiempo presente (a la vista está) y un riesgo evidente en materia de seguridad en lo por venir. Porque sus profetas, esos que nos contaron a mediados del siglo XX que habían encontrado el bálsamo de Fierabrás (energía infinita y barata), siguen sin encontrarle solución (desenredo) al nudo gordiano de los residuos, que llevan décadas barriendo bajo la alfombra, porque ojos que no ven, eso que se ahorran…

Greenpeace está ahora concentrada en la fosa Atlántica, frente a las costas de Galicia, adonde varios países europeos iluminados arrojaron durante décadas su basura nuclear, que sigue allí, esperando. En clave polvorín. Peligrosa.

La nuclear es cara (aunque la ocultes bajo la alfombra), nos secuestra (no vamos a poder quitarle el ojo en mucho tiempo) y nos hace más dependientes. De la Rusia de Putin, por ejemplo (y de naciones de su órbita), que siguen siendo fuente principal del uranio enriquecido que usan las centrales de Iberdrola, Endesa y compañía.

Sí, energía cara, peligrosa y que nos hace dependientes, y “solución” inútil cuando se la necesita. La nuclear, que siempre presumió de firmeza y de estabilidad, de ser respaldo, de la seguridad que le daba al suministro... pues no nos salvó del cero.

Es más: nos podía haber puesto a 100 si, por algún imponderable, hubiera fallado alguno de sus sistemas de... seguridad, eso que tanto preocupa a las señoras de Bruselas (Von der Leyen y Ribera), que anunciaron 800.000 millones de euros para la “seguridad” y defensa de la UE hace unas semanas, o a los señores de la OTAN (Trump y Rutte), que firmaron un papel hace unos días para elevar el gasto atlántico hasta el 5% (del PIB de sus miembros).

¿Qué hacemos: nos gastamos ese dineral en esa “seguridad” o nos lo gastamos en energías autóctonas que nos independizan y redes?

La propia Comisión Europea estimaba a finales de 2023 que harían falta 584.000 millones de euros de inversión en redes teniendo en cuenta la antigüedad de las actuales y teniendo en cuenta así mismo "que la capacidad de transmisión transfronteriza se duplicará de aquí a 2030”.

¿Apostamos por las redes o por el 5% del PIB de papi Donald?

La pregunta es: y, si viene el enemigo y nos encuentra a oscuras (porque resulta que hubo un apagón), ¿qué seguridad (y defensa) tendremos?

Dos conclusiones.

(1) La seguridad pasa por una Europa más conectada, más unida, no más armada.

Y (2) la nuclear no tiene alternativa. Tiene alternativas. Muchas. Más seguras. Mucho, mucho, mucho más seguras. Y limpias. Y nuestras. Las contamos todos los meses aquí, en esta página, en estas páginas.

Y la termosolar es una de ellas. Polivalente. Multipropósito. Produce electricidad y calor. No depende de los señores del uranio, no enriquece regímenes totalitarios, no necesita guerras ni fosas en el Atlántico.

• Este editorial está incluido en la edición de julio/agosto de nuestra revista en papel (ER243) que puedes descargar gratis aquí

Antonio Barrero F.

abarrero@energias-renovables.com

@abarrerof

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Alfredo
Miguel es que sabe mucho de todo. Miguel es el mejor
Eduardo LN

Perdón ? Pero que dicen !! ... La Central de Zaporiyia se encuentra bajo el control del Ejercito Ruso desde mediados del 2022. Difícilmente tendrán interés alguno en destruirla sino más bien protegerla como están haciendo de los drones de Ucrania.

Miguel
Controlar una nuclear como la de Zaporiyia, e incluso apropiarse de ella, es apropiarse de un bien de alto valor que es la energía que es capaz de producir (unos 50 TWh repartidos entre todos los días del año, día y noche). Se la quitas al enemigo y se la apropian ellos. El valor de mercado de la central puede superar los 20.000 millones de euros. La energía que pueden generar es equivalente a toda la generación fotovoltaica de España, pero además está repartida entre todo el año y día y noche con sus sistemas de inercia que da solidez a la red.
Rusia también controla el 80% de la eólica y un 40% de fotovoltaica ucraniana, pues está situada en territorios ocupados. También se está apropiando de minas, de tierras agrícolas de alta producción y hasta de la producción de cereales de agricultores ucranianos.
De lo que están dando una lección Los ucranianos es de tener un sistema eléctrico y un operador de red, a prueba de bombas. Una red eléctrica, en teoría es bastante fácil tirarla abajo, pues en todo momento debe casar la generación y el consumo y un incidente puede provocar una caída en cascada. Es bien conocido que en Ucrania hay 200 puntos críticos que destruyendo varios de ellos pueden tirar la red de todo el país. Rusia lleva tiempo intentando provocar un cero energético en Ucrania atacando y destruyendo varios de esos puntos críticos, y sorprendentemente, no ha conseguido provocar el cero, solo caídas de zonas del país. El operador de red ucraniano se ha convertido en experto en estabilizar la red y se anticipa a los ataques y destrucción de los puntos críticos, además de que han mejorado los sistemas automáticos de desconexión de redes para evitar el efecto cascada. En España, se produce un cero energético sin que medie ningún ataque o avería, haciendo el mayor de los ridículos. Si a los empleados del operador de red ucraniano les preguntasen cual pudo ser el motivo del apagón en España, tendrían una respuesta instantánea de lo que pasó en España.
EMILIO
En hora buena por el artículo. Yo no lo Hubiera expresado mejor. Estoy de acuerdo en todo lo que dice.
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