Además de ser la mayor instalación de baterías de flujo de vanadio del mundo, Jimusaer –en funcionamiento desde el pasado 31 de diciembre– es también la primera batería de este tipo que alcanza la escala de gigavatios hora. Con una capacidad instalada total de 200 MW / 1000 MWh, está diseñada para proporcionar hasta cinco horas de descarga continua y ofrecer una larga vida útil. “Dos requisitos clave para la integración de energía renovable a gran escala y mejorar la flexibilidad general de la red”, según afirman desde Rongke Power.
El sistema de almacenamiento está integrado con una planta de energía fotovoltaica de 1 GW, lo que permite almacenar el excedente de generación renovable durante los periodos de alta producción y distribuirlo durante los picos de demanda. De acuerdo con los datos del proyecto, de esta forma se aumenta la utilización de energías renovables en más de 230 millones de kWh al año, lo que reduce las restricciones y mejora la eficiencia general del sistema.
“Jimusaer demuestra la capacidad de la tecnología de baterías de flujo de vanadio para funcionar de manera fiable a una escala sin precedentes. Con su alta seguridad intrínseca, su larga vida útil y su rendimiento estable bajo ciclos frecuentes, las baterías de flujo de vanadio son muy adecuadas para aplicaciones de almacenamiento de energía a gran escala y de larga duración”, afirman desde la empresa.
Fundada en 2008, Rongke Power es una de las compañías líderes en la tecnología de baterías de flujo de vanadio, ofreciendo soluciones de almacenamiento de energía de larga duración para aplicaciones industriales y a escala de servicios públicos. La empresa lleva instalados más de 3,5 GWh de sistemas de baterías de flujo de vanadio en todo el mundo.
