Lo de llegar, instalar unos módulos fotovoltaicos en el tejado… y listo, ha pasado a la historia. O debería pasar a la historia más pronto que tarde. Porque el autoconsumo sin almacenamiento seguirá teniendo sentido en algunos casos, pero en la mayoría de los proyectos no será así. Por una razón: la incorporación de baterías sube muchos enteros la flexibilidad y la optimización de la energía solar. Y esa capacidad de gestionarla se traduce directamente en ahorro: consumo la energía del Sol cuando más la necesito o cuando más cara está la que tendría que comprar en la red. Lo que aporta seguridad frente a los históricos vaivenes que sufre la energía. Y aporta independencia.
Si hay un denominador común en este número es precisamente ese: el almacenamiento es ya una parte sustancial del autoconsumo, tanto como los paneles o los inversores fotovoltaicos. El número de fabricantes que ofrecen soluciones es creciente y los precios no paran de bajar, así que las cuentas empiezan a salir. En las próximas páginas tienes numerosos ejemplos que lo demuestran.
Las soluciones de almacenamiento que aportan las baterías –grandes y pequeñas– permiten “estirar” las horas de Sol para sacarle el máximo partido. No es la única tecnología que puede hacer eso. Algunas plantas termosolares, como la sevillana Gemasolar, son capaces de generar durante 24 horas consecutivas gracias a su sistema de almacenamiento con sales fundidas.
De estirar las horas de Sol se ha hablado mucho en las últimas semanas. A finales de octubre Pedro Sánchez volvió a poner sobre la mesa el debate del cambio de hora, al sugerir que el fin para el que fue pensado –el ahorro de energía– había dejado de tener sentido. El día que cambiamos la hora, el 26 de octubre, el Roto publicó en El País esta viñeta: “En un tiempo fue un dios. Hoy es un empleado que amanece cuando le mandan”. Demoledor mensaje de Andrés Rábago, que atesora una sorprendente habilidad para dar en el clavo.

Máximo respeto por el Sol. Sea o no sea un dios, está en el origen de todas las energías renovables. Porque provoca los cambios de presión que dan origen a los vientos (eólica); ordena el ciclo del agua con la evaporación (hidráulica); es vital para que las plantas puedan realizar la fotosíntesis (biomasa); y su radiación es aprovechada directamente por la tecnología, ya sea fotovoltaica, térmica o termosolar.
Entre otras muchas cosas, el almacenamiento energético va a dejar que el Sol salga cuando le dé la gana. Nadie le dirá a qué hora tiene que amanecer porque seremos capaces de aprovechar su energía de día y de noche, las 24 horas. La energía más limpia, más barata y más nuestra que podamos imaginar.
El Especial Genera tiene muchas pistas para hacerlo.
Por cierto, os esperamos en nuestro stand: 10G06D - Pabellón N10I.
Luis Merino
lmerino@energias-renovables.com
