javier garcía breva

Un artículo de Javier García Breva

Los 6 paradigmas de la energía para 2025

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Los efectos del coronavirus han llevado a pensar que las energías renovables han ganado diez años. Sin embargo, cabe la posibilidad de una vuelta atrás. Con una regulación inmovilista, la caída de la demanda con mayor penetración de renovables ha producido el abaratamiento de los precios de la energía y una pérdida de rentabilidad de la generación centralizada, incluida la renovable.


Los 6 paradigmas de la energía para 2025

La competitividad de la economía se juega en los próximos cinco años: o se innova en todos los usos de la energía o España se quedará atrás en la revolución energética de las renovables distribuidas en los tejados, con almacenamiento y aplicaciones inteligentes para la eficiencia de los edificios y la movilidad eléctrica. 
La gestión de la demanda se impone a la oferta de generación por la mayor competitividad de los recursos energéticos distribuidos. Lo importante ahora no es depender del mayor consumo sino del mayor ahorro de energía.



Los 6 nuevos paradigmas para los próximos cinco años

1 Una nueva mentalidad social a favor de la sostenibilidad y contra la contaminación


El coronavirus ha provocado la caída de la demanda energética. Las renovables han resistido mejor que las fuentes de energía tradicionales con récords de penetración superiores al 70% y por encima del 50% de media. La reducción de las emisiones y de la contaminación atmosférica, debida a las restricciones de movilidad, han asociado la crisis vírica a una próxima crisis climática y a la necesidad de avanzar en un uso de la energía más sostenible ambientalmente.


La ciudad en 15 minutos, la movilidad eléctrica, el autoconsumo, los edificios eficientes y limpios, comunidades de renovables o barrios inteligentes con energía solar, almacenamiento local e hidrógeno renovable local, representan otro modelo energético que multiplica sus iniciativas por dos hechos que están llegando a la conciencia colectiva: la imparable caída de costes de las pequeñas instalaciones renovables, más competitivas que las fuentes tradicionales, y la necesidad de multiplicar el uso de las energías renovables para que la temperatura del planeta no supere 1,5ºC en 2030.


La era del consumidor pasivo termina. El reto a corto plazo es integrar las energías renovables en los edificios, los hogares, el calor y el frio y en el transporte.



2 El progreso de las tecnologías de eficiencia energética y gestión de la demanda

La única fuente de generación que crecerá en 2020 son las energías renovables, incrementando la potencia instalada a un menor coste, con efectos directos en la reducción de emisiones, de la demanda y costes energéticos. En España la fotovoltaica se producirá a un coste próximo a cero durante la próxima década y la generación distribuida será más barata, limpia y eficiente que la centralizada, porque añade capacidad de oferta y demanda de energía flexible, la que se ajusta en tiempo real en cada centro de consumo.


La simbiosis entre el edificio de consumo de energía casi nulo, o edificio autosuficiente, y el vehículo eléctrico, a través de la carga inteligente donde la gente vive y trabaja, es el principal instrumento para electrificar la demanda. Si hoy en España la electrificación de la economía alcanza el 21,5%, y el objetivo es llegar al 27% en 2030, para cumplir el Acuerdo de París se necesita llegar al 65% y 70%.


Es un reto formidable que no se logrará con inversiones masivas en renovables a gran escala sino en autoconsumo en edificios, barrios y ciudades autosuficientes con baterías de almacenamiento, infraestructuras de recarga para el vehículo eléctrico, contadores y aplicaciones inteligentes para la gestión de la demanda.


El objetivo no será garantizar los ingresos del sector eléctrico sino garantizar que se trasladan a los consumidores las ventajas del autoconsumo y los contadores inteligentes.

3 El almacenamiento en baterías desplaza al gas fósil

En un sistema dominado por las renovables el activo flexible más importante será el almacenamiento en todas las tensiones debido a la caída de sus costes, más rápida que la de la solar y eólica. Para 2025 se espera que el coste nivelado de la electricidad de almacenamiento solar y eólico sea más barato que las plantas de gas. La demanda de almacenamiento a pequeña escala (BTM) crecerá más del 40% cada año impulsada por el desarrollo del vehículo eléctrico, el autoconsumo, la generación distribuida y la gestión de la demanda.


La capacidad mundial de almacenamiento se multiplicará por diez en 2022 y las baterías en instalaciones renovables desplazarán al gas fósil, si no lo hace antes el mercado. El almacenamiento distribuido instalado junto al consumo, con aplicaciones inteligentes, conectado al autoconsumo renovable, a la carga del vehículo eléctrico y la calefacción es el más eficiente recurso energético distribuido y el mejor activo de la red. La generación distribuida con renovables y almacenamiento pueden proporcionar los mismos servicios que las centrales de gas fósil a un coste mucho menor, obligando a la generación a seguir a la demanda, al revés de cómo funciona el mercado energético convencional.


El almacenamiento es un derecho del consumidor activo para favorecer la mayor competencia en el mercado eléctrico, ya que en la UE las grandes distribuidoras y transportistas no podrán poseer ni explotar instalaciones de almacenamiento.

4 La carga inteligente del vehículo eléctrico para descarbonizar el transporte

Se estima que tan solo el 3% de la carga de los automóviles eléctricos se producirá en tránsito y el 97% en los hogares y centros de trabajo. La flexibilidad de los vehículos eléctricos permite que se puedan cargar a cualquier hora en periodos en que los recursos de red estén más disponibles, reduciendo al mínimo la inversión en nuevas infraestructuras. Es el modelo V2G que convierte a los VE en estaciones móviles de energía, por lo que integrarlos en la gestión energética de edificios y viviendas a través de los puntos de recarga, con tarifas y redes inteligentes, acelera la electrificación y la descarbonización en la edificación y el transporte.


A partir de diciembre de 2020 todas las viviendas y edificios nuevos y rehabilitados deberán ser de consumo casi nulo con renovables, autoconsumo, puntos de recarga y aplicaciones inteligentes. La carga inteligente del vehículo eléctrico anticipa un nuevo modelo industrial y tecnológico, un nuevo modelo de transporte sostenible, un nuevo diseño urbano y edificatorio. La iniciativa de las corporaciones locales va a ser determinante en que la recarga se transforme en un mercado abierto a la competencia de millones de autogeneradores.

5 La agregación y los agregadores independientes facilitarán la participación de los consumidores en el mercado eléctrico

La ventaja de las renovables es que permiten convertir al consumidor en cliente activo, ejerciendo el derecho a actuar como autogenerador en el mercado eléctrico, almacenar, consumir y vender su propia energía y agregarla a la de otros clientes activos para participar directamente, o mediante agregador independiente, en los mercados energéticos. Es un recurso energético distribuido de gestión de la demanda que agrupa a distintos autogeneradores mediante agregación para intervenir en el mercado eléctrico.


Los servicios de agregación son independientes del suministrador del cliente y permiten que el autoconsumo se convierta en un elemento del sistema eléctrico con los mismos derechos que cualquier productor de energía, presentando ofertas en el mercado.


La agregación aumenta la capacidad de energía flexible, incrementa la competencia abaratando los precios a los consumidores y hace posible la descarbonización.



6 Las comunidades ciudadanas de energías renovables

Las personas físicas, jurídicas, pymes o municipios tienen derecho a participar en comunidades ciudadanas de energías renovables para desarrollar proyectos locales, sin que sea su actividad principal ni con el objetivo de obtener ganancias financieras, sino beneficios sociales, medioambientales y económicos a sus socios o zonas locales en que se desarrollen. Podrán participar en todos los mercados energéticos directamente o mediante agregadores, con derecho a poseer y gestionar sus propias redes de distribución.


A partir del autoconsumo colectivo, del almacenamiento y la digitalización, las iniciativas de barrios solares, barrios inteligentes, cooperativas, comunidades energéticas y proyectos energéticos municipales se extienden por el mundo y también por España. De la madurez de la energía renovable emerge su principal virtud que es la de aproximar la generación al consumo. Representa la más alta eficiencia y la mejor oportunidad de trasladar al consumidor las ventajas del autoconsumo y de los contadores inteligentes y la única posibilidad de alcanzar los objetivos de reducción de emisiones del Acuerdo de París.


La mayor inversión en energías renovables no será eficiente ni tendrá sentido si no va acompañada de una estrategia para transformar el consumidor pasivo en consumidor activo. La transición energética depende de ello.
 

 


Este artículo se publicó originalmente en la Oficina de JGB

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