hidrógeno

La Junta quiere mezclarlo con gas natural

Castilla y León se sube al tren del hidrógeno

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No hay vector energético que tenga hoy más tirón que el hidrógeno (H2). Todas las grandes compañías del sector (Endesa, Iberdrola, Enagás, Naturgy) y la inmensa mayoría de las administraciones están impulsando como nunca el desarrollo de esa "solución" energética. Castilla y León se han sumado a la corriente esta semana. El consejero de Economía del Ejecutivo castellano leonés, Carlos Fernández Carriedo, ha anunciado -en el marco de la jornada El hidrógeno renovable en la industria de Castilla y León- que la Junta se está planteando el objetivo de instalar "una potencia de 200 megavatios de producción de H2 a través de electrólisis hasta 2030".
Castilla y León se sube al tren del hidrógeno

El Ente Regional de la Energía de Castilla y León (organismo dependiente del gobierno autónomo) y la empresa Tresca Ingeniería han organizado esta semana la jornada El hidrógeno renovable en la industria de Castilla y León, evento que ha aprovechado el consejero de Economía y Hacienda de la Junta castellano leonesa, Carlos Fernández Carriedo, para destacar "la oportunidad que supone el hidrógeno verde (H2) en la estrategia energética de Castilla y León" y para anunciar que la administración regional se plantea como objetivo de cara al año 2030 el instalar "una potencia de 200 MW de producción de hidrógeno a través de electrólisis".

El consejero ha confirmado que la nueva Estrategia de Eficiencia Energética de Castilla y León 2030 se aprobará a lo largo de este año y que, entre sus objetivos, destaca la reducción de un 40% el consumo de energía primaria referido a 1990, "aspecto en el que juega un papel muy importante la industria, que tiene por delante el reto de producir bienes y servicios con la máxima eficiencia energética para mantener su competitividad y capacidad exportadora".

Economía asociada al hidrógeno
Fernández Carriedo también ha explicado que la nueva Estrategia de Eficiencia Energética de Castilla y León 2030 busca reducir en un 8,05% el consumo de derivados del petróleo, en un 23,22% el consumo de gas natural (algo sorprendente, en tanto en cuanto la propia administración regional está fomentando ahora mismo el uso de este combustible fósil) y en un 1,66% el consumo de energía eléctrica, así como aumentar el de energías renovables no eléctricas en un 9,60%.

La Junta asegura además que va apostar por poner en marcha la economía asociada al hidrógeno (la Administración Regional participa en la Alianza Europea del Hidrógeno Limpio a través del Ente Regional de la Energía). En ese sentido -informa la Junta-, durante 2020 la administración regional ha estado trabajando "en la hoja de ruta regional del hidrógeno y en los proyectos para posicionar a la Comunidad en Europa y conseguir una economía del hidrógeno que permita desarrollar y potenciar el tejido industrial de la Comunidad".

En este sentido, el consejero de Economía y Hacienda ha destacado que, para aprovechar este nuevo vector energético en Castilla y León se prevé la implantación de cuatro hidrogeneras para abastecimiento de las flotas que usen el hidrógeno como combustible alternativo, tanto en lo relativo a flotas regionales como a las que crucen el territorio. Además se utilizará el hidrógeno como un combustible a mezclar con gas natural o incluso para su uso al 100% en procesos de producción de vapor y agua caliente utilizados en las industrias.

Hidrógeno verde
El hidrógeno verde es el que se produce con agua (materia prima) y electricidad producida a partir de fuentes renovables. Las fábricas de hidrógeno verde emplean electricidad de origen renovable para partir la molécula del agua en oxígeno e hidrógeno (ese proceso se llama electrólisis y no produce CO2). Pero el hidrógeno también se puede fabricar a partir de gas natural (que sería la materia prima) y con electricidad producida en una central de ciclo combinado, por ejemplo (las centrales de ciclo combinado queman gas natural para producir electricidad). En este segundo caso estaríamos hablando de hidrógeno convencional, o hidrógeno sucio, producido a partir de un combustible contaminante (durante la extracción y tansporte de gas natural hay emisiones de CO2) y fabricado además con electricidad sucia (pues cuando quemamos gas natural para generar electricidad también estamos produciendo gases de efecto invernadero).

Actualmente más del 95% del hidrógeno que produce la industria es hidrógeno sucio. El hidrógeno es una materia prima que la industria emplea en la producción de amoníaco y fertilizantes, en la industria petroquímica, en el refino, y luego, en menor medida, en producción de metanol, en fabricación de cristales, vidrio, en la industria alimentaria, farmacéutica... Algunos actores del sector energético presentan ahora al hidrógeno (verde) como sustituto del gas. La idea sería inyectar hidrógeno en las redes de distribución de gas (hidrógeno limpio) para ir rebajando el contenido de gas que circula por los gasoductos (el gas es un combustible fósil cuya quema emite gases de efecto invernadero, gases que propician el cambio climático). El Gobierno de España, que aprobó el pasado 6 de octubre la Hoja de Ruta del Hidrógeno Renovable, estima que el hidrógeno será una solución energética competitiva dentro de diez años.

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