fotovoltaica

NextCity Labs revoluciona el mercado con su vidrio fotovoltaico para construcción

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El vidrio es uno de los materiales de construcción más versátiles, estéticos, resistentes y sostenibles. Su uso proporciona además un confort visual en las personas que habitan los espacios decorados o construidos con vidrio, ya que dota a los entornos de claridad, dando sensación de amplitud y contribuyendo así a la reducción del estrés, y aumentando la sensación de bienestar. Combinado con la energía fotovoltaica es una auténtica revolución.
NextCity Labs revoluciona el mercado con su vidrio fotovoltaico para construcción

Este material totalmente reciclable, resulta especialmente versátil a la hora de diseñar espacios, ya que sus texturas y posibilidades de cambio en cuanto a niveles de transparencia, colores y otras propiedades, otorgan infinitas opciones en cuanto a construcción y creación.

En los últimos años, el vidrio se ha unido a la fotovoltaica hasta conformar la tecnología BIPV (Build Integrate Photovoltaics) convirtiéndose en el siguiente paso evolutivo de la captura de energía solar para su uso directo. A diferencia de los paneles solares tradicionales, los vidrios fotovoltaicos BIPV se utilizan ya como material de construcción para fachadas, suelos, tejados y techos, y como elemento superficial (revestimientos) decorativo.

Su mantenimiento es prácticamente nulo, ya que no implica más de lo necesario para mantener en condiciones cualquier vidrio o ventana convencional y su instalación evita todos los problemas y costos que generan las instalaciones de paneles solares, además de que no ocupan un espacio extra, sino que están integrados en el edificio. La tecnología BIPV está creciendo y avanzando cada día en nuevas aplicaciones a la par que aumenta su eficiencia de conversión.

La versatilidad del material ha convertido al vidrio fotovoltaico en un aliado indispensable para las nuevas construcciones. El paradigma energético actual, no deja lugar a dudas de que estamos transformando el modelo de consumo por un lado, en redes energéticas inteligentes y renovables (smart grid), acompañadas de edificios autosuficientes y net ZEB (capaces de generar la energía que demandan y conectados a la red eléctrica). Además, los vidrios fotovoltaicos se pueden utilizar en la remodelación de edificios antiguos con el fin de convertirlos también en inteligentes o, por el momento, más sostenibles.

Mucho más que fachadas
Empieza a ser común encontrar esta tecnología actuando como fachada en grandes edificaciones, ya que es propiamente la zona más expuesta al sol y más amplia en extensión pudiendo generar así una gran cantidad de energía.

Pero además de servir como revestimiento, cuentan con diferentes niveles de transparencia (y gamas de colores) que permiten el paso de la luz natural, reduciendo el uso de luz artificial hasta en un 70%. “Su tecnología por capas implica protección contra los rayos ultravioleta (UV) y pueden contar con aislamiento térmico y acústico, reduciendo también el uso de calefacción y aire acondicionado. Por esta razón, son ideales para cualquier tipo de construcción”, asegura Antonio Rodríguez, director de proyectos internacionales en Next City Labs.

En los conglomerados de viviendas ya es habitual encontrar tejas solares y paredes de vidrio con esta tecnología, que reducen en gran medida el consumo por vivienda y en general, de la comunidad.

Su estética elegante y moderna, lo convierte en el complemento ideal para fachadas de edificios corporativos que también pueden ahorrar hasta un 60% en su factura de consumo. Pero también podemos encontrarlos en forma de lucernarios (tragaluces), en edificios públicos como museos, instituciones, escuelas, etc, promoviendo no solo una estética sostenible sino reduciendo también el gasto público.

Su alta resistencia y su diseño, los hace aptos para paradas de autobús o estacionamientos, suelos decorativos, ventanas y revestimientos, por ejemplo, de terrazas y balcones a fin de remodelar e ir transformando las anteriores construcciones en unas más sostenibles.

Constante incremento de la eficiencia
Como ocurre con todas las tecnologías, la gama de opciones para contar con este material es cada vez más amplia y por ende, más confusa. Si hablamos de sostenibilidad y de futuro, el silicio tiene cada vez más competidores con materiales como el telururo de cadmio (CdTe), un compuesto cristalino formado por cadmio y telurio, respetuoso con el medio ambiente y más fácil de reciclar que el silicio.

Empresas como la española NextiCity Labs han desarrollado mediante procesos de I+D alternativas al silicio. La utilización de este material, implica también menos metales pesados en la fabricación de células solares, lo que también contribuye a mejorar su capacidad de reciclaje.

La estructura de vidrio se puede separar sin ningún proceso complejo del resto de componentes y se recicla sin ningún gasto de energía extra, y las láminas de CdTe encargadas de captar la energía solar situadas en el interior, se pueden volver a transformar para el mismo uso. La vida útil de estos sistemas va en función del decaimiento de la eficiencia, por lo que es recomendable contar con marcas competitivas que ofrezcan garantías de calidad. Estos equipos están pensados en un modelo de consumo más responsable que aboga por tecnologías duraderas, resistentes, fiables y sostenibles.

Además, “el crecimiento de la tasa de conversión en la tecnología BIPV está siendo del 3% cada año, y con vistas a que pueda mantenerse en altos niveles en los años venideros. Esto hace que el potencial que se prevea para esta tecnología sea excepcional y que pronto se superen las tasas que manejan las células de silicio a nivel comercial. Esto es especialmente interesante para fachadas de edificios, ya que además de crear un espacio de generación de energía que antes no existía, la orientación hacia el sol es ideal para captar más radiación, y se espera que en unos años podamos tener más energía en cada metro cuadrado que con la tecnología de silicio”, señala Antonio Rodríguez.

La tendencia tanto en arquitectura como en el uso de energía renovable, va indudablemente acompañada de la tecnología BIPV, que está suponiendo una transformación radical en cuanto a consumo energético y diseño, y un paso de gigante en la descarbonización de los entornos urbanos que en la actualidad, consumen el 78% de la energía mundial y producen más del 60% de las emisiones de CO2 a la atmósfera.

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Jeremías
El día que consigamos que los cristales de cualquier edificación sean fotovoltaicos habremos resuelto el problema de la energía. No sé cuántos metros de cristales puede haber en el país, pero a buen seguro multiplica el espacio disponible en los tejados. Una cantidad de energía potencial sencillamente brutal.
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