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Autogeneración y balance neto: España da la espalda a una realidad

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Hace muy poco tiempo, España era líder indiscutible en el sector solar a nivel mundial. Raro era el proyecto de envergadura que no contara con productos o 'know-how' español. Nuestras empresas competían con ventaja en un sector con alto contenido innovador, que generaba energía limpia y sostenible, apoyada por un marco legislativo favorable. En este artículo, Miguel Pujol, director de Marketing de SMA Ibérica, defiende la necesidad de avanzar por el camino de la autogeneración.
Autogeneración y balance neto: España da la espalda a una realidad

Sin embargo, esta idílica situación se vio truncada por varias decisiones políticas que han desembocado en una realidad completamente diferente. La supresión con carácter retroactivo de las primas a las renovables y la aprobación de los parámetros retributivos a dichas instalaciones, golpea de lleno a las empresas fotovoltaicas y a los propietarios de las instalaciones.

El resultado inmediato es la inviabilidad económica de muchas de las plantas solares que se habían construido y un nuevo marco que dificulta enormemente la construcción de nuevas. A día de hoy, nuestra industria solar está sufriendo de lleno el impacto de una falta total de diligencia y planificación de nuestros gobernantes en materia energética.

Mientras que en el resto del mundo se sigue avanzando hacia un modelo renovable y de autogeneración, en España continuamos en la misma senda que en el siglo pasado. Se ha dicho que pocas veces la simple amenaza de una norma como el real decreto de autoconsumo –que no se ha aprobado, solo se conoce el borrador– ha sido capaz de paralizar por completo un sector. La consecuencia directa de esta falta de apoyo gubernamental es la eliminación en la práctica del sector solar español.

En este marco es donde aparecen la autogeneración (un concepto más correcto que el del autoconsumo) y el balance neto. Esto no es más que la instalación por parte de particulares, empresas, industrias de todo tipo, organismos públicos, escuelas, hoteles, explotaciones agrícolas y ganaderas (por citar solo algunos) de sistemas de generación eléctrica basados en fuentes de energía renovable (mayoritariamente solar fotovoltaica, minieólica y, en menor medida, biomasa). La electricidad generada es consumida principalmente por el propietario de la instalación, inyectando a la red el excedente de electricidad generado.

Estas instalaciones pueden estar dotadas, a su vez, de sistemas de acumulación, que permiten almacenar los excedentes para ser consumidos en momentos en que no haya producción de la fuente renovable y sin necesidad de consumir esta electricidad de la red.

Balance neto
Dado que difícilmente la instalación podrá cubrir el 100% de la demanda (momentos sin viento, días nubosos, etc.), se continuará consumiendo electricidad de la red. Este trasiego de energía (los excedentes inyectados en la red y la energía tomada de la misma en los periodos sin autogeneración), es lo que permite calcular el balance neto, que no es más que la diferencia entre lo entregado y lo tomado. Y se mide mediante contadores bidireccionales homologados y existentes en el mercado, debidamente configurados.

Esta tecnología es ya una realidad y se ha convertido en la mayor oportunidad de negocio para una industria que, como comentábamos antes, ha sido y puede volver a ser referencia en el mercado global. Sin embargo, la realidad legal no acompaña: la propuesta de Real Decreto que regulará la autogeneración impone numerosas trabas a la posibilidad de instalar estos equipos.

A las dificultades burocráticas para su aprobación, hay que añadir la obligatoriedad de registro de las instalaciones bajo pena de multas millonarias y, quizás lo más esperpéntico, el pago de un “peaje de respaldo”. Este peaje, también llamado "impuesto al sol", hace económicamente inviable la puesta en marcha de estas instalaciones y provoca, de facto, la muerte del ya maltrecho sector solar en España.

Esta propuesta de Real Decreto ya ha generado controversia, pero lo que más llama la atención son los informes desfavorables de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y de la ya desaparecida Comisión Nacional de la Energía (CNE), que desaconsejan abiertamente su promulgación.

Concienciación social
La Asociación Española para la Internacionalización y la Innovación de las Empresas Solares (Solartys), con el apoyo de las empresas asociadas (entre las que se encuentra SMA Ibérica Tecnología Solar), instituciones públicas y privadas, asociaciones y clústeres, ha puesto en marcha un grupo de trabajo para concienciar a la ciudadanía de los beneficios que conlleva la autogeneración y de la necesidad de una regulación que la respalde.

Además, prohibir la autogeneración vulnera y atenta contra la libertad individual, tal y como señala la Ley. Libertad reconocida ya en la Ley 54/1997 de 27 de noviembre del Sector Eléctrico, donde en la exposición de motivos se dice literalmente: “En la generación de energía eléctrica, se reconoce el derecho a la libre instalación y se organiza su funcionamiento bajo el principio de libre competencia”.

Las empresas agrupadas en dicho grupo de trabajo demandan un entorno regulador estable que permita el correcto desarrollo de este tipo de instalaciones, que no ponga trabas a la instalación de los equipos generadores, ni a su explotación.

El marco regulador que se solicita no precisa de ningún incentivo económico, subsidio o ayuda pública; se trata simplemente de disponer de los entornos y mecanismos legales que faciliten a los particulares, empresas, industrias, etc... la instalación de sus propios generadores eléctricos, almacenar y consumir su energía cuando más les convenga y poder vender los excedentes al mismo precio y en las mismas condiciones que la que compra.

Con la autogeneración y el balance neto, los consumidores particulares pueden reducir de forma significativa los costes de su factura eléctrica y las empresas e industrias, disminuir sus costes energéticos, al tiempo que incrementan su competitividad.

Este tipo de instalaciones promueven el concepto de generación distribuida, defendido por las políticas europeas, que fomenta al ahorro energético al producir la energía en su punto de consumo, eliminando de esta manera las pérdidas por transporte y distribución, que al Estado español le suponen un 10% de la energía eléctrica generada. Asimismo, permite a las empresas instaladoras, suministradoras, ingenierías y nuevas compañías del sector solar desarrollar su actividad económica, de otra manera abocada irremediablemente a la desaparición.

La autogeneración y el balance neto crean riqueza local y puestos de trabajo estables, a la vez que contribuyen de forma decisiva a la sostenibilidad del planeta, con la reducción de emisiones que lleva implícita y el uso de recursos locales. Solo por mencionar algunos de los beneficios para la sociedad y para nuestro país, su desarrollo significaría una contribución, para el periodo 2015 a 2020, de unos 10.800 millones de euros al PIB, la creación de más de 20.000 puestos de trabajo, así como la recaudación de unos 2.260 millones de IVA, y de unos 1.225 millones por IRPF y cotizaciones a la Seguridad Social.

SMA Optimización de la Energía
Optimización de la energía
Entre un 20 y 40% de autoconsumo es posible con una buena planificación de la instalación solar que incluya los perfiles de consumo de la casa, o de una empresa (si hablamos de cubiertas de naves industriales, almacenes, etc).

Un 10% de autoconsumo es factible tan solo con una gestión de las cargas (como una lavadora) de forma manual o automática (con enchufes que se comunican de forma inalámbrica con el gestor de cargas (por ejemplo por Bluetooth).

Y entre un 10 a 30 % adicional de autoconsumo (dependiendo del perfil de consumo) se logra mediante la incorporación de unas baterías que permitan almacenar la energía excedente generada durante el día para poder ser consumida durante la noche.

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Mariano Sanz
Que cunda el ejemplo de Gallardón y dimita o dimitan a Soria y se vaya de una vez a una de las empresas que le dictan sus proposiciones de ley (UNESA), por hacer perder a España otro tren de progreso esta vez el de la energía, por desmontar la industria renovable como desea UNESA, por convertir España en el país más dependiente del extranjero en energía de toda la OCDE,por paralizar el autoconsumo electrico, con un impuesto ÚNICO en el mundo: el peaje de respaldo.