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Un mar de luz

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Offshore Wind Outlook 2019 (Panorama de la Eólica Marina 2019) es definido por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) como "el más omnicomprensivo estudio global que sobre este sector se ha hecho hasta la fecha". Para elaborar este informe, que forma parte del más amplio World Energy Outlook 2019, la AIE ha trabajado con los últimos datos relativos a los desarrollos tecnológicos y de los mercados y con análisis geoespaciales que han permitido cartografiar la velocidad del viento (el recurso) a lo largo de miles de kilómetros de costas de todo el mundo. A la luz de todo ello, la Agencia Internacional de la Energía estima que la eólica marina podría generar hasta dieciocho veces la demanda eléctrica de todo el mundo.
Un mar de luz

El mercado eólico marino ha crecido a razón de un 30% (anual) entre los años 2010 y 2018 y el parque eólico marino global puede multiplicar hasta por 15 su potencia en los próximos treinta años y atraer en ese lapso inversiones por valor de un billón (con b) de dólares. Son dos de las conclusiones a las que ha llegado la Agencia Internacional de la Energía en su informe Offshore Wind Outlook 2019 (Panorama de la Eólica Marina 2019), que forma parte del más amplio World Energy Outlook 2019, publicado el pasado 13 de noviembre. Los motivos que están detrás de esta explosión del sector a escala global son varios, según la Agencia, pero, fundamentalmente, tres: (1) la formidable caída de los costes que ha experimentado el sector a lo largo del último decenio; (2) el apoyo que está recibiendo ya por parte de muchos gobiernos de todo el mundo (que ven la eólica marina como una buena parte de la solución a sus necesidades energéticas); y (3) ciertos desarrollos tecnológicos disruptivos, que están llevando a este sector a alcanzar límites hace muy poco tiempos impensables: el tamaño de las máquinas no cesa de crecer, la distancia a la que son instaladas es cada vez mayor gracias a soluciones de transporte e instalación cada vez más eficientes y las soluciones flotantes en aguas profundas ya son una realidad, entre otras.

Así las cosas, alrededor de 150 proyectos eólicos marinos se encuentran ahora mismo en fase de desarrollo en todo el mundo, cantidad ínfima en comparación -aseguran desde la AIE- con el potencial de aprovechamiento. Según la Agencia Internacional de la Energía, la eólica marina podría generar -habida cuenta de su formidable potencial en recurso- más de 420.000 teravatios hora por año en todo el mundo, es decir, más de 18 veces la demanda eléctrica del mundo hoy.

Según el informe, Europa, que ha sido pionera en el desarrollo de la eólica marina, se encuentra bien situada en lo que se refiere a la I+D para continuar siendo, a corto y medio plazo, la plataforma global de despegue de esta tecnología. Frente a las costas europeas, se erigen hoy más aerogeneradores que en ningún otro espacio marino del planeta. Ahora mismo Europa tiene instalados en sus aguas territoriales casi 20.000 megavatios de potencia, sobre un total mundial de alrededor de 25.000. Además, habida cuenta de los marcos regulatorios y los planes energéticos nacionales hoy vigentes en el continente, el sector estaría en condiciones de alcanzar -según la AIE- los 130.000 megas en 2040. La Agencia apunta en su informe sin embargo que, si la Unión Europea quiere cumplir con los objetivos energéticos y climáticos que ha aprobado el Europarlamento, la eólica marina podría elevar ese horizonte -el de los 130 gigas- hasta los 180, lo que convertiría los vientos del mar en la fuente de electricidad más importante de Europa en 2040. El más optimista de los escenarios con los que trabaja la Agencia en este último informe asegura que el crecimiento podría ser "dramatically higher" si concurren las circunstancias adecuadas (estabilidad regulatoria, apoyo institucional, agilidad administrativa...).

Más allá de las costas europeas, China se perfila como el segundo gran escenario de la eclosión de la eólica marina. Según la Agencia, esta tecnología es "particularmente atractiva" para el gran gigante asiático porque muchos de los parques eólicos marinos pueden ser instalados -es técnica y económicamente viable- frente a las ciudades más importantes (y habitadas) del este y del sur del país. Para empezar, 2018 ha sido el primer año de la historia en que China ha instalado más potencia eólica mar adentro que cualquier otra nación del mundo. Y las perspectivas son enormes. La Agencia Internacional de la Energía estima que en 2025 la gran nación del extremo Oriente podría contar ya con el mayor parque eólico marino nacional del mundo, por delante de Reino Unido (que ya tiene hoy más de 8.000 megavatios de potencia en sus aguas, frente a los 4.000 de China). Más aún: la AIE prevé que, en el año 2040, China habrá instalado ya frente a sus costas, mar adentro, hasta 110.000 megavatios de potencia eólica

Estados Unidos es el tercer gran protagonista de la carrera eólica marina. El informe de la AIE mira a las dos costas del gran país del norte de América. En la costa este, al norte, el recurso eólico es bueno y, como sucede en el caso de China, los parques estarían muy cerca de los grandes centros urbanos de consumo. En el otro extremo, en la costa oeste, las soluciones flotantes que el sector ya está implementando (hay un parque operativo ya en Reino Unido y varios en fase de ejecución en Portugal y Noruega) hacen prever también -según la AIE- un buen futuro para esta tecnología. En ello ha insistido, durante la presentación del informe, el propio director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, que ha señalado que la eólica marina está llamada a alcanzar la condición de tecnología disruptiva (gracias a la vertiginosa reducción de costes que está experimentando), algo que también han vivido en los últimos diez años otras dos soluciones energéticas que han revolucionado el planeta en los últimos años: el gas de esquisto -ha dicho- y la solar fotovoltaica.

Eólica marina... flotante
El informe de la AIE vislumbra en fin un futuro extraordinario para la eólica marina, un futuro más brillante aún -augura- si tenemos en cuenta la eólica flotante, que podría abastecer (varias veces además) toda la demanda de electricidad de varios mercados clave, "incluyendo Europa, los Estados Unidos y Japón". Además -añade la AIE-, India, Corea y Taiwán tienen también ambiciosos objetivos, mientras que países como Canadá están comenzando ya a tomar posiciones en la carrera offshore.

La Agencia no obstante recomienda a gobiernos y reguladores que allanen el camino del despliegue de este sector con marcos estables de largo plazo que transmitan confianza a los inversores (el eólico marino es un sector muy intensivo en capital): "esto incluye -dice el informe- un cuidadoso diseño de los mercados, que asegure financiaciones low-cost y regulaciones que reconozcan que el desarrollo de las infraestructuras y redes terrestres es esencial para la eficiente integración de la electricidad que generen los parques marinos".

Por fin, el informe señala que el sector debe seguir apostando por la I+D hasta lograr que la electricidad eólica marina pueda competir con la generada con gas natural y recuerda al sector del oil & gas (dirigiéndose explícitamente a las plataformas petroleras y de extracción de gas que operan hoy mar adentro) que tienen ante sí una formidable oportunidad de negocio, porque la eólica marina va a necesitar de la experiencia que ese sector ha acumulado durante décadas de operación de sus instalaciones mar adentro.

Según la AIE, hasta el 40% de los costes de construcción y mantenimiento de un parque marino presenta "significativas sinergias" con el sector del oil & gas, "lo que abre una oportunidad en el mercado -aseguran desde la Agencia- valorada en 400.000 millones de dólares o más en Europa y China en las dos décadas que vienen".

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