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¿Puede convertirse la eólica en atracción turística?

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Puede ser una de las propuestas más audaces para crear una atracción turística. Pero la compañía holandesa Windwheel cree que si tiene éxito, la tecnología que ha desarrollado, y que da nombre a la firma, se convertirá no solo en un sistema triunfador de generación eólica sino en icono y escaparate del desarrollo tecnológico y la sostenibilidad en Holanda.
¿Puede convertirse la eólica en atracción turística?

Lo cierto es que, incluso en el papel, el concepto Windsheel resulta de lo más estimulante. Este novedoso sistema, que la empresa quiere construir en el puerto de Rotterdam, se compone de dos enormes anillos tridimensionales, fabricados en acero y vidrio, que parecen flotar sobre el agua ya que los soportes del sistema van sumergidos.

La compañía asegura que la construcción de doble anillo permite una amplia diversidad de funciones. El anillo exterior albergará 40 grandes cabinas giratorias en riel, a semejanza de una montaña rusa gigante, mientras que el anillo interior contendrá, además  del generador eólico, un restaurante panorámico de primera clase, un hotel, 72 apartamentos, espacios comerciales y un centro “sky lobby”. Windwhell también albergará un cine interactivo en 3D, que ofrecerá un viaje por la historia de la gestión del agua en Holanda, y “muros inteligentes”, paneles de vidrio con una capa virtual de información que aportará al visitante una dimensión extra de información.

Pero, ¿cómo generará Windwheel electricidad a partir del viento? Los creadores del proyecto explican que lo que han hecho es aplicar una innovadora tecnología de conversión electrostática de la energía eólica. Esta tecnología ha sido desarrollada por un consorcio del que forman parte la Universidad Tecnológica de Delft y la Universidad de Wageningen, con el apoyo de un programa de innovación gubernamental.

Básicamente, Windwheel contiene una serie de tubos horizontales aislados, cada uno de los cuales dispone de electrodos y toberas que liberan continuamente un flujo de partículas de agua con carga positiva. Cuando estas partículas son arrastradas por el viento, el dispositivo cambia de polaridad generando un campo eléctrico que se transfiere a la red para su utilización. Así, afirman los promotores del proyecto, se consigue generar abundante energía con menos desgaste, menores costos de mantenimiento y sin ruidos ni sombras en movimiento. El doble anillo de Windsheel incluirá, además, paneles solares fotovoltaicos, sistemas solares pasivos y de generación con biogás, que complementarán la producción de energía.

La compañía afirma  que, basándose en las estadísticas actuales de turismo en los Países Bajos y Rotterdam, Windwheel atraerá fácilmente alrededor de 1,5 millones de visitantes al año, permitiendo que el proyecto sea rentable en solo una década.

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