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La eólica made in China, ¿una amenaza para la ciberseguridad europea?

WindEurope alerta: China está a punto de conquistar el mercado eólico europeo

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La cuna de la eólica, Europa, donde unos ingenieros daneses idearan, pioneros, hace ya más de 50 años, los primeros aerogeneradores, corre el riesgo de acabar colonizada (como el resto del mundo) por turbinas de fabricación china. WindEurope ha difundido un comunicado en el que advierte de que los fabricantes UE del sector corren el riesgo de echar el cierre ("we could lose european manufacturing") si la Comisión Europea no reconduce sus políticas (sobre todo la industrial) y no engrasa sus procedimientos administrativos (para que los permisos de construcción de nuevos parques eólicos no se demoren en el tiempo en tan gran medida como sucede ahora). En su comunicado, WindEurope insinúa además que las turbinas de fuera de la UE podrían suponer una amenaza para la ciberseguridad del continente.
WindEurope alerta: China está a punto de conquistar el mercado eólico europeo

"There is a very real risk that the expansion of wind energy will be made in China, not in Europe". WindEurope contesta en estos términos (lo entrecomillado lo hemos extraído del comunicado que acaba de difundir) al discurso que ha pronunciado esta semana, en el marco del debate sobre el Estado de la Unión, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. El sector eólico europeo corre "un riesgo muy real" (a very real risk) de perder la carrera eólica global, que en estos momentos -apuntan desde WindEurope- está disputando la industria europea, pionera, con los fabricantes, emergentes, chinos (o no tan emergentes, pues ahora mismo, aunque la danesa Vestas sigue siendo Top 1 del mundo, hasta seis de los diez principales fabricantes de aerogeneradores son chinos ya). La advertencia de WindEurope llega apenas unas horas después de que Von der Leyen pronunciara su discurso sobre el Estado de la Unión, un discurso en el que (1) ha reconocido los varios desafíos (una serie de desafíos, ha dicho) a los que se enfrenta actualmente la industria europea verde; (2) ha anunciado, en ese marco, un paquete específico eólico de medidas (Wind Power Package); y (3) ha dicho que la tecnología limpia "tiene que ser fabricada en Europa". La declaración de intenciones ha sido muy bien acogida por el sector, que sin embargo pide la máxima urgencia en la implementación de las soluciones.

El paquete anunciado -explican desde WindEurope- incluye tres líneas de trabajo clave
• la presidenta de la Comisión Europea se ha manifestado partidaria de acelerar la tramitación de permisos y autorizaciones más allá de lo que la legislación exige ahora mismo;

• Bruselas plantea así mismo que se aborde desde los estados miembros el rediseño de las subastas (el sector lleva tiempo proponiendo que en estas se introduzcan criterios de adjudicación que vayan más allá del precio y atiendan a factores socio-ambientales, como que las máquinas a instalar sean fabricadas en suelo UE, lo que evitaría las emisiones asociadas -huella de carbono- al transporte de las máquinas desde otros territorios);

• y, por fin, la Comisión propone también situar el foco en (1) las habilidades y competencias (la formación) que van a necesitar los trabajadores y trabajadoras del sector; en (2) el acceso a la financiación (que está complicándosele cada vez más al sector en este marco de crecientes tipos de interés e inflación); y en (3) la estabilización de las cadenas de suministro.

La asociación europea del sector eólico considera todos y cada un de estos púntos "críticos". WindEurope destaca para empezar que los procedimientos de autorización continúan siendo el más perjudicial de los "cuellos de botella" (bottlenecks) al que se enfrenta actualmente el sector, un cuello de botella que está ralentizando peligrosamente el despliegue de nueva potencia eólica. "Alrededor de ochenta gigavatios -estima la asociación- están atascados en procesos burocráticos en toda Europa". WindEurope reconoce que la Unión Europea ha introducido este mismo año medidas para desatascar esa situación, pero alerta: eso no será suficiente si, a escala nacional, los diferentes gobiernos no proceden en la misma dirección. Si no acompañan, "no alcanzaremos -advierten en la asociación- nuestros objetivos europeos".

WindEurope también se muestra muy crítico en su comunicado con lo que está sucediendo con las subastas. Varios estados miembro -explica- han estado organizando subastas que socavan la salud de la cadena de suministro europea. La asociación lleva tiempo denunciando que si el diseño de esas subastas no es el adecuado, no habrá promotores que participen en ellas, ergo no habrá encargos a los fabricantes. "Algunos países incluso -dice WindeEurope- han hecho pagar a los desarrolladores para construir parques éólicos".

Y ello (los costes de estas pujas negativas en las subastas) va a acabar pasándole factura -concluye la asociación- a los consumidores o a la ya perjudicada cadena de suministro.

Otros gobiernos se han equivocado con los números
La última subasta celebrada en Reino Unido ha quedado desierta en lo que se refiere a potencia eólica. El Gobierno británico puso un precio máximo (a pagar el megavatio hora eólico) tan bajo, que ninguna compañía pujó. El sector ha protestado contra ese precio, que no ha tenido en cuenta, según la patronal RenewableUK, ni el incremento del precio del dinero (coste de capital), ni el incremento del precio de materias primas clave como el acero, ni los susodichos problemas en las cadenas de suministro.

La mayoría de las subastas nacionales están muy basadas en el precio, algo que debe cambiar, según WindEurope. La asociación propone aplicar pre-cualificaciones y criterios no-precio. Estos criterios deberían recompensar -propone el sector- el amplio impacto positivo (wider societal value) que tiene la industria eólica europea en todos los territorios UE en los que se asienta (en materia de creación de empleo, por poner un ejemplo).

Pero no es ese el único impacto positivo al que hace referencia WindEurope en su comunicado. La asociación advierte además de que las turbinas eólicas europeas "no suponen una amenaza para la ciberseguridad" y recuerda por otro lado que están fabricadas conforme a la legislación laboral UE (European labour standards).

La asociación cree que la Ley de la Industria Cero Neto (Net-Zero Industry Act, NZIA), que está en vía legislativa, puede contribuir a integrar estos principios en las subastas, "pero puede llegar -advierte WindEurope- demasiado tarde. Es importante que los gobiernos apliquen todo esto tan pronto como sea posible", concluye.

En el horizonte, el sector vislumbra mucho empleo. WindEurope estima que pueden crearse al menos 200.000 puestos de trabajo adicionales de aquí a 2030 y que las inversiones podrían ascender a miles de millones de euros en muchos países. Eso sí, la asociación advierte que falta mano de obra adecuadamente cualificada ahora mismo, por lo que ha encajado con satisfacción el que la Comisión Europea haya decidido poner uno de sus focos en la formación.

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